MI DIABLO VISTE DE ARMANI

¿Quién dijo no es oro todo lo que reluce?
SEGUN VENGO, ME VUELVO A IR...

Hola a todos!

He vuelto de mis vacaciones con la esperanza de que Terra hubiese recuperado la normalidad con la que la conocí y me he llevado la gran decepción de que así no es. Ha perdido la cabeza y creo que no tiene solución…

Así que siguiendo la estela de mis compatriotas me he buscado un chalecito monísimo con vistas al mar y rodeado de zonas ajardinadas y ME MUDO!!!

 

Mi nueva dirección es:      http://paugaultier.blogspot.com/

 

Sólo espero que me sigáis visitando y comentando como hacíais antes.

Cuento con todos vosotros, las puertas de mi casa van a estar siempre abiertas…

 

Un millón de besos!

Muuuuaaak!

 

Pau Gaultier.

 

MI GRAN BODA GRIEGA II

Por donde iba?? Ahhhh, si si….

 

Mi prima María llegó a Londres muy jovencita a buscarse la vida.

No tuvo nada de suerte con la primera familia que la tocó en gracia.

Llamó a la agencia española que le había tramitado todo para exigirles que le cambiaran de casa y quejarse de la anterior familia. Pero María aun tuvo que aguantar unos días allí ya que no según le dijeron no quedaban “familias disponibles”.

 

Unos días más tarde recibió la llamada de la esperanza, aquella que la mandaría a un lugar mejor… supuestamente…

Esta familia parecía más normal, vivían bastante cerca de la otros, cosa que a María le vino bien ya que ya casi se conocía la ciudad…

Pero las apariencias engañan. Lo que supuestamente era un matrimonio joven y bien situado económicamente, con un bebé de meses y una casa preciosa con perro y jardín resultó ser una pareja de lo más atípica…

María recuerda como a partir de las tantas de la noche, paraban los coches en la puerta de la casa, salía el chico y les entregaba “algo” a cambio de un sobre.

 

El bebé podía pasarse la noche enterita llorando sin que nadie le hiciese el más mínimo caso… María ya harta de no pegar ojo habló con la chica y le dijo:

 

M: mira el niño llora mucho por las noches… Puede que se quede con hambre, o que le duela algo, no se…

 

Chica: llora???? No se, no le oigo. Mi husband y yo es que tomamos somníferos para poder dormir del tirón, porque desde que tuvimos al baby no hemos dormido una night entera…

 

María se quedó a cuadros, rombos y rayas. Su cara todo un poema, no pudo hacer más que decidir buscarse un trabajo e irse a vivir de momento a un hostal y pasar de familias. ¡ que difícil es la convivencia…!

 

Decidió irse a London capital. Una vez instalada buscó dos trabajos, uno de babysitter de unos mellizos monísimos (los mismos que han hecho de “pajes” en su boda), hijos de una chica española casada con un inglés y otro por la mañana de profesora de español. Buscó un económico pero coqueto hostal regentado por una griega muy agradable.

 

Al principio no lo llevaba mal, pero con el paso del tiempo empezó a agobiarse pensando que las únicas relaciones que mantenía en Londres era con unos mellizos de meses y con una prole de niños entre 13-18 años…

Todas las noches solía cenar sola en una mesa del hostal y sola se subía a dormir a su habitación. Así un día tras otro.

 

Una noche María se sinceró con Kolina, la señora que regentaba el hostal, contándola lo sola que se sentía y lo triste.

Kolina, que había pasado por su misma situación una treintena de años antes la entendió a las mil maravillas. Se sentía identificada y en su afán de protección junto con un sentimiento de lástima la invitó a pasar el fin de semana a su casa.

 

Así fue, llegó el fin de semana y María se fue a casa de la señora Kolina.

 

Kolina vivía junto a su marido Mike y a sus cuatro hijos.

Nada más llegar a la casa María se fijó en Eudar, uno de los hijos. Un chico alto y fuerte que había heredado los ojos azules de su padre y el porte de su madre.

Con una educación exquisita, toda la familia se portó fenomenal con María e hicieron todo lo posible para hacerla pasar el perfecto fin de semana.

 

Esa noche María y Eudar hablaron mucho de sus respectivos países.

 

Se hicieron bastante amigos y quedaban mucho para ir al cine, de paseo, de compras… pero el tema no pasaba de la amistad.

 

Cuando yo conocí a Eudar fue una Semana Santa que se vino con María para Madrid. Me pareció un chico encantador y también me pareció que estaba coladito por María. Ella parecía no darse cuenta de los ojitos que el la ponía a la primera de cambio.

 

Cuando se lo dije, se puso roja como un tomate y levantando la voz más de la cuenta me dijo: “mira Pau, eres muy fantástica. Eudar y yo solo somos amigos. Se ha portado allí muy bien conmigo, pero no pasa de un amistad ni por mi parte ni la suya, así que no veas fantasmas donde no los hay…”

 

Un par de años más tarde nos llegó a casa la invitación de boda más cursi y pastelosa que había visto en vida.

¡María y Eudar se casaban!

 

Así que allá nos fuimos toda la familia, como si de los Montoya se tratara, abuela, hermanos, primos, tíos, padres y un largo etcétera de familiares y amigos con un cargamento de maletas, bolsas y neceseres repletos de ropa ya que no sabíamos como ir vestidos a una boda en Londres donde el tiempo te la juega, por un rito griego, que además duraba tres largos días con sus tres largas noches…

 

La unión marital comenzó el viernes por la noche, con una cena únicamente para la familia, es decir algo sencillito… pero en mi familia somos muchos, así que lo que pretendía ser algo íntimo acabó congregando a cientos de personas dentro de una carpa.

 

En mi familia estamos además poli-partidos por todo el mundo, así que vinieron los primos alemanes con sus caras vinagrosas, la novia rusa del tío soltero (una jaca de dos metros, súper tiposa y súper joven) al lado del nomo regordete de mi tío, la morita que ayuda a mi tía en las tareas domésticas con todo su séquito de hijos y marido, el novio play-boy francés de mi prima Silvia (un sin oficio ni beneficio que viene a chupar del frasco carrasco), los familiares del pueblo (a los que también podemos considerar extranjeros o guiris por su peculiar idioma) que la liaron en el aeropuerto cuando tuvieron que facturar una caja llena de productos típicos de la tierra, mis primas catalanas y sus respectivos maridos independentistas que se niegan a hablar con nadie que no hable catalán, por tanto estaban aislados… Y mi querido e idolatrado hermano que auto-invitó a una azafata que conoció en el avión.

 

Si a toda esta fauna por parte de María le unimos la familia griega por parte de madre del novio más los ingleses por parte de padre, más que una boda aquello parecía una reunión de la OTAN.

 

Al día siguiente fue la boda boda. Una ceremonia sencilla en la que los novios iban vestidos completamente de blanco y se juraban amor y fidelidad a través de unas lecturas. Todo muy bonito, quitando el detalle que las lecturas estaban en griego, así que los únicos que lloraban y se emocionaban era la familia de él, quedando los españoles como unas personas frías e insensibles y sin corazón.

 

Hasta que mi abuela rompió el hielo y se puso a llorar porque se pensaba que estaba perdiendo el oído y por eso no se enteraba de nada. La pobre no dejó de decir todo el rato “y que dice ahora niña??”. Mi hermano en un ataque de impaciencia acabó diciéndola que el “cura” raro ese decía que debían consumar el matrimonio en ese momento… Fue entonces cuando los llantos de mi abuela hicieron eco en toda la capilla.

 

Un cóctel espectacular nos esperaba en unos preciosos jardines. Tras el cóctel vinieron las peligrosas copas. Entonces todos los hombres griegos se juntaron y comenzaron a cantar al novio una canción súper extraña y todos bailaban una coreografía rara a la par que ridícula, debía ser como “la macarena” aquí en España.

Llegó nuestro turno, y como a vocingleras y chulas no nos gana nadie, pues nos entonamos unas sevillanas que dejaron al resto con al boca abierta (excepto a las catalanas, que como no las cantes por sardanas me da a mi que ni se menean). Tras esto vino el desmadre, mi tío con unas copas de más, se atrevió con unas jotas y unas seguidillas.

 

Al día siguiente domingo vino la boda normal, a la española, con su cura, sus hostias consagradas y sus padres nuestros. Aquí mi abuela lloró de nuevo, por emoción y por haber recuperado el oído por obra y gracia del señor.

 

El martes vuelta a España, con ojeras, totalmente derrotados y con unos kilos de más después de tres días comiendo y bebiendo sin control. Y mi hermano… con una sonrisa de oreja a oreja y enganchado a una joven griega la mar de fea, pero que no se que “maravillas griegas” le hizo…

 

Y eso es todo, mientras nosotros intentamos recuperarnos aún de la resaca post-weeding, mi prima y esposo disfrutan de las paradisíacas playas de la Polinesia Francesa.

