No
importa el empleo que tú estés, porque los hechos son siempre los
mismos: hay un(a) colega envidioso(a), un jefe salido y una empleada
que es amante de él. Uno de los problemas cotidianos es cómo se lidiar
con los flirteos de él: Los ojazos son intensos, constantes y
provocantes. A todo el momento determinada mujer es llamada por él que
siempre inventa una disculpa para pedir algo, y siempre con una sonrisa
cínica en el rostro para ella. Si ella percibe y no le gustó, siéntese
incomodada.Cuando
ella se va él admira los pompis (cosa normal a cualquier hombre), sin
embargo si ella mirar para atrás esto es la señal que él necesitaba
para continuar insistiendo en una relación. Poco a poco la intimidad va
aumentando entre los dos: hoy, una mirada cachonda; mañana, quiere
saber si ella es casada o soltera y si tiene hijos; y después, algunas
alabanzas a su cuerpo y/o ropa. Se empiezan las invitaciones para ir al
cine, emporio u otros lugares. Inclusive la regalan con flores,
chocolates y bragas rojas.
Todo va a depender de la
reacción de ella a su jefe: si se calla puede estar intentando
ignorarlo, por creer que él va a comprender que ella no lo quiere y va
a olvidarla, o entonces, que consiente los flirteos (ya que a veces el
silencio es una forma a demostrar aceptación).
Si a él le corresponden con una sonrisa, esto es lo que precisaba para dar más un paso. Cada vez más él se torna indiscreto o
descarado. Si se le hace una cara fea o mala al que igual de alguien
que no le gustó algo, esto podrá a ser la respuesta a los intentos de
seducción, diciendo de modo educado que no se está contento(a) con ello
y que él tiene que parar. Los últimos esfuerzos para que él desista de
la idea fija a tenerla son: le presentar su marido, porque él podrá
sentir avergonzado, o entonces, hablar sinceramente, diciendo que no
hay interés en él y que no puede continuar con ello. Existen casos en
los cuales aun presentándolo al marido, el continúa las provocaciones,
tornándose más sinvergüenza que antes.
Lo
que es muy importante ya desde el primer día en el trabajo es demostrar
seriedad y respeto, no usando ropas provocantes o inadecuadas a alguien
que busca ser respetado(a). Se debe tratar el jefe como un jefe, y no
como un amigo cualquier, porque aun él sea un compañero de trabajo, él
está arriba de los demás empleados. Es claro que el/la empleado(a) no
va a ser antipática, pero necesita saber su condición en una empresa,
porque así mantiene una amistad saludable y también no pierde el empleo
cuando la relación amorosa se acabar.
Cuando
se es amante de un jefe no se trabaja más como antaño, se pierde la
voluntad de laborar, porque se cree que tiene más poder que los demás
empleados y que nunca va a ser dimitido(a): de esta manera haciendo con
que los otros sospechen que existe un caso entre los dos, por causa de
los cambios de comportamiento, más allá de los excesos de intimidad.
Se
es necesario comprender que un jefe es un hombre normal como los demás,
por eso no se puede condenarlo, pero evitarlo si no quieres una
relación. Tal vez a él no se lo interesa tener una relación en serio,
pero algunas escapadas. Cuando una empleada, principalmente si es nueva
en la empresa, lo corresponde, se cambia todo su pensamiento: muchas
veces él la ve no como una futura mujer o novia, pero una mujercita
“fácil” o puta, que acepta el primero hombre que a ella se acerca. Es
muy difícil entender la mente de un hombre, pues aunque él esté
logrando lo que tanto busca, no lo desea de modo fácil. A los hombres
les gustan los intentos constantes, las dificultades y los sacrificios
para se sintieren valorado por los esfuerzos, y también es una prueba
de que ella puede ser la mujer adecuada para vivir con él, porque no ha
cedido fácilmente a sus investiduras.
Muchas
mujeres se quedan entre la espalda y la pared: por un lado ni siempre
saben actuar cuando se les suceden estos tipos de hechos, porque tienen
miedo de estar engañadas y que él sólo quería ser simpático, más allá
de no poder perdieren sus empleos, y por otro lado sufren por no contar
a sus parejas: porque él podría ir hasta la empresa y pelear con el
jefe, o entonces, que el marido iba a pedirle para abandonar el
trabajo. También hay el problema por no decir a la pareja, porque
piensan que están engañándola o que ellos piensen que están siendo
traicionados.
Si
muchos hombres supiesen oír a sus mujeres y las ayudasen a lidiar con
tal situación, todo sería más fácil para los dos. No se habría mentiras
y tampoco recelos a respeto de las actitudes de la pareja, porque
ganarían más confianza y complicidad y más allá de tener un amor para
el sexo se tendría una amiga también. Empero el miedo de una mala
reacción habla más fuerte que todo.
No
vale la pena cambiar el empleo, porque en muchos se le va a ocurrir lo
mismo. Lo necesario es supervivir a ello y mantenerse en la condición
de una profesional que está en una empresa para cumplir con las tareas.
Tener un amante en el trabajo es una chapuza.
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