Ángeles y Demonios: Somos Todos
¿Te gustas los libros esotéricos que dicen cosas sobre tu ángel de la guarda, tu personalidad y tu destino? Sepas entonces que, ellos no son apenas 72 más allá de las cuatro divinidades que la cábala esotérica te presenta. Son muchos más que podamos imaginar.
Si tú estás aquí suponiendo que voy a contar cosas sobre tu vida, lo siento decirte que este no es el texto adecuado para ello, quizás otro cuando yo escribir, porque luego voy hablar más sobre el zodíaco y otras cosas de tu interés (si fuere tu búsqueda).
Sin embargo, estoy aquí para hablar de otro modo sobre ángeles y demonios. Es claro que vas a decir que los ángeles son aquellos seres invisibles a servicio de Dios, que están en este mundo para nos proteger contra los males, que poseen alas y están en el cielo. Y, probablemente dirás que demonios son los seres maléficos que intentan corromper los hombres incitándolos a pecar y que están en el infierno. Si piensas así podrás estar engañado(a): debes recordar que el demonio fuera un ángel, pero fue expulso del Cielo. Mientras, como yo dije en el primer párrafo, son más que 72 ángeles, y en contrapartida el número de demonios son muchos también.
Si piensas que ellos están lejos, es mejor acechar el mundo en que vives, pues están más cerca que podamos imaginar: podrán estar al nuestro lado (ambos) de forma visible y ni siquiera tenemos la idea de que estos seres son las personas que conocemos y conversamos a diario. Empero, no puedes ilusionarte al pensar que estos seres son solamente los otros, mas tú también, que tiene los dos lados en un sólo ser, a través de la personalidad que se refleja a veces buena, otras veces mala, según tus deseos y perspectivas de vida, más allá de tus necesidades en mostrar a los otros como quieres ser conocido o caracterizado.
Somos todos así: cuando alguien nos perjudica en algo, pensamos en venganza contra lo que nos hicieron, y cuando nos hace un bien, entonces sonreímos y si pudiéremos, vamos a intentar regalarlo de lo mismo modo como nos ha regalado con su ayuda. Ello es fenómeno de acción y reacción: simplemente pagamos con la misma moneda.
Cuando yo digo que somos todos demonios y ángeles, hablo de manera general, sin excluir nadie, pues en alguno rato todos mostrarán la verdadera cara que tiene, mientras no tengamos una verdadera, pues hay momentos en que somos buenos, y otros malos, dependiendo del desarrollo de los hechos en determinado momento.
Existen personas que fingen pasar por ángeles para robar tu amor, descubrir algún secreto tuyo, porque quieren hacer parte de tu vida social, porque quiere casar con tu dinero, etc. Sólo puedo decir que tengo una opinión contraria sobre ser un ángel y un demonio. Ser ángel para mi no es cuando tú muestras tu lado bueno, pero cuando ejerces lo malo sin vergüenza e hipocresía, siendo solamente tú mismo(a), ya que ángeles son seres puros, por haber cosas solamente verdaderas, el demonio en cierto modo muestra su lado verdadero, que es ser malo, porque es el único que nadie consigue fingir para los otros y/o para él/ella mismo. Sin embargo, creo que somos demonios cuando intentamos fingir ser ángeles, expresar lo bueno que no hay en nosotros, y no por sernos malos, pues el hecho de crear un sentimiento que no existe, aún que sea bueno, está lejos de nuestra verdadera naturaleza, empero dominando la naturaleza mala que tenemos al fingir lo que no somos o por lo menos gustaríamos ser.
En cualquier lugar los miramos: en la iglesia, en el trabajo, en la calle, en nuestra familia, amigos, principalmente en el espejo, etc. No hay como fugarse de ellos, porque somos parte de ellos, y quizás sea por eso que estamos aquí, para resaltar a nosotros mismos lo que somos realmente, aunque sea muy difícil, porque todos sabemos que nadie es bueno o malo por completo, somos partes de ambos y nuestro carácter va a reflejarse en la opción en que nos conduce a la supervivencia.
Si supones que estos seres son invisibles y que hacen parte de una ciencia mística, podrás estar cierto, pero debes considerar que ellos también son muy visibles, a veces como nuestros mejores amigos, mientras todos actuamos como ángeles para unos y demonios para otros. Nuestros ángeles del cotidiano pueden nos ayudar desde las pequeñas como en las grandes cosas de la vida, de lo mismo modo como los demonios intentan nos destrozar o nos ayudar para que la derrota sea mucho mayor en el futuro. No estamos libres de ellos, apenas siendo amigos de todos.
En general, definimos los ángeles por cosas buenas que pueden hacer, y los demonios por las malas, pero los demonios del mundo actual usan la palabra de Dios contra los ángeles, como un arte de sofisma, que incluso son muy buenos con las palabras.
Mas, si tú no te defines como un demonio, entonces creas que eres un ángel malo, a contrapelo de haber cargar una palabra tan odiosa como esta: demonio.
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