El cochecito de Marco Ferreri, con guion de Azcona.

Publicado 27 marzo 08 08:07 | adolvafer 

El cochecito de Marco Ferreri.

 

1960. Drama, humor. P: 9/10.

Director: Marco Ferreri.

Guión: Rafael Azcona.

Interpretes: José Isbert, Pedro Porcel, José Luís López Vázquez, Maria Luisa Ponte, Antonio Gavilán, Lepe, Chus Lampreave, Ángel Álvarez, Antonio Riquelme, Maria del Carmen Santoja.

Fotografía: Juan Julio Baena.

Música: Miguel Asins Arbó.

 

Sinopsis: Don Anselmo es un jubilado que vive con su hijo. Es un estorbo. Su habitación es invadida por la nieta que quiere aprender francés. Alvarito, el novio, que come a todas horas, es el pasante de su hijo. Deambula el pobre por los pasillos de la casa, peleándose con las gallinas de las vecinas que las ponen en el patio común. Solo cuenta con Lucas, otro anciano que cuenta con cochecito. Para Don Anselmo es el comienzo de una soledad pues ya no puede seguir al amigo al cementerio, se siente separado en las reuniones de minusvalidos que se van de excursión. Desesperado decide comprarse un cochecito, para lo que empeñara las joyas de su difunta esposa y contactara con personajes como el dueño de la ortopedia “Álvarez”, o el criado de una marquesa con hijo subnormal. Pero la familia no querrá saber nada de su deseo, se opondrá totalmente, incluso hablaran de meterlo en un asilo. El llegara a robar a su hijo, envenenar la comida y huir en su cochecito. La escena final con dos guardias civiles en bicicleta escoltándolo de vuelta a su hogar en su cochecito de minusválido y, dado que el camino es largo, optan por remolcarse en el vehiculo, protagonista de tantos sinsabores.

 

Comentario: Una joya del cine español, para que digan que es malo. Lo que son malos son los cineastas de ahora, pedantes y aburridos, salvo honrosas excepciones.

La película esta marcada por el neorealismo italiano y un humor acido, lleno de amargura, soledad y fatalismo; humor negro, negrísimo e inteligente. Los personajes están dibujados con certeros rasgos, un poco esperpénticos, en una galería de hombres y mujeres de su tiempo. Es la otra cara de la sociedad de ese tiempo, real y humana, llena de cariño y, al tiempo, de critica. Quizás todo se resuma en esa escena final con los guardias a remolque del coche de inválidos pero, eso si, con sus escopetas al hombro.

El reparto, soberbio. Llenos de matices todos los actores, cada uno en la nota exacta, en un guión casi perfecto.

Una época entrañable vista hoy mismo. Es un comentario sobre la sociedad bajo el franquismo, el deseo de motorizarse de Anselmo es el mismo de la presentación de España como una nación industrializada (sin entrar en si es mejor o no).

La película esta filmada en la calle, vamos recorriendo con el protagonista en su odisea, la ciudad como parte de la existencia cotidiana. El otro es la forma tan nuestra de hablar interrumpiéndonos unos a otros o una acumulación de personajes en la misma habitación. Los movimientos de cámara, complicadísimos en el deambular de Anselmo por los pasillos, esta realizado de forma irónica y difícil.

La escena en la que el hijo de la marquesa consiente a su langosta, como una mascota, es irreal, surrealista, casi grotesca. Es el contrapunto al grupo de inválidos de Don Anselmo.

Hay un vuelco a la realidad. Anselmo va con los inválidos y el, en cambio, es el invalido que al no tener coche se ve desplazado.

Magnifica e inolvidable.

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