Mis peliculas de terror favoritas: El experimento del doctor Quatermass.

Publicado 15 diciembre 09 08:10 | adolvafer 
  El experimento del doctor Quatermass.

En una noche oscura y fría, de esas del peor invierno de Galicia, con la lluvia golpeando nuestro tejado nos pusimos a ver la película que proyectaba en la televisión del salón la unica cadena que existia en esos momentos. Una gran tele de blanco y negro. Estábamos mi madre, mi hermana la mayor y yo. Allí, sentado los tres veíamos alucinados la llegada de la nave a la tierra, como la abrían siguiendo las órdenes de un tipo de bigotes medio repulsivo que solo sabia moverse de un sitio a otro y dar órdenes de forma antipática y cortante. De la nave salía el astronauta medio derrengado y desfallecido. Sus dos compañeros se habian volatilizado…ya a media película mi hermana había arrimado su silla a la de mi madre y se abrazaba a esta y yo, aprovechando una pausa para ir al servicio, hice lo mismo y le cogí la mano a mi madre que estaba rígida de miedo y pavor, mas que nosotros dos juntos……yo sentía lo mismo. Cuando el astronauta se escapa del hospital y vaga por las calles con su mano/cactus devorando la vida que encuentra para comer y crecer, mi madre no aguanto más y apago la tele y nos mando a la cama, a dormir con cierto mal genio. Huelga decir que dormimos poco, muy poco y juntos y muy mal.

Esa sensación de terror me ha seguido siempre, una mezcla de situación de la noche invernal, la lluvia, el viento y la propia película en sí. Le acompañaba la frustración y cabreo de no haber visto el final y el alivio, también lo debo confesar, de no haberlo visto. Pesadillas con algunas de las escenas las tuve en las noches siguientes si bien el que mi padre estuviese de vuelta del viaje y durmiese en casa ayudaba bastante más de lo que podría pensarse.

Aun ahora, años más tarde, esa película está en mi mente como una de las experiencias más aterradoras que he tenido

Más tarde, ya mayor, la busque y me la encontré en distintas proyecciones de cine clubs, de cines escolares y proyecciones de sesiones continuas en barrios medio perdidos. No me dio mucho miedo al volver a verla, es más, al llegar  a ese final con el monstruo a la vista algo se perdió dentro de mí, algo se rompió y se banalizo al tiempo. Tuve miedo de las sombras, cogí pavor, por unos días, a las calles en sombras, mire con temor el cielo estrellado y me sentí como un ratón de laboratorio bajo fuerzas que se escapaban a mi compresión.

Se llamaba la susodicha película  “El experimento del doctor Quatermass” del director de cine británico Val Guest. Rodada en 1956 con Brian Donlevy, Jack Warner, Margia Dean, Richard Wordsworth. Mi puntuación sería de un 9 sobre 10. Maravillosa y tremenda. Sugerente y terrorífica.
Era una época de esperanza en el futuro, en la conquista del espacio, en encontrar indicios de vida en otros mundos y, al tiempo, como en Frankenstein, todo experimento tiene un pago a realizar y un peligro a salvar. Cuidado con los científicos locos, que tratan de ser mas que dioses sin saber en realidad donde se meten.

La realidad puede ser más peligrosa que la fantasía. Lo vamos aprendiendo poco a poco.

Odie a Quatermass, lo odie a muerte, no creía que un científico pudiera actuar de la forma que él lo hacía, ¿Dónde estaban las seguridades? ¿Las comprobaciones previas? ¿El valor dado a la personas? Pero todo se oscurecía en esa triste y patética criatura que se arrastraba por las calles de una ciudad en sombras dejando un rastro de destrucción que podrían acabar con la vida en este planeta. Me gustaban más ese patético Caroon, el inspector Lomax con su dosis de cinismo típico, ese medico Dr. Briscoe que iba un paso por delante de todos y que parece que era el que en realidad sabía algo.

Bien interpretada, unos efectos especiales que para la época eran muy imaginativos consiguiendo, además, un monstruo final muy convincente si bien yo me quedo con la tremenda impresión de ese actor que da vida al astronauta, Caroon, que se va transformándose en otra cosa (Richard Wordsworth)  con un rostro angulado y retorcido, con esa mirada de loco perdido que se queda en nuestra retina…y unas escenas dignas de recordarlas: la salida del astronauta del cohete espacial, la entrada y desaparición de los otros dos tripulantes, la cinta que muestra lo que paso en el interior de la nave, el golpe al cactus y la muerte en el ascensor, la escena con la mujer al volante aterrorizada, la de la niña y su muñeca en el muelle (reminiscencias y homenajes al Frankestein de la universal), incluso recordar la del zoo, y ese final impactante en la abadía de Westminster.

La habéis visto repetida mil veces, mil veces mal copiada como en: La cara del terror, The Faculty….

Volver a verla, vale la pena para comparar con los bodrios de hoy en día y la falta de imaginación que impera en este gran negocio que es el cine y sus subvenciones. Fue la película que, de niño, no me dejo dormir y alimento mis fantasías.

Tuvo una continuación que fue Quatermass 2, “¿Qué sucedió entonces? y X: The Unknown. Esta ultima olvidable y sepultable.

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