Quizás, Mañana
¡Hola! ¿Cómo tú vas, ahora? ¿Bien? ¿Malo (a)? ¿Ni bien, ni malo (a), simplemente normal? Bueno, el modo como tú estás ahora es, y siempre será muy importante, no para mí, mas para ti, mientras yo desee que todos estén bien, porque ese es lo mejor método de decir buena suerte para alguien, no con sencillas palabras, pero con sentimientos, para que todo ocurra bien en tu vida, no sólo hoy, ni solamente mañana, mas durante toda tu vida, pese a nuestra razón díganos que nada y ni nadie es para siempre, tenemos que continuar en la búsqueda por un tipo de felicidad que tanto anhelamos, o simplemente descubrir el placer en el dolor.
Y, aquí me voy con mis filosofías, o con lo que supongo ser un motivo para cuestionar nuestra existencia o la presencia más fuerte de ella en el mundo, o por lo menos en nuestro propio mundo, como se estuviésemos durmiendo con los ojos abiertos.
Yo sé que parece locura mía venir con estos tipos de asuntos para este Blog, como de alguien que ha sufrido mucho o que sufre, y que intenta expresarse en un diario. Podría ser, pero no es, no porque yo no sea humano como tú, mas por ser humano como todo mundo es que tal vez, yo no tendría ese tipo de coraje para contar sobre mi vida (si es que tú estás comprendiéndome).
Para no hablar de mí o solamente de mí, es que tal vez, yo intente poner los otros en estos mis artículos, y se no fuera directamente, entonces indirectamente, sin jamás citar nombres para no complicar sus singularidades o sus modos discretos de vivieren sus vidas, como personas comunes y al mismo tiempo, pecadoras, como hemos sido todos, y que preferimos continuar en el silencio y lejos de los ojazos ajenos, para que el mundo no nos ponga en alguno tipo de programa como “El Gran Hermano”, simplemente por nuestra realidad parecer mejor o peor que a de todos los otros, que también son humanos como la gente y que hacen lo mismo, pero parece más cómodo mirar de fuera que percibir lo que hay dentro de cada uno.
Ya que, en el párrafo anterior yo cité algo sobre pecado, creo que sea este el rato de realmente empezar mi texto, sin dar vueltas en el círculo que he creado para llegar hasta aquí.
El título de este texto no fue escogido en van, pues el gran objetivo aquí es hablar de cosas, que siempre se deja para después, como ahora, por ejemplo. Yo necesitaba poner otro texto en este Blog, pero no había ninguna idea, porque yo quería poner algo muy bueno, para que los lectores pudiesen venir a este Sitio lleno de voluntad, pero después pensé, que no me importaba solamente escribir lo mejor o lo peor, si no estuviese agradando a los visitantes. Entonces, comprendí que debería escribir, arriba de todo, para mi propio bienestar, y no por causa de lo bienestar ajeno, pues el amor comienza en primer lugar, por nosotros mismos, después, por las otras personas (recuerdo que esto, no es una actitud egoísta, como parece, empero un gran comienzo para exteriorizar lo que sentimos por otras personas, si fuéramos capaces de sentir lo mismo por nuestro propio “YO”, aceptándonos con todas las cualidades y defectos que tenemos, nacemos y heredamos de este mundo).
Y, como yo estaba diciendo en el párrafo anterior, yo no tenía en mi mente, y al mismo tiempo intentando dejar para después lo que yo podría hacer ahora, cometiendo más una vez, un gran error, que es de dejar todo para más tarde, no haciendo nada en el momento adecuado. Y, fue de este modo, que he creado este texto, basado en mi realidad, que tal vez tenga sido mejor de que, si yo tuviese intentado pensar mucho en que tipo de texto debería escribir. Fue una cosa sencilla, real, y estoy seguro que tú has me comprendido, porque no soy el primero y ni el último ser humano en la Tierra a pasar por esos tipos de cosas.
Estoy aquí, para hablar de un gran pecado, que todos tenemos, no solamente por pereza, pero también por descuido, y por eso no hemos conseguido lo todo que queremos en la vida, y por eso, preferimos culparla por nuestros propios errores: el crimen de dejar todo para después.
¿Cuántas cosas ha perdido en la vida? ¿Una? ¿Dos? ¿Tres? ¿Cientos? ¿Miles? ¿Millones? ¿Cuántas? ¡Si es que tú lo sabrías decir! Las cosas que tú has perdido en tu vida no importan más, pues no se pueden tenerlas de nuevo, o se puede, ¿qué estás esperando? Sin embargo, tú vida todavía está en tus manos, aunque no tengas percibido, y con eso, puedes comenzar del “cero” o de donde habías parado, porque en el fondo, siempre habrá una nueva oportunidad para crecer y buscar la felicidad, aún que sea por poco tiempo, pero es un derecho de todo ser humano, y nadie puede sacártela.
Estoy seguro que tú estás curioso (a) para saber la razón de este texto. Te digo que mi salud está óptima, mi vida, gracias a Dios, buena. Pero como he dicho en varios textos míos, solamente soy un espejo de la realidad ajena.
Y, si hay un sueño durmiente en tu alma, despiértalo, pero hoy, mejor, ahora, porque quizás, mañana, tú no estés vivo (a) para continuar a soñar o contarlo.
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