BANDERAS DE NUESTROS PADRES DE Clint Eastwood.
BANDERAS DE NUESTROS PADRES DE Clint Eastwood.
2006. Bélica, drama. P: 9/10. Casi una obra maestra.
Director: Clint Eastwood.
Intérpretes: Ryan Phillippe, Jesse Bradford, Adam Beach, Paul Walker, Jamie Bell, Nela McDonough, Barry Pepper, Robert Patrick, John Benjamin, David Patrick, Jon Polito.
Fotografía: Tom Stern.
Música: Clint Eastwood.
Libro de James Bradley y Ron Powers.
Sinopsis: La batalla de de la isla de Iwo Jina, en la segunda guerra mundial, un episodio sangriento en el que murieron algo así como mas de 20.000 japoneses y 7.000 americanos, en 1945 y que quedo inmortalizada por una sola foto de Joe Rosenthal de unos soldados colocando una bandera americana en lo alto de la misma.
Comentario: Es imposible no compararla con esa otra, de Spielberg, la de “Salvar al soldado Ryan” en la que en una brutales escenas de la guerra, brutales de forma concisa y real, se unían a otra melosas y superfluas. Allí el desembarco de Normandía frente a los alemanes, aquí en la isla de Iwo, símbolo japonés, frente a los japoneses.
Aquí, como bien dicen estos personajes, los verdaderos héroes están muertos y no sirven para recaudar fondos. Hay que utilizar a los vivos pero que son grandes soldados, grandes combatientes con sus miedos, sus terrores, su compañerismo. Porque, como también puntualiza la voz en off, magistralmente utilizada, los soldados al fin y al cabo pelean por sus compañeros, luchan con y para ellos en una muestra de camarería ya eterna. Si, esta la obediencia, el honor, la nación y todo eso pero lo importante es el hombre que esta a tu lado guardando ese flanco tuyo mientras tu vigilas su otro flanco. Abnegación y compañerismo.
Pero de forma sabia y en un gran montaje, Clint no va desgranado la historia de unos jóvenes que no quisieron ser héroes, solo pasaban por allí cuando un fotógrafo les saco la gran foto: los tres vivos restantes que constituyen una excusa argumental para sacar la punta la lápiz y hacer una soterrada critica a la retaguardia, a como se ganan o se pierden unas guerras por baladíes cosas o recursos, a una sociedad lejana del frente del combate y a la que hay que hacer que se muevan por algo, darles un “leit motiv” en forma de unos hombres y una foto.
La invasión de playa esta genialmente realizada y filmada, quizás mejor que la de “Salvar al…” con trozos de acción gore, con brutalidades y entre las arenas negras y las boca de los cañones asomando por esos bunkers bien escondidos. Y ese enfermero corriendo de uno a otro lado…mientras van masacrando a todo el pelotón; ese sargento que se niega el ascenso para estar con sus hombres, esa casualidad de un gili-político que quiere una bandera y tiene que cambiarla para su capricho lo que da para jugosas reflexiones y consideraciones y al concepto de la obediencia debida, mal que nos pese.
El contraluz lo hacen esos chicos, unos chicos normales, con sus novias en el pueblo, con sus deseos de una vida digna y sin problemas, con una familia que son cogidos y paseados por toda la nación y que, al final, son olvidados o, más aun, denigrados por las sospechas de que la foto fue un montaje…Así, esos seres humanos, Clint, los retrata a la perfección, el uno terminara en la funeraria de su padre, el otro morirá abandonado, el tercero contara la guerra a su hijo quien escribe la soledad de esa guerra y de sus hombres…
Y el contrapunto es la historia de Ira Hayes, y su final….tremendo…
Y hay escenas para recordar como ese postre recreando la escena de la foto mientras el camarero le echa sirope de fresa por encima…
Ryan, Jesse y Adam hacen un papelón de óscar, bordan su actuación en el frente y en los homenajes.
Y al otro lado la de Bradley buscando a Iggy solo encontrando una tapa a los agujeros del abismo…y, sobre todo, como la puntilla en el huevo frito, ese baño en la playa bajo la mirada del oficial….un peliculón, soberbio poema en imágenes….una más de Clint y a ver “El gran Torino”, no puede faltar.