Hambriento
Nunca sentí el hambre con tanta fuerza
Como en aquel día en el cual mis ojos
Se reconocieron en los ojos tristes
De un hijo forzado del doloroso ayuno.
El desaliento que oscurecía su rostro
Era el llanto mudo que reprimido
Se escondía en la cueva de mi alma…
Vergonzosa.
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