Razones Para Un Amor Se Acabar – Capítulo 1
Uno de los problemas actuales de este mundo contemporáneo es el exceso de divorcios y rompimientos amorosos. ¿Por qué eso se sucede? Hay muchas razones, pero intentaré explicar algunas o las más importantes de ellas, para que tú seas capaz de comprenderme, pues me voy a escribir muchos textos sobre estos temas.
La vida agitada y otros fenómenos del cotidiano son responsables por el fin de muchas novelas de amor real, que podrían tener funcionado, pero llorar por lo que fue no ayuda, debiendo seguir en frente para que el mismo error no se repita.
Sabemos que mientras las personas no estuvieren casadas, que el amor parece más fuerte: muchos abrazos, besos, expresiones de cariño, muchos “te amo”, regalos, las salidas nocturnas para se divertir, etc.
Parece que después del matrimonio o cuando el casal decide unirse por los lazos del sexo, que todo se enfría, no hay más el mismo vigor para hacer sexo, el deseo no es más lo mismo, se lo hace por pura obligación o para satisfacer la propia necesidad y no para satisfacer por completo a la otra persona como antes, cuando se necesitaba conquistarla y el amor era una batalla, ahora que ya lo ha vencido, temporalmente, no importa más. Sin embargo es un engaño pensar así, porque es después de los “felices para siempre” que la verdadera guerra comienza, para mantener vivo ese sentimiento.
Hijos, dinero, casa, trabajo, todo ello contribuye para que el amor va a tornándose un iceberg. Pero, sólo no entiendo el porqué, pues debería ser el cambio, ya que todo eso fue consecuencia del amor.
Un amor se acaba por falta de manutención, desprecio, pero principalmente por culpa de una o ambas partes. Si quieres un ejemplo lógico y actual de lo que hablo, es muy sencillo: he percibido que muchos casales no están 100% en la cama con su amor. Casi siempre hay un recelo o una preocupación con otras cosas de la vida diaria. Hay personas que quieren y/o necesita que su cónyuge le haga algo más allá en la cama, pero no lo consigue, pues tienen vergüenza en pedir o miedo, por suponer que estarán ofendiendo y/o pareciendo vulgares por querer tal cosa, como por ejemplo: sexo oral, anal, como también chingar con más de dos personas, etc.
Aunque ello parezca raro, es más común que podamos imaginar. Simplemente ni todas las personas no tienen el coraje suficiente para asumir sus gustos. Todos somos humanos, eso ya lo es bastante. No importa si es hombre o mujer, religioso o ateo, pues las reglas del cuerpo es distinta de las del alma o de la fe. Nadie merece ser discriminado por causa de sus deseos y/o actitudes. Pues, en el fondo, no sabemos completamente con quien dormimos. Y, eso es hecho y no historia.
A pesar de varios individuos no pidieren ello para su pareja, probablemente tendrán pésimas consecuencias por causa de este silencio: cuando no si consigue en casa lo que quiere, va a buscarse en la calle, con un(a) amante. Y, él/la amante va a hacer todo y más un poco sin vergüenza o respeto, porque no va a tener en la conciencia un imagen de santidad que acostumbramos poner en nuestra pareja, cuando amamos. Y, creo que no estoy diciendo ninguna mentira.
El hecho de un ser pedir algo un poco anormal (por lo menos para algunos), muestra un intento de seguir más lejos con la relación y una también de estar más cerca de quien se ama, pues no debes ser tímido(a) con quien te mira desnudo(a), conoce toda las tus “flaquezas”, tus miedos, cada parte de tu cuerpo, etc.
Se hablan mucho en respeto en el sexo. ¿Qué tipo de respeto? Aún no lo he conseguido comprender. Hacerlo ya debería ser una falta de respeto o si prefirieres ver la vida de otro modo, a través del sexo que se demuestra el respeto por otra persona, porque sería una falta se no fuese practicado con la pareja, que probablemente podría sentir despreciado(a) por ello. El verdadero respeto a respecto de eso es no hacerlo con nadie más allá de tu pareja. Esta es la verdad.
A veces, uno intenta hablar de sus deseos con su pareja, pero él/ella viene con una actitud agresiva, sin dejarlo(a) explicar sus preferencias. Cuando se trata de la mujer, ella no quiere sentirse una “puta” y peor que eso es dejar que su esposo la vea como una. Creo que ese es el miedo de muchas mujeres. Pero, practicar cosas con una sólo persona no es “putada”, mas un derecho, un libre albedrío y también un modo de mejorar tu vida conyugal. Sin embargo, no debes preocuparte con lo que dirán los vecinos, amigos y familiares. La vida es tuya y de nadie más. Estés seguro que muchos de los que tú tienes miedo que te descubras, ya es “profesor” en determinados actos.
A respecto de los hombres, muchos no aceptan, por miedo de que su esposa sienta aprecio por un amante o juzgue que el otro tiene algo mejor o mayor que el de él. En el íntimo, todos son inseguros, porque olvidan que una mujer también procura otras cualidades en un ser, suponiendo que todo lo que basta para ellas es un cuerpo perfecto (hasta el matrimonio, porque después, la panza habla más alto).
No estoy seguro si, caso los dos decidan experimentar nuevas sensaciones, como poner una tercera persona en su “fiesta”, si ello va a devolver la energía que faltaba en la relación. Quizás pueda inducir uno a sentir amor o un cariño muy especial por este intruso. Solamente te digo que, si tuvieres una vida como te digo acá, sabrás muchas cosas que no conocía durante su vida entera, como por ejemplo, descubrir que tu pareja aprecia otro del mismo sexo, etc. Recuerdo que no estoy generalizando nada, apenas ofreciendo una contestación, hasta porque, va a sorprenderte muchísimo.
También no voy a inducirte a hacer o no algo que no quieras o que supones que va a mejorar tu amor, porque sólo soy responsable por mí y nadie más. Ambos tienen que discutir sobre el asunto y considerar los pros y los contras, para no arrepentirse después, y más allá de eso, no permita que te presionen para aceptar algo que no quieres o no te gustas.
Problemas como estos siempre existieron, pero ellos nunca eran discutidos entre los cónyuges, porque era vergonzoso, inmoral y contra las doctrinas de la fe cristiana o de alguna otra que existe. A contrapelo de ambos desahogarse, preferían buscar alimento fuera de casa (si tú me comprendes).
Nada de lo que has leído acá es nuevo. Solamente la idea de poner esto en Internet, aunque otros ya lo tengan hecho, porque los problemas de ataño son los mismos de hoy. Simplemente se vivían en el mar de la hipocresía y hoy hay libertad para hablar de cosas que se tiene curiosidad o que se las quiere.
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