EL GRAN AMOR DE UNA GALLINA
Había una vez una gallina llamada Carolina, tenía 9 hermanos. Ella eligió su nombre. Le gusta volar y vuela 2 horas seguidas por lo menos. Tiene un amigo llamado “Amigo Perro” y, como dice el nombre, es perro. Lo conoció cuando era pequeña porque vivía, en el patio. Ahora vivía en el gallinero pero el Amigo Perro la visita casi todos los días y se cuentan todas las cosas. Ella pone 2 huevos a la semana y las demás gallinas ponen un huevo cada día.
En el gallinero había un gallo muy elegante y guapo. Todas las gallinas querían casarse con él. Se llamaba Marqués. Él le pidió que se casase con ella pero la gallina le dijo que no, porque no lo quería como marido, sólo lo quería como amigo. Ella no quería casarse y además él era muy elegante y guapo. A ella no le gustaba. Un día nevó y el piso se hizo hielo. Ella sabía patinar y se puso a patinar. Le gustaba mucho. Las demás gallinas le decían que se iba a caer porque tenían envidia. Entonces llegó un gallo, aunque él era gordo y no muy guapo. Él quería patinar como Calorina y Carolina le enseñó. Al principio se cayó algunas veces y las gallinas se reían por lo gordo que era. Pero, como tenía mucho interés, aprendió muy rápido. Él se llama Teobaldo. Luego se fueron a dormir. Carolina dormía en un árbol porque no le gustaba dormir con mucha gente y Teobaldo se quedó durmiendo debajo del árbol porque él no podía volar por lo gordo que era. A Teobaldo le gusta cantar y canta muy bien. Carolina también canta bien y los dos cantaron juntos. Luego se acercó el Amigo Perro y le dijo a Carolina que parecía un buen gallo.
Teobaldo y Carolina cantaron todo el día y se les fue el tiempo volando porque se lo Los dos se enamoraron.
Gissela

A Carolina le extrañó que la granjera le diera de comer mucho a Teobaldo en las fechas de Navidad. Entonces Carolina empezó a vigilar a la granjera y oyó que le decía a la vecina que iba a cocinar pollo por Navidad y por eso le daba de comer mucho a Teobaldo para que engordara más.
Carolina no quería preocupar a Teobaldo. Entonces le dijo que no comiera mucho por su corazón. Teobaldo le decía que iba a hacer régimen pero no lo hacía.
Llego el día de Navidad y Carolina estaba de buen humor en la fiesta. Por ahí pasó el Marqués y le dijo que estaba muy mal porque no estaba con él, pero era mentira porque pasaron unas jovencitas y se fue con ellas.
La granjera llamaba a Teobaldo. Escondía un cuchillo. Carolina le decía que fuese y Teobaldo intentaba no ir aunque los granos le decían: “cómeme”. Las demás gallinas también le detenían. Carolina hacía todo para que la granjera le hiciese caso pero no dio resultado. Entonces puso cuatro huevos de golpe y eran enormes. Las gallinas se rompían las alas de tanto aplaudir pero al poner cuatro huevos se desmayó y la granjera se fue corriendo con los cuatro huevos.
Las gallinas le dijeron a Carolina que el día siguiente tenía que poner otros cuatro huevos pero ella les dijo que no.
Teobaldo hizo ejercicio con la ayuda de Carolina y adelgazó. Entonces la granjera no le iba a cocinar.
Se iban a casar. Querían una boda discreta. Sólo, la familia. Llamo a un hermano suyo que no vivía en la granja. Era jefe de los pájaros porque en la granja lo iban a matar por ser muy flaco y Carolina le enseñó a volar.
Ya se casaron y unos días después a Carolina le dio fiebre.
Una doctora le dijo que era fiebre alegre quería decir que iba a tener hijos y la granjera le dio diez huevos para que los cuidara. La incubación iba a durar tres semanas pero tenía que irse al patio porque era más tranquilo y serian más buenos los pollitos. Les tenía que contar cuentos etc. para que fuesen buenos. Teobaldo tenía que quedarse en el gallinero y Carolina en el patio pero ya regresaría al gallinero.
Carolina soñó que ya habían nacido sus hijos y les contó que ella había vivido ahí pero ¿Dónde estaban esos hijos?
Gissela.
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