 

P.D.: me voy de vacaciones!!! El viernes salgo con mi amiga E. a su casa de Cala Fornells y luego a Bayona y Oviedo con el yogurín. Nos vemos el 17 de septiembre.

 

P.D.2: no os puedo contestar a los comentarios, y muchas veces no me deja ni leerlos, me sale un “error de procesamiento” continuamente. Probablemente siga el camino de Dina y acabe mudándome a otra urbanización… Ya os iré diciendo.

 

Muchos besos y pasarlo bien. Sin duda yo lo haré.

 

Muuuuak!

Pau!

  

 

 

 

 

 

 

MI GRAN BODA GRIEGA

Este fin de semana, bueno este puente, asistí a una de las bodas más raras de mi vida.

Se casó mi prima Angus (de Angustias), aquella prima de London que creo haberos hablado alguna vez de ella.

A partir de este momento la llamaré María por respeto, odia su nombre y no me extraña, lo que aún no he llegado a entender es porque no se lo ha cambiado, debe ser que como vive desde hace algunos años en Londres allí no entienden de la horribilidad del nombrecito en cuestión.

 

María estudió Turismo y nada más acabar la carrera se fue a Londres a buscarse la vida. Muy valiente ella y con una manita delante y otra detrás se fue a una de esas casas como de “acogida” en la que por un módico precio una familia te da un Todo Incluido.

 

María llegó a Londres donde debía estarla esperando en el aeropuerto algún miembro de la familia de acogida, pero no fue así. Llamó por teléfono a la casa donde la dijeron que debía coger algún tipo de transporte público que la llevara hasta la casa.

Como acababa de llegar y estaba tan desubicada decidió coger un taxi en vez de un bus que la llevara hasta Leicester. El precio del trayecto fue tan elevado que de un plumazo se quedó sin una sola libra.

 

Allí en la casa las cosas no mejoraron mucho. El panorama era desolador, un matrimonio con dos hijos en plena pubertad y uno en camino, para una casa de dos dormitorios, el principal y un salón con sillón cama, un solo baño, la cocina metida en el salón y para de contar.

 

Según cuenta, hoy a modo de anécdota ya que en su día le costó muchas lágrimas, las cacerolas, sartenes, platos y vasos se amontonaban en la pila de la cocina dando lugar a todo tipo de olores nauseabundos e incluso insectos. Allí nada se limpiaba… que hacía falta una cacerola se iba a la pila se cogía una y con las sobras repegadas de hace semanas se hacía el nuevo guiso, supongo que sería por darle más sustancia.

 

Mi prima, al igual que su madre, era una adicta a la limpieza. Ella pillaba por banda la espontex y te dejaba toda la casa como los chorros del oro. Mi madre siempre me ha dicho que ojalá me pareciese solo un poquito a ella, ya que a mi todo lo que tiene forma de escoba o bote de “Don Limpio” me provoca unas urticarias horrorosas.

 

Cuando me fui a vivir sola, mi madre tenía una preocupación enorme, ya que pensaba que un día iba a ir  a mi casa y me iba a encontrar engullida por el polvo o por montones de ropa sin planchar.

Pobre ignorante mi madre… Mucho antes de independizarme ya tenía hablado con una chica que iría a mi casa tres veces por semana a “echarme una mano”, o mejor dicho a echarme las dos…

El caso es que cuando me pongo, no lo hago mal, pero el tema limpieza yo lo comparo con el gimnasio, es decir, si te propones ir al gym unas tres veces por semana y vas viendo resultados, cogiendo fondo… cada vez te da menos pereza ir, incluso hay gente que hasta le acaba cogiendo el gustillo, pues esto es igual, si yo fuera una mujer de mi casa y me propusiera hacer las cosas pues cada vez las haría más rápido y mejor.

 

Uno de mis mayores problemas es aquella gran desconocida para mí, la plancha. Ese instrumento que echa vapores y te abrasa viva en cuanto te descuidas. Nunca he conseguido planchar algo en condiciones para poder ponérmelo, siempre tienen que rematarme la faena… y yo pues para hacer las cosas mal, pues no lo hago.

 

Nunca os ha pasado que os queréis poner tal prenda un sábado y justo está sin planchar? A mí muchas veces, así que me preparo… Me pongo ropa cómoda y fresca para no sudar la gota gorda, busco la tabla de planchar y me la ajusto a mi medida, voy a por la plancha, le echo agua y la enchufo. Hasta ahí todo bien… entonces cuando tengo todo el instrumental en la mesa de operaciones pongo los brazos en jarras como admirando mi gran trabajo y pienso “ahora que…, por donde empiezo??????” y el terror empieza a apoderarse de mi…

Me voy hacia el canastillo de la ropa para planchar y cojo la preciosa camisa que se me ha metido entre ceja y ceja ponerme, como si no tuviese otra cosa en el armario. Cuando la cojo está totalmente hecha un higo, lo cual me da aún más pavor. Las manos empiezan a sudarme y a tiritarme, pero consigo auto convencerme que debo tener valor.

 

Llego al sitio donde tengo enchufada la plancha, la cual me mira echando humo como una loca, y decido ponerla al mínimo, no sea que por un casual abrase la carísima camisa y me salga la gracia cara…

En el momento que la agarro para ponerla encima de la tabla, la camisa empieza a adquirir vida propia, a retorcerse todas las costuras, es como si quisiera salir corriendo, como si intuyera que el cubo de la basura va a ser su futuro más próximo.

Consigo hacerme con ella, la tumbo boca abajo en la plancha y comienzo por la espalda. Hay arrugas tan profundas, que yo que no voy al gimnasio no consigo hacerme con ellas. Es hora de pulverizar con agua y subirle la temperatura a la plancha que no se porque motivo me está haciendo caballitos.

Cuando he acabado de darle por detrás me voy a la parte delantera que es mucho más complicada por el hecho de tener botones. Cuando esta parte ya está lista y me dirijo a planchar las mangas caigo en el detalle de que se me ha vuelto a arrugar la parte trasera… Pero esta vez las arrugas son más complicadas ya se son provocadas por la plancha.

 

Entonces caigo en el error, no se porque no me había dado cuenta antes… Mi plancha es una porquería y en vez de plancharme me hace arrugas… Mañana mismo me compro otra…

 

Decido usar mi plan B, al que siempre recurro en caso de urgencia y es colocarme mi camisa, me maquillo, me peino, me coloco el tacón cojo las llaves del coche y me voy a ver a mamá.

Cuando mi madre me ve aparecer en casa tan sumamente guapa pero con la camisa tan jodidamente arrugada me dice: “pero Pau, has visto tu camisa?? Es un desastre! Con lo guapa que vas…”

 

Y yo: “Por Dios mami, he estado media hora planchando para que en el trayecto este en coche se me haya vuelto a arrugar. Que desastre, que hago ahora…” y finjo un gemidillo de deseperación-

 

Mamá: “no te preocupes, ya lo arreglo yo. Lo que está claro es que así no puedes salir de casa”

 

Y mi madrecita va y me plancha la camisa en solo un par de minutos… No se como lo hace, es todo un misterio.

 

Pero claro todo esto no es gratuito… mi madre me plancha la camisa, pero a cambio de no rechistar cuando me dice “desde luego hija si tuvieras la misma habilidad para planchar que para colocarte el tacón o pintarte el morro serías una joya”

Aun así todos contentos, yo por ir tan guapa y con mi camisita perfecta y mi madre por recordarme aquello que me lleva diciendo desde pequeñita y es que “jamás vas a encontrar un hombre en condiciones. Donde se ha visto que seas tan poco organizada en tu casa… Sin encuentras a alguien deberá ser como tu de inútil, sino no te va a aguantar esas cosas… Un día te come la mierda… y un largo etcétera de versos que lanza como cuchillos afilados hasta que se queda a gusto…

Mi padre la mira, suspira resignado y retuerce la cabeza como diciendo “que hago con ella? Son tantos años ya… al menos tu no la ves 24 horas al día”

 

 

Y que me he puesto ha hablaros de mis habilidades en el hogar y se me ha olvidado continuar con la prima Angustias, perdón María…

Próximo post: Mi gran boda griega junto con la vida, obras y milagros de Angus.

 

Un beso a todas y pasar buen fin de semana!!!!

Muaaaaaaaakkkk!

 

MUCHAS GRACIAS COCO POR EL MANUAL BLOGERIL.

MIL BESOS!


VACACIONES MULTIAVENTURA

Desde que no actualizo el blog por dos razones (la primera la falta de tiempo y la segunda la escasez de conocimientos informáticos) me han ocurrido varias cosas…

 

MOMENTO IBIZA:

Ya comenté en alguno de vuestros comments que me marchaba un fin de semana a Ibiza con el yogurín… Pues así fue, pero no sin que la vida me pusiera una serie de trabas que conseguí pasar con dificultad…

El vuelo estaba previsto a media tarde, por lo que mis pensamientos eran abandonar la oficina a las doce del viernes para tener tiempo suficiente para organizarme, dejando mi trabajo en manos de la maravillosa Julia.

