KILL BILL II de Tarantino.
KILL BILL I y II, de Tarantino.
Director: Quentin Tarantino.
Intérpretes: Uma Thurman (La Novia), Lucy Liu (O-Ren Ishii), Vivica A. Fox (Vernita Green), Daryl Hannah (Elle Driver), David Carradine (Bill), Michael Madsen (Budd), Julie Dreyfus (Sofie Fatale), Chiaki Kuriyama (Go Go Yubari), Sonny Chiba (Hattori Hanzo), Gordon Liu.
Fotografía: Robert Richardson
Música: RZA, Lily Chou Chou, Takeshi Kobayashi, D. A. Young, Luis Bacalov, Bernard Herrmann, Ennio Morricone...
Montaje: Sally Menke
Diseño de producción: Yohei Taneda, David Wasco.
2003. 8/10.
Sinopsis: La novia sigue su búsqueda. Se enfrentara a Budd y será derrotada pero sobrevivirá una vez más para enfrentarse a Elle y vencer. Seguirá en su búsqueda encontrando a Bill y una grata sorpresa. Se enfrentaran a muerte.
Comentario: Me ha gustado más esta segunda parte, con un cambio total de registro, de ritmo y de fondo. La acción se hace más filosófica, más lenta, más cerca del film noir, de terror, acercándose a los personajes y su alma miserable. Pero, lo uno malo, pierde el humor, se hace más seria, más madura y más cerca del final. El personaje de Budd (que gran actor el Madsen) se gana la pantalla, eclipsa a todos los otros personajes, en uno de esos personajes de perdedores, de atormentados a los Dean; ya su trabajo como portero en un bar de striptease, su caravana. La escena del enterramiento vivo es de pura adrenalina, terrorífica. Lo mismo le pasa a una genial Daryl con el gran y brutal enfrentamiento con La Novia en la caravana, la mejor pelea posible jamás filmada.
Esta segunda aparte es una película del oeste puro y nuevo. La búsqueda de un motivo con los indios/Bill en el otro lado y el saber que solo uno sobrevivirá. Y llega Bill, (Las gracias que debió dar David a Dios por ese guión, cuando cayó en sus manos) y ese final que nos prometíamos después de cerca de cuatro horas, se desvanece en menos que canta un gallo.
A destacar las secuencias de entrenamiento con el atípico Pai Mei (un recuperado y brillante, paródico y los dos flas-back; el primero con el que comienza la película, rodado en blanco y negro y el segundo las enseñanzas con Pai Mei (un genialmente recuperado Gordón Liu que ya interpreto un papel en la parte 1).
Si la palabra casi no existía en la primera aquí, en la voz de Bill, se hace brillante, lucida, casi surrealista disparate de cualquier escritor francés del absurdo; sus referencia a Superman y los superhéroes, la forma de hacer los bocadillos, la forma de contar las cosas a la niña.
Genial forma de completar un de por si brillante historia. Una maravilla que solo podía realiza Tarantino.