Es navidad: FAMILY MAN de Brett Ratner.
FAMILY MAN de Brett Ratner.
2000. Comedia dramatic. P: 6/10.
Director: Brett Ratner.
Interpretes: Nicolas Cage, Téa Leoni, Don Cheadle, Amber Valletta, Jeremy Piven, Saul Rubinek, Josef Sommer, Mary Beth Hurt, Francine York, Harve Presnell.
Musica: Danny Elfman.
Sinopsis: Jack Campbell es un egocéntrico bróker de Wall Street cuya única obsesión es el trabajo y una vida llena de lujo. Un día, tras un incidente en una tienda durante la Nochebuena, se despierta viviendo otra vida alternativa: ahora es un humilde vendedor de neumáticos de Nueva Jersey, casado con su antigua novia Kate a la que había abandonado hace años para no obstaculizar su carrera en el mundo de las finanzas y con dos niños pequeños.
Comentario: ¡Hermosa película con regusto amargo!
Gran homenaje, a mi modesto ver, a “¡Qué bello es vivir!”, sin llegan a la suela de sus zapatos. Una buena muestra de lo que se puede hacer y explorar en el cine, de cómo el amor al cine clásico puede proyectarse en película modernas, como esta.
Cuestiona esa ansia muy americana de poder, riqueza, sexo rápido y sin compromisos poniendo en el otro lado de la balanza el amor duradero, la familia, los hijos, el compromiso con familiares y amigos.
Por un lado el éxito de la soledad del triunfador que juega al golf solo, totalmente solo, rematadamente solo; por otro, el empleado que lucha por llegar a final de mes pero siempre rodeado por los suyos o los amigos incondicionales o los compañeros del trabajo. Por supuesto, la película se decanta por los valores tradicionales americanos, por la familia, sin duda.
Es un hermoso cuento navideño con ángel incluido, eso sí, un ángel tramposo y negro que no tienen que ser por ese orden, si era un angel. Bella comedia con ribetes fantásticos y con los dramas diarios, romántica donde las haya (es escena en el aniversario de bodas en un buen restaurante o esa imagen final de los dos hablando en la cafetería del aeropuerto).
Buena actuación de Cage pero la palma se la lleva Téa, esta esplendida, bella, dulce, románticamente adorable; se come la pantalla, al resto de actores y al mismo Cage. Una delicia, solo por ella valdría ver la película. La pantalla la adora y , ella, con una cierta inocencia en los ojos, se deja querer.
Por otro lado, otra que se come la pantalla y eclisa al mismo Cage es la niña, con su carita, sus gestos, su pelo rubio y su candidez llena la pantalla de aroma familiar, único, que habla de amor, confianza y esperanza.
Hay escenas cómicas como el intento del protagonista de entrar en su antiguo edificio, la de tener que cambiar los pañales sucios al bebe siguiendo las instrucciones de la niña, la partida de bolos, pero, desgraciadamente, estas son las más flojas de la peli.
Esta la drama de esa noche que Téa quiere que se a perfecta, se pone guapa, se viste de forma provocativa, para encontrarlo durmiendo y, una vez acostada, el abre los ojos.
Es el efecto del intercambio entre sociedad e individuo, el hombre es el que elige y la sociedad lo condiciona en su camino. Todas las puerta se abren cuando tomamos decisiones y estas condicionan en una serie de concatenaciones, el futuro de ese individuo y, lo que es más terrible, las de todo el entorno que le rodea. Éxito o felicidad, todo depende de una decisión a tiempo o a destiempo. Las puertas se van abriendo pero, más tarde, no es posible volver a cruzarlas.
El seis es por Navidad.