EL GRECO de Yannis Smaragdis.
EL GRECO de Yannis Smaragdis.
2008. Historica. P: 5/10.
Director: Yannis Smaragdis.
Música: Vangelis.
Intérpretes: Nisck Ashdon, Juan Diego Botto, Laia Marull, Lakis Lazopoulos, Roger Coma.
Sinopsis: En el año 1566. Creta ha sido ocupada por los venecianos. Tras huir de la isla de Creta, a causa de una matanza de sublevados independentistas, el pintor Domenico Theotocopoulos llega a Venecia siguiendo a su amante, Francesca da Rimi, hija del gobernador veneciano en Creta. Allí encontrará trabajo en el estudio de Tiziano, donde pronto destacará sobre el resto de artistas y será descubierto por el Niño de Guevara, un sacerdote español, con el que mantendrá una extraña relación y que lo anima a visitar y trabajar en España.
En Madrid se enamora de Jerónima de las Cuevas, hija de un noble militar, con quien convive sin casarse y con quien tiene un hijo.
Se establecen en Toledo, donde el pintor conoce un éxito fulgurante, codeándose con las más altas esferas políticas y religiosas. En esa misma ciudad se reencuentra, años después, con su amigo Niño de Guevara, ahora convertido en Gran Inquisidor. Un enfrentamiento se va fraguando a causa de los cuadros del pintor, que culmina en el retrato que el artista le hace….
Comentario: Ambivalente y necesaria película, (cuando una de forma más seria y documentada y menos aburrida y mejor realizada), sobre este genio pictórico, el pintor de la luz, el gran pintor de las figuras alargadas y de la ciudad mágica por excelencia: Toledo.
Y lo malo es que a pesar de la gran banda sonora de un Vangelis en horas altas, la película aburre someramente.
Se basa en dos retazos de la vidas del pintor, su relación con las mujeres y la extraña relación con el sacerdote Niño de Guevara, del que realizara un de lo más densos y atormentados retratos. En la parte de las mujeres estas sobresalen sobre el actor principal destacando Laia que borda el papel. La película por cierto, está basada en un libro titulado “El pintor de Dios de Dimitris Siatopoulos”.
En la otra faceta, encuentros múltiples entre estos dos personajes a lo largo del tiempo y del espacio, intenta copiar ese enfrentamiento de “La espada y el extasis” pero los dos actores son lo que son y dan lo que pueden y, claro, Botto, se come materialmente al protagonista principal y, claro, la película se resiente de ello y eso que hace del malo malísimo. Hace, Botto, un gran papel, disfrutando de una cierta ambivalencia y con un personaje atormentado y con poder; lo borda, lo sufre, lo padece y triunfa. (La escena cuando Niño llega a ver su retrato es soberbia y, posteriormente, cuando quema el dibujo que le había pedido que firmara años ha también).
La culpa la tuvo un libro mal aprovechado, un guion pobre y corto y una dirección pedestree.
La música es la otra desaprovechada