No había hecho más que montarme en el coche cuando me llaman desde la oficina… era Gabriel (que aún no se porque motivos no se ha ido ya se vacaciones, llevándose consigo al ejemplar de su hija…)

 

G: Pau, ya te has ido?

 

P: estoy en ello…

 

G: debes subir un momento… Ha habido un problema con la promoción de los Vitalínea en el Carrefour de Parla… (nada más oír la palabra Parla, se me vinieron a mi cabeza como por arte de magia dos palabras “Divina” y “pitonisa” y un repelús me recorrió el cuerpo pensando que al final pasaría mi maravilloso fin de semana en Parla en vez de en Ibiza…). A Julia todo esto se le escapa de las manos, date cuenta que lleva poco tiempo, y me parece una irresponsabilidad por tu parte, marcharte dejando el marrón a tu compañera…

 

No daba crédito… Pero subí… Volví a ceder una vez más…

 

Arriba continuaron las voces, yo he llegado a la conclusión de que Gabriel debe estar loco por mí y no soporta verme un momento despegada de mi silla, mi mesa y mi ordenador. Si le apareciera un genio por arte de magia y pudiese pedir tres deseos, seguro pediría que mi trasero se quedase pegado a la silla de la oficina, mi mano derecha al ratón y mi oreja al teléfono…

 

El “problemón” era que las tres chicas contratadas para la promoción no podían ir… y había que buscar otras tres… Dos llamadas a la agencia y todo solucionado.

 

Volví a montar mis posaderas en el coche y como si me tratara de Fernando Alonso recorrí el trayecto a mi casa.

 

A las tres habíamos quedado en el aeropuerto para comer y facturar con tiempo.

Facturamos, comimos y nos recorrimos las tiendas…

 

Nuestro vuelo no se anunciaba, nadie sabía nada… una hora después de la hora a la que supuestamente tenía que haber salido el vuelo seguíamos sin noticias en el frente…

A la decimocuarta vez de ir al mostrador, con un carácter de perros, una educación chabolera y soltando por mi boca improperios y vulgaridades que ni sabía que existían conseguí que me hicieran caso… El avión que nos llevaría a Ibiza, aún no había despegado de allí…

 

Con un cabreo monumental, fui a comprarme todo el chocolate de la dutti-free para relajarme aunque eso hizo que me pasara la operación bikini por el arco del triunfo.

 

El caso es que llegamos a Ibiza a las once de la noche, cansados, cabreados, tristes y afligidos. Eso si, nada que una sesión de sexo no pudiera solucionar…

 

El resto del fin de semana lo pasamos en grande.

Vimos a Terelu Campos de mis amores y mis entretelas comiendo casi codo con codo y yo creo que se acordó de mí por las miradas rebosantes de odio que me dedicaba… o eso, o lo hacía como respuesta a las que le dedicaba yo… Estaba con un calvo de lo más absurdo.

Una conocidísima modelo made in spain con una borrachera tan descomunal como para caerse y enseñarnos su matrícula. La misma se pasó toda la noche asobinada encima de un cachas con pinta de portero de discoteca. Pobrecilla, debió olvidarse por completo de su parejita…

Un Gonzalo Miró feliz como una perdiz pululaba por todos los garitos de moda dedicando sonrisas a diestro y siniestro. Las cosas como son… tiene una boca bonita. Ni rastro de la duquesa y ni rastro de pena por la ruptura.

En el avión de vuelta, Marlene Mourreau que debió pagar mínimo tres billetes de avión, uno para ella y otros dos para sus pectorales.

 

Fin de semana perfecto, sin duda repito con él. Empieza a ser el hombre de mi vida…

 

El lunes pongo rumbo a la oficina y con toda mi resaca ibicenca y mi cabeza en el “café del mar”, que por cierto, cada año es más cutre, más sucio y con más gente sucia y desaliñada,y me dice Gabriel que tengo que ir a un pueblo de Valladolid a recoger un perro…

No estoy desvariando, no… Tuve que ir a recoger un perro a 300 km de Madrid.

Eso si con mis condiciones:

1.- un perro no montaba en mi coche.

2.- no iba sola a por el ni de coña, si le da un ataque de furia en el camino  a ver que hago… O cojo el volante o al chucho…

 

Pues si parecía que no podía ser peor, si lo fue cuando bajo a recoger el coche (un ford K de tamaño ridículo) y me encuentro que mi acompañante no es ni más ni menos que Julia…

Me metí al coche y recé a San Cristóbal (patrón de los conductores) y a Job (el de la paciencia).

 

Interminables curvas, carreteras comarcales, secundarias y terciarias para dar a parar a un pueblo de 20 habitantes.

A nuestra llegada al pueblo la gente salía a nuestro encuentro, increíble, parecíamos sacadas de una película de Berlanga.

Llegamos a la “plaza del pueblo” y yo creo que la única calle. Pasé al único bar que había por necesidades humanas. Un bar que pedía a voces una capita de pintura y un fregonazo bien dado… Unos aldeanos jugando a las cartas sobre un tapete verde mugriento se giran como si en su vida hubiesen visto a una chica de unos veintitantos subida a unos tacones y lanzan un “mozaaaa, que te se ha perdío poaquí” que casi me deja muerta de infarto enciclopédico en el acto.

Compro una botella de agua a 50 céntimos y pregunto por Vicenta.

La dueña del bar me indica como llegar y allí nos plantamos en la puerta de unas cuadras a recoger un maldito chucho.

 

Salen de la casa la pareja del anuncio de la “fabada Litoral”, si no eran ellos eran sus clones.

 

Nos dan un cachorro monísimo y de vuelta a Madrid…

Harta de conducir, le pasé los mandos a Julia.

Al minuto de empezar a conducir dice “Uhy Pau, creo que se está calentado el coche”… joder esta tía… calienta hasta los coches… vaya una facilidad…

 

No habían pasado dos minutos cuando se nos para el coche en una carreterucha de mala muerte, sin arcén, ni carriles delimitados ni nada de nada… Lo peor de todo es que ni sabíamos donde estábamos.

Rebusco en la guantera, saco los papeles del coche y llamo a la mutua para que nos manden una grúa y un taxi.

Tras una charla interminable con la señorita que coge las llamadas y tras hacerme un montón de preguntas del todo inservibles me dice que si puedo levantar el capot para poder saber la avería del coche….

 

Yo: perdón, pero yo no soy mecánico… además me niego a abrir el capot porque sale humo y seguro que me quemo y me pongo perdida.

 

Señorita: si no me dice la avería del coche no puedo mandarle una grúa.

 

Y: como?? Le repito que he estudiado ADE no electromecánica ni nada parecido. Le digo que el coche se ha “calentao” y ya está. Y que estamos en una carretera dos chicas solas y que nos manden una puñetera grúa para que se lleve el trasto este de coche y un taxi para recogernos, a no ser que nos hayamos evaporado cuando llegue el taxi porque hace 35º…

 

S: le paso con un compañero…

 

tinoniiiiiiii-tinton taniiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii-tinonino ninonino niiiiiiiiiiiiiiiitintnttnnn” una música del todo molesta y hortera no para de sonar.

 

Le cuento la misma historia a un compi de la cerda anterior y me dice que mandan grúa y taxi, que en media hora estarán allí…

 

Llega la grúa y no el taxi… pasa el tiempo y ni rastro de él…

El de la grúa, un personaje indescriptible, sudando a chorro limpio por todos los poros de su piel y emitiendo un olor nauseabundo se ofrece a llevarnos al pueblo más cercano para llamar allí a un taxi. O eso o nos quedábamos solas tiradas en la cuneta…

Accedimos a montarnos con él… Ahora solo pido que imagineis lo que fue el trayecto metidas las dos, con el perro  y el hombre de los sudores en la cabina de la grúa.

Para dar más emoción al viaje, en un momento dado el hombrecillo decide darle más importancia al movimiento de subi-baja de los pechos de Julia que a la propia carretera, y el lindo cachorrito decide que es hora de emplumarme encima un pis.

 

Yo este año que pensaba hacerme un viajecito de esos de aventuras o multiriesgo, creo que con lo que tuve ese día ya me es suficiente para toda mi vida.

 

Un beso a todas y volveré para despedirme de todas!!

P.D: si consigo colgar el post (que será todo un milagro de Fátima) será gracias a Cru y Coco.

Besos chicas!

 

 

 

 

 

TENEMOS CHICA NUEVA EN LA OFICINA...

Se llama Julia y es divina…

Pues si amigos míos, me han metido una chica nueva en mi oficina. Por fin!!!! Debería pensar verdad??? Pues no! Lo pedía a gritos, necesita a alguien que me echara una mano y me quitara la saturación laboral que padecía, pero Julia no me gusta…

Y no me gusta por ser maja, simpática, lista, guapa, alta, delgadísima y con unas patorras de infarto.

