THE KILLERS

PIN... UNA DE CAL
Me matan, me matan. Y nunca mejor dicho. Me matan de placer. Románticamente, me acribillan, acaban con mi existencia. Yo, lo tengo claro, si tengo que morir, que sea a manos de los Killers. Que me aten, que me asfixien, que me torturen incluso, no me importaría sufrir bajo el veneno de esa colección de composiciones agridulces o al ritmo de esa melancolía tan característica de Brandon y compañía. Quiero sucumbir escuchando ‘Human’, agonizar disfrutando de ‘Goodnight, Travel Well’ y si es en Las Vegas, atada a la silla de alguno de los componentes con una soga alrededor del cuello, mejor, mucho mejor.
Porque desde la llegada de esta formación norteamericana a mi actualidad musical, nunca la muerte me había resultado tan deseable, tan dulce y tan prioritaria. Verdugo de mi corazón, el cuarteto me empuja a diario hacia el suicidio emocional, hacia un vacío en el que sólo estamos ellos y yo, compartiendo un mismo espacio, un mismo tiempo.
Hasta los celos me invaden cuando, en sus conciertos, observo esa masa de seguidores y seguidoras, arrodillados ante mis ídolos, mis Dioses, mi única razón de ser. Entonces me enfurezco, me agarro a esa misma brutalidad con la que me recreo y, con Carrie en la retina, sólo anhelo una cosa: arrasar a todos mis competidores, calcinar el Palacio De Los Deportes y no dejar ni rastro de lo ocurrido, tan sólo unas cenizas que el viento se encargará de esparcir hasta borrar las pruebas del crimen.
¿Mi objetivo? Que los Killers sean un sueño inalcanzable para todo ser humano pero omnipresentes en el silencio de mi pronta desaparición. Me matan, me matan. Y nunca mejor dicho. Me han matado de placer.
PON... UNA DE ARENA
Está claro que de una ciudad tan bizarra como Las Vegas no podía salir nada normal, por eso tenemos tenemos que aguantar monstruosidades auditivas del tamaño de The Killers o Panic At The Disco, que no tienen mayor talento (yo más bien lo consideraría suerte) que el tener como vocalistas a algunos de los tíos más atractivos de todo el panorama 'indie'.
Si analizamos detenidamente la música de The Killers, enseguida nos daremos cuenta de que no son más que un grupo sin personalidad con influencias ochenteras del montón, facilonas y cargantes hasta límites insospechados (bueno, os podéis hacer una idea de la carga a la que me refiero escuchando 'Human', aunque no es la única prueba). The Killers no son más que un producto por el que la industria ha apostado muy fuertemente.
Como producto que son (o por lo menos, yo así los considero) el gran problema de cara al futuro más que el grupo lo tiene la gente que maneja sus hilos desde la industria porque a ver qué nueva temática se inventan para futuros discos o por lo menos a ver si el presupuesto le da para encargar un single mejor que 'Human'.