Planeta DImasiado

¡Una Realidad Más Cerca de Ti!
¿Cómo fugarse de tu jefe salido?

No importa el empleo que tú estés, porque los hechos son siempre los mismos: hay un(a) colega envidioso(a), un jefe salido y una empleada que es amante de él. Uno de los problemas cotidianos es cómo se lidiar con los flirteos de él: Los ojazos son intensos, constantes y provocantes. A todo el momento determinada mujer es llamada por él que siempre inventa una disculpa para pedir algo, y siempre con una sonrisa cínica en el rostro para ella. Si ella percibe y no le gustó, siéntese incomodada.Cuando ella se va él admira los pompis (cosa normal a cualquier hombre), sin embargo si ella mirar para atrás esto es la señal que él necesitaba para continuar insistiendo en una relación. Poco a poco la intimidad va aumentando entre los dos: hoy, una mirada cachonda; mañana, quiere saber si ella es casada o soltera y si tiene hijos; y después, algunas alabanzas a su cuerpo y/o ropa. Se empiezan las invitaciones para ir al cine, emporio u otros lugares. Inclusive la regalan con flores, chocolates y bragas rojas.

 

Todo va a depender de la reacción de ella a su jefe: si se calla puede estar intentando ignorarlo, por creer que él va a comprender que ella no lo quiere y va a olvidarla, o entonces, que consiente los flirteos (ya que a veces el silencio es una forma a demostrar aceptación).

Si a él le corresponden con una sonrisa, esto es lo que precisaba para dar más un paso. Cada vez más él se torna indiscreto o descarado. Si se le hace una cara fea o mala al que igual de alguien que no le gustó algo, esto podrá a ser la respuesta a los intentos de seducción, diciendo de modo educado que no se está contento(a) con ello y que él tiene que parar. Los últimos esfuerzos para que él desista de la idea fija a tenerla son: le presentar su marido, porque él podrá sentir avergonzado, o entonces, hablar sinceramente, diciendo que no hay interés en él y que no puede continuar con ello. Existen casos en los cuales aun presentándolo al marido, el continúa las provocaciones, tornándose más sinvergüenza que antes.

Lo que es muy importante ya desde el primer día en el trabajo es demostrar seriedad y respeto, no usando ropas provocantes o inadecuadas a alguien que busca ser respetado(a). Se debe tratar el jefe como un jefe, y no como un amigo cualquier, porque aun él sea un compañero de trabajo, él está arriba de los demás empleados. Es claro que el/la empleado(a) no va a ser antipática, pero necesita saber su condición en una empresa, porque así mantiene una amistad saludable y también no pierde el empleo cuando la relación amorosa se acabar.

Cuando se es amante de un jefe no se trabaja más como antaño, se pierde la voluntad de laborar, porque se cree que tiene más poder que los demás empleados y que nunca va a ser dimitido(a): de esta manera haciendo con que los otros sospechen que existe un caso entre los dos, por causa de los cambios de comportamiento, más allá de los excesos de intimidad.

Se es necesario comprender que un jefe es un hombre normal como los demás, por eso no se puede condenarlo, pero evitarlo si no quieres una relación. Tal vez a él no se lo interesa tener una relación en serio, pero algunas escapadas. Cuando una empleada, principalmente si es nueva en la empresa, lo corresponde, se cambia todo su pensamiento: muchas veces él la ve no como una futura mujer o novia, pero una mujercita “fácil” o puta, que acepta el primero hombre que a ella se acerca. Es muy difícil entender la mente de un hombre, pues aunque él esté logrando lo que tanto busca, no lo desea de modo fácil. A los hombres les gustan los intentos constantes, las dificultades y los sacrificios para se sintieren valorado por los esfuerzos, y también es una prueba de que ella puede ser la mujer adecuada para vivir con él, porque no ha cedido fácilmente a sus investiduras.

Muchas mujeres se quedan entre la espalda y la pared: por un lado ni siempre saben actuar cuando se les suceden estos tipos de hechos, porque tienen miedo de estar engañadas y que él sólo quería ser simpático, más allá de no poder perdieren sus empleos, y por otro lado sufren por no contar a sus parejas: porque él podría ir hasta la empresa y pelear con el jefe, o entonces, que el marido iba a pedirle para abandonar el trabajo. También hay el problema por no decir a la pareja, porque piensan que están engañándola o que ellos piensen que están siendo traicionados.

Si muchos hombres supiesen oír a sus mujeres y las ayudasen a lidiar con tal situación, todo sería más fácil para los dos. No se habría mentiras y tampoco recelos a respeto de las actitudes de la pareja, porque ganarían más confianza y complicidad y más allá de tener un amor para el sexo se tendría una amiga también. Empero el miedo de una mala reacción habla más fuerte que todo.

No vale la pena cambiar el empleo, porque en muchos se le va a ocurrir lo mismo. Lo necesario es supervivir a ello y mantenerse en la condición de una profesional que está en una empresa para cumplir con las tareas. Tener un amante en el trabajo es una chapuza.

¿Te gustas el texto o crees que alguien necesita leerlo? Entonces hace un clic en la barra de dirección de tu navegador, copia y envía la dirección de este Blog, o entonces, podrás hacer mucho más: añadir un link de Planeta DImasiado a tu página.

Publicado el: sábado, 25 de julio de 2009 5:35 por diego_francisco
Archivado en:

Comentarios

Aún no ha hecho nadie ningún comentario. Escribe alguno y sé el primero :P

¿Qué opinas?

(requerido) 

(requerido) 

(opcional)

(requerido) 

(requerido) 
 

Notificación de comentarios

Si quieres recibir un email cuando se actualice este artículo, por favor, regístrate aquí

Suscribir a los comentarios de este artículo RSS