El caso es que mi compañera de toda la vida, una chica de unos taitantos, muy maja pero muy feilla le ha dado por hacer eso que está tan de moda ahora mismo y es preñarse… Yo ya me lo estoy empezando a tomar como una especie de virus que hay en el ambiente o algo por estilo, al ver que todo el mundo que me rodea está en estado de “buena esperanza”… Mañana mismo bajo a mi médico de cabecera a comentárselo a ver si me receta alguna vacuna o inyección “anti-baby” ya que el tema me empieza a ser preocupante…
Bueno el caso es que es el embarazo es de esos denominados de “riesgo”, para mi el riesgo empieza transcurridos los nueve meses, pero bueno eso es cosa de los médicos que para eso lo han estudiado…


Al principio pensaba que iba a poder con todo yo solita como “una machota” pero me he dado cuenta que no… a no ser que me pasara 28 horas diarias en la oficina metida, así que empecé a tomar cartas en el asunto y a hablar con diestro (el demonio) y siniestro (el salido de RR.HH.) para convencerles de meter a alguien más que me echara una mano. Al principio todo eran negativas, pero a base de insistir y ser pesada me salí con la mía… Y anteayer llegó mi “recompensa”.

Yo prefería un chico, no por ser un hombre con todo lo que conlleva, si no porque las mujeres somos unas pellejas de mucho cuidado y ya somos bastantes en la oficina, con bastantes líos y movidas derivadas de la envidia como para meter a otra más… Pero tonta de mi… No caer en el detalle de que el señor de RR.HH es un salido de cabo a rabo y jamás consentiría que pisara su despacho un ser que no tuviera pechos…
A parte de eso, no se conforma con meter a una mujer, noooo, si no que además debe estar rebuena…

Y así ha sido, ha entrado un ángel, una adonis, una diosa y todos los adjetivos que conlleven implícito el término belleza. Es una especie de “Gisele Bundchen” a la española.
Lo peor es que la chica se hace querer y hace que sea imposible del todo “criticarla” junto a todo el elenco de cotillas y arpías que pueblan las oficinas, por tanto es un problema…

Ayer vino el reponedor, o como se diga, de la máquina de bebidas. Un tipo esperpénticamente feo y delgaducho. Siempre que venía me guiñaba un ojo, me echaba algún piropo o me desnudaba con la mirada, el chico me incomodaba muchísimo y le ponía a parir de “guarro, asqueroso, obsceno…”. Pues ayer vino y ni me miró!!!!!!!


Solo tenía ojitos para Julia, la suciedad en su mirada, los piropos, los guiños de ojos… fueron única y exclusivamente para ella…


Pero eso no es lo malo… lo malo malísimo es que en un ataque de yo no se como denominarlo (creo que celos o envidia) me dirigí hacia la máquina de coca-cola y con una pose sensual, un brazo apoyado en la máquina y con la otra mano tocándome el pelo, y con una voz excesivamente lasciva le suelto un “hola corazón que tal va el día?”
A lo que él me responde con un “hola Pau, ni te había visto…”

NO ME HABÍA VISTO!!!!! No me lo puedo creer, no verme a mi, que se derretía cuando le miraba, que se le hacía el culo “pesi-cola” si le hablaba y le daba un ataque cardiaco cuando me acercaba a él… y hoy ni me había visto…

Como él os puedo decir que actúa el 99% del sector masculino que frecuenta las instalaciones.


Ante el típico “buenos días guapa”, ya ni me molesto en contestar al ver que todos al pronunciar la frase miran a Julia

Y ante esto estoy empezando a cabrearme al ser relegada a un triste segundo puesto y es que a mi las medallas de plata nunca me han gustado, o me llevo el oro o ni me molesto en participar.

Supongo que será un ataque femenino de celos, que se me pasará con el tiempo y un par de cañas, porque la verdad que Julia es un verdadero encanto y ante este enemigo es mejor unirse…

Me he sentido mal al empezar a comportarme como una auténtica ave de rapiña, adquiriendo los comportamientos que siempre he criticado, pero voy a ser buena y por muy requetemaciza que esté la señorita voy a ser buena compañera.

Besitos a todas!!!

P.D.: Dina mucho ánimo, muchos besos y muchas fuerzas para estos momentos difíciles.
Muuuakkk!








































la venganza es rubia parte II

Durante un tiempo era incapaz de pensar, solo quería evitar encontrarme con Noemí y A., ya que después de esa cornamenta pública sólo quería que me tragara la tierra.
Los primeros días, veía en las caras de todos la burla, incluso en la de mis amigas, me obsesioné con el tema, estar en boca de la gente por algo así me atormentaba.

Hoy día miro atrás y pienso en lo absurdas que son las preocupaciones adolescentes, pero para mi entonces era todo un mundo…

A. no paraba de llamarme a casa y yo seguía sin querer ponerme, en el colegio evitaba verle, llegaba pegada a clase y me iba corriendo en cuanto salíamos, en los recreos me refugiaba en cualquier lado por temor a verles juntos…
Un día a la salida del colegio, me pilló por banda Doña Amargadita para echarme una tremenda bronca por un trabajo presentado fuera de plazo… me entretuvo más de la cuenta y nada más poner los pies en la valla del colegio los vi a los dos juntos… no estaban haciendo nada, solo hablando, pero la cabeza empezó a darme vueltas. Me invadió la rabia, pero pase por su lado con la cabeza bien alta e intentando disimular que me importaba bien poquito verles juntos.
La sonrisa de Noemí hizo que me entraran unas ganas horrorosas de tirarme a su cuello, arañarla la cara como una gata, patearla y arrancarla de un estirajón su preciosa melena negra, pero yo muy digna pasé y saludé con un “hola chicos” que sonó más falso que el alma de Judas.
Al pasar por su lado, A, me cogió del brazo:

A: Pau, por favor puedo hablar contigo…

Yo: no cielo, tengo mucha prisa, quizá otro día…

A: por favor, pero que te pasa, porque no me coges el teléfono?

Yo: ahh es que me has llamado, nadie me ha dicho nada…

Noemí viendo el panorama, intervino:

N: A, venga vámonos, déjala no ves que no quiere hablar contigo??

No pude contenerme, así que tiré mi dignidad a un contenedor, saqué los dientes y no me quedo más remedio que saltar un “te quieres callar, guarra” a lo que A siguió con un “eso digo yo”. La sonrisa acababa de cambiar de dueño… ahora era mía…

Ante tanta insistencia, nos fuimos a hablar a un lugar tranquilo. Me dijo que no entendía que me pasaba con él. Le conté todo lo sucedido, lo que había visto en esas fotos sacadas en su casa y lo que me había contado Noemí.
A me negó todo, ella había estado en su casa, pero sin que nadie la invitara se presentó allí.


A: Me dijo que sus padres estaban haciéndose una casa nueva y que como les había hablado de mi casa que si podía fotografiarla para enseñársela y “tomar prestados” algunos detalles. Luego se fue y no pasó nada más. La semana pasada me dijo que me evitabas porque no sabías como dejarme y que era público el que tú y yo ya no estábamos juntos… Me sorprendió mucho, pero tú no me dejaste más remedio que creerlo…

No sabía si creerle, mil dudas abordaban mi cabeza, pero lo que si estaba claro es que esa tía me odiaba desde el primer día y hubiese hecho cualquier cosa para fastidiarme. Además él me gustaba y mucho.


Si quería una segunda oportunidad debería pasar una prueba de fuego. Le dije que me dejara un tiempo para ver que venganza inventaba para hacerla el mayor daño posible.

El final de curso se acercaba y aún no se me había ocurrido nada ingenioso para machacarla como a una cucaracha.


Una mañana Doña Amargadita fue viniendo clase por clase para darnos la fabulosa noticia de su jubilación!!!!! Nadie reprimió su alegría.

El director reunió a todos los delegados de clase para hacer una despedida a la Doña como se merecía. Como A era el delegado de su clase me lo comentó. Me saturé la cabeza con ideas maquiavélicas hasta que di con el plan…
Sólo necesitaba dos cosas: a A y hacer pensar a todo el mundo que nos habíamos dejado para dar realidad al asunto.


Cuando a A le comenté mi plan se negó en rotundo, era una barbaridad, pero quería que se acordara de mi por el resto de su vida. Conseguí convencerle a fuerza de chantaje emocional tirando a sexual…

Para la despedida de la Doña se iba a hacer una presentación con su vida, su paso por el centro con fotos… Todo ello en plan graciosillo, como en plan revista.
Los profesores recaudaron fotos antiguas de ella de joven, de sus comienzos, de antiguos alumnos… El montaje lo harían los de último curso y la pincelada final la pondría mi A.

Por todos era sabido la ligereza de cascos de Noemí, así que A no tardó en hacerse con ella, que ella pensara que se había vuelto loco de amor de repente, pero había un detalle que iba a ser lo más complejo, conseguir que Noemí posara para él… si si fotos de estas “íntimas”.


