NO TE LA PUEDES PERDER: UP de Pete Docter y Bob Peterson.

UP de Pete Docter y Bob Peterson.
2009. Dibujos animados, aventuras. P: 9/10.
Directores: Pete Docter y Bob Peterson.
Pixar Productions. Disney.
Sinopsis: Carl, antiguo vendedor de globos, ha enviudado y está solo. En su entorno se van construyendo grandes edificios por lo que su casa, vieja y encantadora, queda como una anacrónica isla y un remanso de paz en medio del frenesí del ruido de las construcciones.
Russell, solo tiene ocho años, es optimista y un explorador al que solo le falta el premio de “ayuda a los ancianos”.
Carl escapa en su casa a la que ha enganchando miles de globos y quiere llegar América del Sur, su sueño dorado, pero Russell se ha embarcado con él. Una primera tormenta los coge en el camino y cuando despierta esta encima de su meta, pero….¡no te la pierdas!…(aparecerán en los acontecimientos posteriores el perro Doug y el pájaro Kevin…)
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Comentario: Difícil comentar una película que te ha gustado, en un extremo tal, que la consideras como una autentica joya, cine puro al cien por cien, cine inteligente, emotivo, de sentimientos y de aventuras sin fin, homenajeando a toda una larga historia del cine y de los actores y actrices clásicos, de siempre, por siempre jamas.
Es un viaje al tiempo de la juventud, al tiempo en que el cine era maravilla, puro cine, puro arte en movimiento, pura imaginación desbordante y que jugaba con las impresiones del espectador, que lo involucraba totalmente, con unos personajes que se merecen el óscar pero de solido oro.
Y al tiempo, es un canto a la maravilla, a la amistad, al compromiso con nuestras promesas, a la ética de defender al indefenso, de ayudar al que no puede valerse por sí mismo, de la caridad bien entendida, del abuelo gruñón que es un pedazo de pan, de cómo la ambición por el que dirán nos aboca al desastre total desde el punto físico y moral, de que la vida hay que vivirla plenamente y que, muchas veces, lo hacemos sin que nos demos cuenta de ello pues la magia está en todas partes, a nuestro alcance.
Entras y te abandonas en un universo que está en otro tiempo, en un pantalla blanca inmaculada, te reconcilias contigo y el mundo exterior y los precios salvajes de las entradas y juegas a ser un explorador de los de antes, de esos que viajaron a “El mundo perdido”, a las selvas inexploradas y a encontrarte con animales mágico y bellos y unicos. Vuelves a ser un soñador como antaño, en otra etapa de tu vida.
Hay ritmo, hay sentimientos, hay emoción en cada escena, hay un humor limpio y fácil que, precisamente, es el más difícil de hacer y de encontrar, es un humor que llega al corazón y que moviliza esos más de cincuenta músculos faciales para conciliar un estado de gracia casi imperceptible.
La historia es descacharrante, no exenta de pequeñas pinceladas críticas a nuestro entorno, con toques de una ternura insospechada digna del mejor Capra. Homenajes a Verne, como no. Homenajes al cine de siempre con toques de Tracy y Matthau. Homenaje al humor de todos los tiempos con guiños a Keaton y Chaplin. Al manga de Mizayaki.
Desde los primeros momentos aparece el pasmo en nuestras caras para dar paso a las lagrimas, sanas y nada vergonzantes. De ahí, al final, todo una epopeya: el anciano bajando las escaleras con la silla electica y que se para en medio; el despliegue de globos y empieza a volar; cuando conoce a Russell, impecable la escena, impagable; la llamada a la puerta cuando está en los cielos y la cara que pone cuando encuentra al crio con peor cara todavía (me recordó, y mucho, aquel relato corto de Brown con el ultimo hombre sobre la tierra y la llamada a la puerta); el encuentro con Kevin; cuando abre el álbum de su mujer y encuentra las fotos de su real aventura….; cuando corta los hilos para descender y, mas tarde, tira todos los muebles para ascender por fin y lanzarse a rescatar a los que le importan de verdad (…casi desnudo como los hijo de la mar…); el villano cayendo…; ese final con la casa al borde de la cascada, genial elipsis de un sueño hecho realidad; ese final de los dos tomando un helado con el dirigible encima; esa tormenta que pasan bajo la protección de la casa y los intentos del pobre crio por hacer una tienda de campaña…y esos diez o doce primeros minutos en que nos cuentan la historia de amor de Carl y su mujer, Ellie, lo mejor del cine en años, insuperable.
¿Qué más se puede decir?
¡¡¡Una música soberbia que enlaza fielmente y de forma perfecta con las escenas!!!!
¡¡¡¡Personajes fantásticos!!!!!
¡¡¡Escenarios ideales para unas grandes vacaciones!!!!!
¡¡¡¡Ritmos trepidantes en carreras, en cielos surcados, en peleas…!!!!!!
¡¡¡Humor a raudales en un film único!!!!!
Ir a verla, no os arrepentiréis y, si no tenéis hijos, perder la vergüenza e ir igualmente, o pedir alguno prestado, da lo mismo, no se puede obviar esta pequeña joya animada. Lo mejor del año está en LA GRAN pantalla. Por ahora. Y aplaudir al final, no encojáis las manos, que no os tiemblen, aplaudir, se lo merecen los personajes y los autores de esta película.