Un amor ciego
Dicen que el amor no tiene rostro y tampoco forma física, es algo aparentemente invisible. Es ciego, porque no se preocupa con las cualidades o los defectos de los demás, simplemente torna todo bello en los ojazos ajenos. Él elige a sus víctimas según las necesidades del cotidiano. Es como un parasito: habita el corazón y domina la mente de los solitarios. Es difícil controlarlo.
El amor confunde al ser humano: lo ilusiona, por eso a veces hace con que se haya un pensamiento erróneo al respecto de alguien. Se ama las apariencias o aquello que un individuo hace, aunque no siempre se lo conozca bien.
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