Lo que se pensaba complejo fue un camino de rosas, Noemí no dudó en posar, exhibirse y recontonearse para él… el trabajo duro estaba hecho…

Llegó el día de la despedida, una gran parafernalia en el gimnasio del colegio congregó a padres, alumnos, ex alumnos, miembros del AMPA, profesores y órgano de dirección. Todo era poco para despedir a la Doña y rendir homenaje a sus años de labor en el colegio. Sobre esto versaba la multitud de discursos que ofreció la multitud de gente que quería dedicar unas palabritas a la víbora de Margarita.
El punto álgido de la noche llegaría con la presentación que sus queridos alumnos habían hecho para ella…
Unos minutos antes me entró el acojone mental…

A: Pau, yo creo que esto va a ser pasarse mucho…


Yo: ya lo se, pero ya es tarde… joder tio, no me dejes sola eh! Por favor te lo pido…


A: joder Pau, esto es una putada muy gorda.

Pensé en retirarme cuando aparece Noemí y da un beso a A y le dice “vamos cariño llegó tu turno” con una sonrisa victoriosa mirándome a mi…

si A vete que llegó tu turno…”- dije frotándome las manos.

La presentación emocionó a todos, estaba encantando… algunos profesores no soltaban el kleenex y la víbora irradiaba felicidad.
El final de la presentación era unas diapositivas con las amistades de la Doña y por supuesto no podía faltar una foto de su gran amiga y protegida Noemíque sin querer se colaron allí”. Era una foto en braguitas con unas poses dignas de reina del porno...

Hubo risas, llantos, miradas de odio, insultos, consuelo y desconsuelo, pero ante todo revuelo. Revuelo y venganza.

No me siento orgullosa de lo que hice, hoy día no lo habría hecho. Jamás he visto a nadie llorar así ni a unos padres tan sumamente exaltados. Estuvo meses sin salir de casa, mitad castigo, mitad vergüenza.



P.D.: No fuimos malos malísimos del todo. Había fotos peores que nos daba vergüenza ajena poner.
Lo que si repito, es que si pudiese volver atrás en el tiempo no lo habría hecho jamás.

Un beso a todos y no me tacheis de mala persona...

Muuuuuaaaak!





La venganza es rubia parte I


Cuando tenía catorce años un suceso en mi colegio de toda la vida me obligó a cambiar de colegio.


Empezaron a escucharse rumores que un profesor había abusado a unas cuantas chicas (nunca se ha podido demostrar que hubiese sido así) de último curso.
Mis padres y otros muchos más, muy alertados por el suceso me sacaron del colegio a mitad de curso para llevarme a otro sitio.
Yo casi no recuerdo todo el revuelo formado, porque en ese entonces el tema “abusos” no estaba tan a la orden del día y para la gente era como algo tabú, solamente recuerdo lo mal que lo pasé en ese cambio.

De repente, en una edad tan difícil, me sacan de mi entorno de toda la vida para llevarme a un colegio diferente. Amoldarme a otras costumbres, a otros compañeros, profesores, hacer nuevos amigos… cuando cuentas con solo catorce años es muy complicado.
Lloraba todos los días porque quería volver a mi vida de antes. Los lunes me causaban una depresión.
En mi clase era la dueña y señora. Por mi carácter sabía hacerme con la gente fácilmente, que acataran mis órdenes y aceptaran mis ideas. Era como “la cabecilla del grupo” de amigas y eso me encantaba. Imitaban mi forma de vestir (algo que hoy día me llena de rabia, ira y odio), mi forma de hablar… Me había creado un status y una posición de la que no me quería desprender.

Todo eso se quedó atrás con el cambio de colegio.


Mi primer día de clase lo recuerdo como una especie de tortura china por parte de la muy zorra de Doña Margarita, una señora de unos doscientos años (que no entiendo como seguía ejerciendo) con una cara de bruja que daba miedo, el pelo blanco siempre en un moño, faldas largas de colores oscuros y unas camisas horrorosas que provocaban electricidad estática en el pelo cada vez que te arrimabas.
Tenía fama de borde, de dura, de mala persona…. Y así lo comprobé nada más poner los pies en el colegio.


Me llevó hasta la que sería mi nueva clase y cuando todos los alumnos estaban sentados en su pupitres me hizo levantarme del mío y ponerme de cara a la clase. Me pidió que me presentara, que dijera de donde venía y porque a esas alturas me había cambiado de colegio (ella ya lo sabía, solo quería que se enterara todo el colegio). Yo mirando al suelo y con una vergüenza atroz fui contando todo lo que ella me preguntaba. Treinta ojos clavados en mi me hacían tartamudear y ponerme colorada.

- D. Zorrón: y bien Pau, bonita (con ren-tín-tín) ahora cuéntanos que te trae a este
colegio bien avanzado el curso????

- Yo: mis padres decidieron traerme por un problema en el colegio…

- D.Z.: y cual fue ese problema Pauuuuuu?

- Y: que un profesor había abusado de algunas alumnas.


- D.Z.: y que tipo de abusos?

- Y: no se…. – que coño pretendía esta tía…


- D.Z.: pero esos abusos se demostraron?

- Y: creo que no

- D.Z.: y tu fuiste alguna de las niñas implicadas?


- Y: no, eran alumnas mayores de último curso

- D.Z: ahhh eran mayores, entonces se pudo dar el caso que tal abuso no existiera y fuera una manera de coaccionar a un profesor para conseguir pasar de curso?


- Y: no lo se…

- D.Z.: vale Pauuuuu, sientate ya. Primero quiero advertirte que en este colegio esas cosas no se dan, no existen ni abusos ni coacciones. Te lo digo por si vienes aleccionada del otro colegio y piensas conseguir algo aquí. A este colegio se viene a aprender no a inventar historias. Te ha quedado claro?????

No me podía creer lo que esta señora acababa de hacerme pasar. Me había ridiculizado delante de un montón de gente que no conocía de nada.
En cuanto llegué a casa le conté a mis padres el juicio al que a me había sometido aquella profesora. Por supuesto mis padres no me creyeron, pensaron que era un estrategia para volver a mi antiguo cole… ¡Ahyyy cuanto echaba de menos a mi gente…!

Los días pasaban y aunque me costaba mucho, parecía que empezaba a hacerme a ese sitio. Por lo general la gente era maja conmigo, excepto mi enemiga número uno.
Se llamaba Noemí, aunque ella exigía que la llamaran Naomi, por el rollito de la Campbell digo yo… Era la diosa del colegio. Morena muy guapa y la líder de la clase. Por supuestísimo no nos caímos bien, me veía como una rival y una enemiga.
Su status fraguado a base de no quiero ni mencionarlo estaba peligrando con mi llegada.
Vio que la gente poco a poco me iba queriendo y respetando y los chicos, por ser la novedad, hablaban conmigo y de mi…

Todas las chicas veían en ella un modelo a seguir. Fue la primera en pintarse y subirse la falda más de la cuenta. Salía con chicos e iba a discotecas… vamos, que mientras las niñas eran niñas, ella ya era toda una mujercita.

Bueno pues como bien suponéis mi trato con ella no es que fuera inexistente, si no que íbamos a machacarnos, a ver quién podía más y a hacernos con el podio de reina del colegio.
Para Doña Margarita, Noemí era su ojito derecho y todos los demás éramos porquería a la que humillar y tratar como perros.

Empezamos a crecer y las gracias de Noemí y los modos de doña Amargadita (como la llamábamos “cariñosamente”) ya no gustaban tanto como antes.
Los años pasaron a base de putaditas y puñaladas traperas hasta que un día se pasó de la ralla…

Estábamos ya en los cursos superiores y yo llevaba un tiempo saliendo con un chico (el que luego sería mi novio formal, de toda la vida) de último curso.
Era muy guapo, pero además de su atractivo físico tenía otro atractivo que hacía que las chicas suspiraran aún más por él, era hijo de un embajador (no voy a decir el país, entender el porque…). Venían a buscarle al colegio en coche oficial y hasta le abrían la puerta del coche!!!! Ufff todas nos veíamos como primeras damas a su lado…

A su casa sólo había ido una vez y solo puedo decir que era fantástica, no excesivamente grande pero magnífica para estar donde estaba…

Un dia en el recreo, estaban todas las chicas de clase, entre ellas Noemí, viendo unas fotos. Cuando me acerqué, a todas se las quedó cara de póquer, y yo ingenua de mi, me acerco con mi sonrisita y suelto un “que veis?”

A Noemí se le iluminó la mirada y con un tono sarcástico dijo “nada, son las fotos de la casa de A., es que ayer estuve allí toda la tarde con él… hablamos de muchas cosas. Una pena que lo hayáis dejado, no sabes lo que te pierdes, es un chico encantador, pero no te preocupes que seguro yo sabré apreciarlo mejor que tú…”

Como dejarlo??? Si no lo hemos dejado?? Al menos ayer no…

¿Qué estaba pasando?



Mi venganza no tardó mucho en fraguarse…

























AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS III

La respuesta fue de lo más satisfactoria

- Pau, sabes de sobra que he venido por ti, igual que tu por mi. Hay algo entre nosotros, esas miradas me han dicho mucho. Se que corro un riesgo muy grande, imagina por un momento que me ven contigo!! Conmigo no se que podría ocurrir, podrían expedientarme supongo, pero tu… tú quedarías como lo que no eres. Si estoy aquí contigo es porque ya no eres mi alumna y seguramente nunca más lo seas.

