LAS TREINTA Y SEIS CAMARAS DE SHAOLIN de Chia-Liang Liu.

LAS TREINTA Y SEIS CAMARAS DE SHAOLIN de Chia-Liang Liu.
1978. Artes marciales. P: 7/10.
Director: Chia-Liang Liu.
Interpretes: Gordon Liu, Billi Chian, Lung Chan, Norman Chu, Hou Hsiao, Hoy San Lee, Chia Hui Liu, Chia Yung Liu, Siu Tien Yuen.
Sinopsis: Los patriotas anti-Ching, bajo las órdenes de Ho Kuang-han, se refugian en Cantón haciéndose pasar por maestros de escuela. Liu Yu-te, uno de los pupilos de Ho trabaja como mensajero y espía para los anti-Ching. Pero el general Manchurio Tien Ta descubre a los anti-Ching y ordena matar a Ho y al padre de Liu. Liu escapa al templo de Shaolin con la esperanza de aprender artes marciales y vengar la muerte de su padre. Liu es aceptado como alumno y es llamado San Te. Su progreso en las artes marciales es espectacular y por fin, tras pasar las 35 cámaras de aprendizaje, con el consentimiento de los monjes, deja el templo para vengar a su padre y reclutar nuevos alumnos para Shaolin.
Comentario: Lo de menos es el argumento, ya muy manido en cientos de películas: pueblo oprimido, opresores duchos en las artes marciales, persona corriente que aprende se enfrenta a ellos y los vence.
Hay como tres tiempos del film. El primero que desarrolla el personaje, el pueblo, las barbaries y que acaba con el personaje principal en el templo Shaolin. La segunda que son los años del joven como aprendizaje del templo y del kung fu (la primera parte poco le sirvió) Y la tercera, un poco presurosa, su vuelta al pueblo y su lucha con el opresor al que vence por supuesto. Se dice que esta parte esta basada en la historia de un monje Shaolin que salio del templo para enseñar la lucha a la gente del pueblo.
Lo mejor, la parte del medio que servirá para muchas copias, remedos, seguidores, secuelas, etc.…
Eso si, no muy fantástica, es kung fu. Solo kung fu. Un gran kung fu.
Muchos aficionados la tienen como su gran película, la gran película de artes marciales, la mejor de todos los tiempos. Para mí, es muy exagerado decir eso.
Gordon Liu fue recuperado por Tarantino para Kill Hill, en un doble papel.
Y es la historia de una venganza ¿Por un monje Shaolin?...Quizás por ello, ese final, queda como desangelado como si la venganza ya no fuera necesaria y es la redención por ayudar a la gente.
Y olvidarse de los cables, de las magias y de la fantasía, es lucha a pie y con unas coreografías perfectas, impecables, no por ellos el director era un luchador de kung fu de Shalolin, respeta, y mucho, las reglas del combate.
De obligada vision.