La verdad es que no sabía que decirle, no me había puesto a pensar en lo que pudieran decir de mi si me veían con él, pero en ese momento mi cabeza ya no podía pensar en otra cosa, me quedaba un año para acabar y lo que menos quería era ser lapidada por los demás profesores y alumnos con miradas, cuchicheos y dedos amenazantes.¿ Merecía la pena pasar por todo eso por una aventurilla?
Para mi no era una simple aventura, era mucho más. Sentía que le quería. Por ahora solo quería besarle, pasarme horas besándole, no buscaba sexo, sólo amor.

Una llamada a mi móvil desvaneció todos mis pensamientos, era mi novio.
Me he pasado media vida con una pareja con la que no era feliz. No se porque duraba un año y otro y otro. A penas nos veíamos, cualquier excusa era buena para no quedar, se que le estaba haciendo daño, pero las dos veces que tuve el valor suficiente para dejarle, me suplicaba que no lo hiciera, que si le dejaba se quitaba la vida. Prefería tenerme compartida (él sabía bien que yo no le era fiel) a no tenerme.
Si quedábamos una vez a la semana como mucho ya me las ingeniaba para no estar a solas con él. El mero hecho de que me diese un beso me resultaba una tortura. Llevábamos meses sin mantener relaciones y no las echaba de menos, todo lo contrario, las evitaba y repudiaba.

No le cogí la llamada, la mayoría de las veces no lo hacía. Nunca me apetecía hablar con él. Siempre que hablábamos eran banalidades mezcladas con aires de grandeza, que si había estado viendo no se que coche para su cumpleaños, que si se había comprado un reloj de nosecuantísimos euros………… y así día tras día.

Intenté disimular, pero no se me da bien hacer eso y S. se dió cuenta de mi cara. En ese momento reaccionó, pareció haber caído de su nube y me dijo:

S: mira esto es una locura tanto para ti como para mí. Lo mejor es que dejemos aquí esto antes de hacer algo que podamos arrepentirnos. Pau, eres preciosa y estoy encantado de que una chica como tú se haya fijado en mi, me hace sentir joven, pero hay cosas que no pueden ser. Te saco casi 20 años y una vida completamente diferente. Dentro de dos meses estaré lejos de aquí y tú debes seguir con tu vida aquí. Hazme caso, es lo mejor.
Vámonos anda…

No dije nada, solo me colgué el bolso y caminé hasta el coche. Era todo muy contradictorio, tenía razón por una parte, pero por otra veía desvanecida la oportunidad que me acababa de brindar la vida. Estaba rota por dentro, pero sabía que era lo mejor…

De camino a la universidad a recoger su coche había un silencio incómodo. Los diez minutos se hicieron eternos.
Paré el coche al lado del suyo.
Llegaba la hora de despedirnos para siempre. Aquel “para siempre” retumbó en mi cabeza y se me encogió el estómago. Totalmente contrariada y sin saber bien lo que hacía me giré hacia él y le besé.


Un beso corto, un roce de labios solamente.


Me miró fijamente a los ojos y me devolvió el beso, esta vez un beso largo, húmedo, apasionado. Jugaba con mi lengua, me besó el cuello, nos mordíamos… ahora si estábamos en peligro…


Se bajó del coche y me quedé completamente cortada, pensé que se había arrepentido, pero se dirigió a mi ventanilla y mientras me mordía los labios me dijo: “sígueme”.
No sabía donde íbamos, pero imaginaba que a un lugar tranquilo donde pudiésemos darnos una despedida tal y como deseábamos.

Salimos de Madrid hacia el norte. Llegamos a una urbanización pegada a la A-6 y tras pasar por calles exactamente iguales llegamos a su casa.
Era una casa muy grande y bonita pero le faltaba el toque femenino en la decoración.
Dejamos las cosas en un sillón justo a la entrada y empezamos a besarnos, parecía como si se nos acabase el tiempo y no quisiéramos perder un segundo.

Subimos las escaleras hacia su dormitorio, mientras subíamos seguíamos besándonos, acariciándonos… Nos desabrochábamos la ropa. Estaba muy nerviosa.

Su habitación estaba completamente oscura, me fue dirigiendo él hasta llegar a su cama. Nos dejamos caer encima de ella. La pasión nos desbordaba. Nos desnudamos completamente e hicimos el amor de tantas formas y maneras que mi memoria no alcanza recordar.
Pasamos la noche juntos, se portó como un caballero. Me cuidó como a una niña, todo para que me sintiera cómoda y a gusto, pero a la hora de la verdad se nos olvidaba quienes éramos, que edades teníamos y como nos habíamos conocido para entregarnos completamente.
Me hizo sentir como una reina por un día. Me guió por su cuerpo para poder explotar al máximo su placer.


Él era un hombre experimentado y yo no había salido de la cama de mi novio. Se notaba esa inexperiencia e inmadurez sexual, pero esa noche fue especial. Me hizo sentir cosas que ni pensaba que pudieran existir.

La mañana llegó rápido y con ella sabíamos que la despedida. No pensé que me fuese costar tanto despegarme de él. Era increíble!
Desayunamos juntos para hacer algo más de tiempo.

Me acompañó a la puerta de la casa…

S: bueno Pau, te lo repito una y mil veces más, que ha sido fantástico y que ha merecido mucho la pena correr el riesgo…

Yo: no sabes lo que te voy a echar de menos…

En ese momento me puso el dedo en los labios en señal de silencio. Me dió un beso y me dijo adiós.
Cuando ya había salido me di la vuelta con los ojos un pelín encharcados y volví a correr hacia él. Le abracé y besé por última vez.

Yo: Prométeme que no será esta la última vez… Prométeme que volveremos a vernos

S: Te lo prometo.

Me monté en el coche y llorando desconsolada me fui a mi casa.

Nos hemos vuelto a ver mil veces más, hablamos por teléfono muy a menudo y aunque ambos sabemos que una relación es imposible entre nosotros por muchos motivos, no perdemos la oportunidad de estar juntos y disfrutar de nosotros por un rato.





AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS II

Lo que restaba de semana pasó lenta y aburrida. Cada día estaba más nerviosa por lo que me pudiera esperar a partir del lunes… pensaba y requetepensaba en diferentes estilismos que ponerme, comprándome a diario algún trapito diferente, que acto seguido dejaba de gustarme.

Llegó el lunes por la mañana, me levanté un par de horas antes para arreglarme el pelo, probarme ropa y maquillarme un poquito.
Pensando en lo que opté por llevar de ropa, en ese entonces me veía divina, hoy día me veo como un pendón verbenero para ir a un trabajo… Opté por un vestido cortito super veraniego con un escote que rozaba la indecencia, claro está que en ese entonces me podía permitir llevar cualquier cosa y estar de muerte.

Aparqué mi coche sin ningún problema, se notaba que ya habían acabado las clases y que no quedaba casi nadie en la universidad y me dirigí a coger el ascensor. Cuando me monté en el ascensor y se cerraba la puerta alguien la volvió a abrir. Era él… guapísimo, despeinado y oliendo de maravilla.

- hola! Buenos días! Que puntualidad…

- si… (babeaba, estaba deseando que llegáramos a la planta, se me estaba haciendo eterno el trayecto en un espacio de un metro…)


- venga sal, espero que vengas con las pilas puestas, tenemos trabajo duro…

- (sonreí con cara de idiota)



Nos fuimos a una clase de informática los dos con cuatro alumnos más y empezó a explicarnos en que iba a consistir nuestro trabajo.
Empezó a distribuir el trabajo y venía mesa por mesa a dar explicaciones y a supervisarnos, eso sería solo el primer día, a partir de entonces nos las apañaríamos solos…
Llegó a mi mesa y se puso detrás de mi, no podía teclear, tenía las manos inmóviles. Sentí su respiración justo por mi cuello, deseaba que se fuera de allí, no era capaz de dar a una tecla sin tener que borrar.


- Pau, tienes alguna duda?

- No no, solo es que me pongo nerviosa si me están mirando mientras hago algo…

No dijo nada, se retiró a la vez que me tocaba un brazo. Un escalofrío me recorrió de pies a cabeza.

Antes de irnos, debíamos pasarnos por su despacho para dejarle la documentación y por la mañana nos la daría otra vez, así un día tras otro.
Hice tiempo para que se fuera todo el mundo, cuando me aseguré que todo el mundo se había ido fui a su despacho.

- hola está S? vengo a traerle las actas de notas.


- No se acaba de ir ahora mismo, pero puedes dejarlas aquí.

Corrí como una loca por los pasillos para ver si aún podía pillarle, no esperé el ascensor, bajé por las escaleras con tacones incluidos retando a mi falta de costumbre.
A lo lejos le ví… no podía seguir corriendo por si me veía, pero comencé a dar unas zancadas de dos metros hasta que casi me puse a su altura. Al oir pasos se dio la vuelta.

- Ah! Pau, ya has acabado?

- si, ya está, lo he dejado todo en tu despacho a una compañera tuya.

- muy bien! A ver que tal mañana. Los primeros días son los mas duros, luego ya es más fácil ya lo verás.

- Bueno, no ha sido muy difícil, es solo cogerle el truquillo.


Llegamos a su coche, un todo terreno nuevecito, bastante bonito. Ya me gustaba más todavía, adoro los 4X4.

Toque el coche lentamente con los dedos, alabando su buen gusto a la vez que me insinuaba.
Me miró a los ojos y noté como sus pupilas se dilataban, tiempo más tarde supe que se le pasaron por la cabeza todo tipo de pensamientos “impuros” al más puro estilo “lolita”

Estaba orgullosa de haber conseguido esa mirada de deseo. Me sentía un poco “fresca” pero no me importaba, tenía un objetivo y pensaba llevarlo a cabo.

- Bueno, mañana nos vemos- dije con mucha soltura. Me sentía muy segura de mi misma.

Y me di la vuelta recontoneándome sabiendo que él me seguía mirando y que sería incapaz de retirar la mirada hasta que me perdiera de vista.

Los días siguientes transcurrieron con miradas y roces, a veces disimulados a veces no tanto. No sabía lo que me pasaba con él, era como una droga no me cansaba de verle ni de hacerle insinuaciones. Notaba que eso le encantaba, sabía que le ponía.

El mes de julio se me pasó volando, ya estaba acabando mi mes de trabajo. Me dio igual renunciar a irme a la playa con mis amigas, era feliz en Madrid, era feliz con él.

El último día llegó. No sabía como encontrar un momento para estar a solas con él, así que le dije que tenía que hablar con él en privado después de acabar. Me citó en su despacho diciéndome que estaría solo.


- Se puede?

- Adelante. Dime Pau.

- Nada, solo quería agradecerte la oportunidad que me has dado.


- Y que más?... (sabía perfectamente que no era ese el único motivo)

- Y que… nada más solo eso. (ahora o nunca Pau, tira una al cuello). Bueno saber si hay alguna manera de agradecértelo…

- (se levantó sonriendo hacia mi) No te entiendo

Se puso a mi altura y me agarró los dos brazos. Me entraron unas ganas locas de besarle, pero sabía que no podía hacer eso.

- que si puedes hacer algo para agradecérmelo? Jajaaja. Quieres tomar algo? Pero invitas tú.

- Eso está hecho.

Bajamos a coger mi coche que estaba más cerca, nos fuimos a tomar algo por la zona del Bernabeu.
Se le notaba nervioso, mirando a todos los lados. Me dijo que si alguien le veía conmigo podía poner en peligro su puesto de trabajo.

Hablamos durante mucho tiempo de su vida, de lo que quería llegar a ser y conseguir y me dijo algo que me cayó como un jarro de agua fría.
El próximo curso se iría a una universidad privada del norte a dar clases. Le habían ofrecido una oportunidad que no podía rechazar.

Se me bloqueó la cabeza, solo pensaba que en mi último año de clase él no estaría.
Debía hacer algo, no podía dejar pasar la oportunidad de tenerle hoy frente a mi y no hacer algo más que hablar como una cotorra.

Le pregunté que si tanto temía que le vieran con una alumna porque estaba corriendo ese riesgo.
Su respuesta fue de lo más satisfactoria….



AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS...

A las siete en punto de la mañana sonó el despertador, el mismo pensamiento de todos los días se pasó por mi cabeza (joder que ganas de llegar a la jubilación).
Me asomo a la ventana y veo que está lloviendo, no puede estar más gris el cielo.
Mi madre me avisa que tengo preparado el desayuno (si, cuando estaba en la universidad siempre me preparaba el desayuno).
Tomo una ducha rápida, mi zumo de naranja y salgo disparada hacia el coche.
Todavía no ha amanecido y por el color del cielo parece que no va a querer hacerlo en todo el día.
Al salir del garaje veo que hay niebla, llueve a mares y hace un frío que pela… ¡que asquito de invierno!
Las salidas de Madrid atascadas como de costumbre, me espera una hora montada en el coche… ¡nunca he entendido porque cuando llueve conducimos como si fuésemos pingüinos…!

Llego tarde a la primera hora de clase, me bajo a tomar un café a la cafetería, bueno un café por decir algo, yo siempre he pensado que ese líquido marrón era algún experimento que estaban probando para paliar el estreñimiento.

Allí estaba él. En la barra con su traje oscuro como de costumbre tomando su desayuno con otros profesores.
Desde aquí confieso que me enamoré de uno de mis profesores locamente, parece el tópico de profesor-alumna pero no era así, no era morbo solo lo que me producía, era amor. Un amor en secreto y en silencio. No podía confiárselo a nadie y sufría por ello.
Deseaba que llegara el lunes para asistir a sus clases, me pasaba una hora y media mirándole, sin apenas atender a lo que el estaba diciendo, me conformaba con eso con verle, con oírle y sentirle cerca.

La primera vez que hablé con él fue en una tutoría “obligada”, ya que yo no era capaz por mi pie de acercarme a él a preguntarle cualquier cosa para tener una excusa. Tiritaba, titubeaba, me daban temblores, calambres, se me agarrotaban las manos, me ponía colorada si me miraba, mi mirada siempre apuntaba al suelo. Un desastre, se me veía a la legua…
No era guapísimo ni mucho menos, era atractivo. Un madurito con canitas incipientes. Era más bien pequeñito y manejable. Tenía la voz ronca y masculina y una labia y don de palabra que era lo que me tenía loca de amor.

El curso iba transcurriendo y mis oportunidades de hablar con él se desvanecían. Si no le echaba narices este año, ya el próximo le perdería la pista, aunque la verdad es que me plantee dejarme derecho mercantil y repetirlo al siguiente año, pero me parecía exagerado hacer eso por él…
Cada vez junio estaba más cerca y mis posibilidades de acercamiento más lejos, tenía que pensar en algo que propiciara un cara a cara, pero no se me ocurría nada para no parecer una facilonga ni una trepa, no me gustaría que pensase que mis deseos eran un aprobado por la cara.
Llevaba muy bien esa asignatura, no porque me gustase especialmente si no porque me interesaba sobresalir de la media de clase para que se percatara de mi presencia.
A primeros de junio y antes de comenzar con los finales era la inauguración del centro deportivo. Habría un acto que presidiría un veterano ex jugador del R.Madrid y una posterior fiesta.

No tenía claro si ir o no, pero decidimos algunos de clase acercarnos, si no nos divertíamos nos largaríamos de allí, pero por probar no perdíamos nada…

Había un montón de gente y todos lo profesores estaban “obligados” a asistir al acto. Allí estaba él, era la primera vez que le veía sin su traje, es había quitado de encima unos 10 años. Iba guapísimo con unos vaqueros desgastados de CK y una camisa blanca.
Me hice la encontradiza…

- Hombre S. que tal?

- Hola Pau, que bien tu por aquí… (Diossssss, se sabía mi nombre… era un grado..)
- Si mira nos hemos animado.

- Bueno que tal llevas el curso (pregunta típica cuando ya se ha terminado la conversación…)

- Bien, creo que sin problemas.

- Ah! Muy bien me alegro mucho. Piensas trabajar este verano?

- (tocaba hacerse la interesante) Si me han propuesto en una empresa para trabajar estos tres meses.

- Eso está muy bien. Te iba a decir que si te interesaba trabajar durante el mes de julio aquí en la Universidad, no pagan mal y estarías bajo mis órdenes… todos los años solemos coger a cinco o seis alumnos.

- (Acababa de cagarla al decir que iba a trabajar, tenía que salir de esta) Ahh, bueno ya te diré, la verdad es que tengo la entrevista en unas dos semanas, si no me convence te lo digo a ver si queda para mi algún sitio…

Parecía que iba de sobrada por la vida, pero que podía hacer? Por una vez los astros se debían haber puesto de mi parte y no podía rechazar la oportunidad de pasarme un mesecito trabajando para él.
Los alumnos que contrataban no hacían otra cosa que pasar notas al ordenador, actualizar la página de la asignatura… es decir, aprender poquito aprendería pero por verle a diario ya me merecía la pena.

Los días fueron pasando rápidamente, no se porque cuando estaba de exámenes los días se pasaban volando, cuanto más tiempo necesitas más rápido pasa. Debe ser una Ley de Murphy o algo así… Volví a ser para él una completa extraña a la que ni miraba.

Acabamos los exámenes, pero él no me volvió a mencionar nada del trabajo, me tocaría decírselo a mi…
No dudé, recorrí mil pasillos, subí y bajé escaleras, cogí un ascensor y por fin llegué a su despacho. Compartía despacho con otros dos de derecho, pero en ese momento estaba él sólo.
Yo muy educada llamé a la puerta y asomé la cabeza con un “se puede?”. Allí estaba medio retumbado en su silla colgado al teléfono. No se con quien hablaría, solo dijo “bueno tengo que dejarte que tengo aquí a una niña…”

Una niña?? Una niña? Será capullo el tío…
la verdad es que yo siempre he aparentado menos edad de la que realmente tengo, y la verdad es que para sus 35 años yo era una niña...

- hola mira que me he pensado lo de trabajar aquí y que si, que mira que me interesa, que estoy dea cuerdo, vamos si no hay ninguna pega claro…


Todo esto lo solté tan sumamente rápido y con la voz entrecortada que no me quedó más remedio que volver a repetírselo casi parando entre palabra y palabra.

- si, por mi si, no hay ningún problema. Si me permites que haga unas llamadas ahora mismo salimos de dudas.

- Te espero fuera- me parecía lo más educado, además en esa época aún se podía fumar en todos los lados y me hacía falta un cigarro con carácter de urgencia

No podía dejar de pensar en lo guapo que estaba, siempre le veía con traje, pero visto así con ese aire sport-chic me volvía loca, le hacía más accesible, al menos eso era lo que me interesaba pensar…


Tardó unos cinco minutos en volver a salir. Solo me dijo “todo solucionado, empiezas el lunes, te viene bien? A las 9:00h aquí y ya vemos por donde comenzamos. Chao”

Cerró la puerta del despacho, por lo que no me dio tiempo a contestar nada… eso sí, en el mismo momento que dijo “ciao” guiñó un ojo.


Acababa de guiñarme un ojo!!!! Me fui hacia el ascensor dando una especie de saltitos absurdos al más puro estilo “al jardín de la alegría” y con una sonrisa en la boca que me llegaba de oreja a oreja.

Era miércoles todavía, se me iban a hacer eternos esos cinco días.
Estaba deseando que llegase el lunes….







































¿POLITICAMENTE CORRECTOS?
Al ver la cantidad de comentarios ofensivos y de mal gusto que han dejado determinadas personas en casa de La Divina y Coco me planteo que si realmente tenemos educación.
La respuesta es NO. No respetamos a nadie. No respetamos la buena labor realizada por estas personas que su única intención es hacernos pasar un rato divertido y agradable, que nos ayude a evadirnos de los problemas a los que nos enfrentamos diariamente en el trabajo, con la familia, pareja…

Internet es un mundo libre y aquí cualquiera podemos encontrar nuestro pequeño sitio. Yo personalmente lo he encontrado con vosotras, ya sois un pedacito de mí. Con vosotras he aprendido a desahogarme cuando he estado un poco mal y a compartir mis buenos momentos.
Me he reído con la crueldad de Cru, me he sentido como una celebrity de la mano de Divina colándome en sus fiestas, hemos vivido el primer romance bloggero en primera persona de Coco y Rebe, he sentido añoranza del brazo de mariqui, hemos vivido las historias de DINA y sus amigos (y posible embarazo jajaj), de la mano de pandora unos calentones memorables, no me quiero olvidar de Elly, Candy, Carnmars, uma, Yndia… y de todas aquellas personas como Anouck, Lucía, Increscendo… que sin tener blog siempre aportan su granito de arena comentando positivamente cada uno de nuestros post. En resumen, es un placer poder contar con todas vosotras, hacéis que la semana sea más amena y que lleguemos el lunes al trabajo con ganas de mirar el directorio y ver quien ha actualizado…

Todo este rollo para decir solamente que tenemos que ser más condescendientes y respetuosos con el prójimo. Que a quién no le gusten nuestras casas que no haga clic en ellas, que si lo hace y quiere hacer un comentario en desacuerdo con el post que lo haga, pero nunca perdiendo los estribos y la educación, que eso es lo último.
Desear la muerte de alguien como en el post de la Divina es lo peor que he podido leer nunca aquí y encima de una enfermedad tan horrorosa.

No tengo nada más que decir, solo que no dejemos de ser las que somos por unos irrespetuosos/as, que sigamos escribiendo, comentando y pasando tan buenos ratos como hasta ahora.

Un besazo muy fuerte a todas!!!
Muuuaaak!!!


















NO HAY MAS CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER

Pues eso siempre lo ha dicho mi santa abuela y que razón tiene…

Mi primo Carlitos (odia que le llamemos así, pero es para diferenciarle de su padre), un hombretón de ya 30 años, grande como un armario de cuatro puertas y más guapo que un sol ya desde pequeñito apuntaba maneras…
Maneras amaneradas quiero decir…

Casi nos hemos criado juntos, vivíamos casi pegados casa con casa y se pasaba la vida en la mía. Siempre decía que en la suya se aburría, y no es de extrañar, su padre un altísimo cargo militar les educó con una disciplina casi hitleriana.
Lo normal de un crío es que juegue, se ensucie, corretee, salte y no pare un segundo quieto, pero lo normal en casa de mis tíos era que los niños se sentaran en el sillón de casa y no abrieran la boca hasta nuevo aviso.
Eso no era una casa, era un puñetero cuartel. Tenían horarios estrictamente exactos para todo, para levantarse (fines de semana incluidos), para tomar el desayuno todos juntos en familia, almuerzo, comida, dos horas de siesta, no se cuantas de estudio, cena y a la cama de nuevo.

La vida de mis primos era esa.

No iban al colegio con los demás niños si no que tenían una profesora particular en casa que les daba clase, ya que mi tío se pasaba la vida viajando de cuartel en cuartel y era destinado a operaciones especiales cada dos por tres. Que le mandaban a Bosnia, pues ala las maletas y todos para Bosnia, profe incluida… no quería perderse ni un día de la educación de sus hijos, no fuera a ser que en ese tiempo los niños se le desmadraran y dejaran de rozar la perfección.

Así que los pobres no se han juntado con niños, no saben lo que es ensuciarse con la plastilina, ni pegarse con ninguno de su clase…

Mi madre intentó hablar millones de veces con su hermano y decirle que eso no era vida para unos niños y que había que dejarles más libertad… hasta que salieron tarifando…
La madre de las criaturitas una mujer resignada, sumisa y una máquina de obedecer órdenes de su hombre no abría la boca, todo lo que decía su marido estaba bien dicho y todo lo que hiciera bien hecho.

Un buen día fue destinado a un operación especial a Jerusalén por un período mínimo de seis meses, por supuesto pensó en llevarse a toda la familia por delante, pero mi tío un católico apostólico romano no quería ni pensar que sería de sus hijos en un país de mayoría musulmana y decidió dejarles en España, no sin pasar por alto ni un detalle y dictar una serie de normas de comportamiento para seguir a raja tabla.

Como ya he dicho antes, nuestras casas estaban pegadas y la mayoría de ese tiempo mis primos lo pasaron en mi casa, les encantaba estar allí con nosotros, para ellos significaba la libertad… Podían ver la tele, jugar en el patio, comer chucherías sin que nadie les privara de ello ni les soltara un bofetón a la primera de cambio.
Estaban encantados, aprendieron con mi hermano y conmigo lo que eran las peleas y los insultos, en plan “gorda de mierda” “orejón” y todo tipo de barbaridades que nos prodigábamos mí querido hermano y yo.

Fue durante este tiempo cuando empezamos a notar cosas rarillas en mi primo Carlitos, prefería quedarse conmigo a jugar con las muñecas que irse con mi hermano al jardín a jugar al fútbol. Al principio pensamos que podía deberse a que conmigo se llevaba un par de años y con mi hermano casi 10, pero cuando descubrimos su afán por las pinturas y maquillaje de mi madre empezamos a mosquearnos un poco.
Le encantaba venir de tiendas con nosotras, hacer la compra, meterse en la cocina y colocarse un delantal.
Cuando Jesús Vázquez hacía el programa “Hablando se entiende la basca” (seguro que os acordáis de el…) a Carlitos se le escapaban suspiros. Se estudiaba conmigo la Superpop y la Ragazza (la Biblia de las niñas con la edad del pavo) y opinaba en cuanto a determinados estilismos de los que en ellas salían.

En una época en la que todos los chicos suspiraban y babeaban por las tops-models Claudia Schifer, Cindy Crawford… a él le tiritaban las piernas viendo a Zack Morris en Salvados por la campana y a Dylan en Sensación de Vivir.

Su madre no parecía inmutarse de nada y no iba a ser mi familia los que le dieran la noticia.

Se matriculó en la Universidad en Arquitectura y consiguió acabar su carrera, pero a él eso de trepar por las obras y ensuciarse sus carísimos zapatos no le acababa de gustar, así que empezó a trabajar como decorador de interiores en una empresa de Barcelona.
Gracias a su exquisito gusto no tardó mucho en ponerse por su cuenta a hasta el día de hoy trabajo no le ha faltado el trabajo.

Hace un par de meses, coincidiendo con el 80 cumpleaños de nuestra abuela, volvió a pasar unos días en Madrid. La visita no la hizo solo, venía acompañado de un macizorro rubio estilo Darek llamado Cris (suponemos que de Cristian) que nos iluminó la velada. Mis primas y yo no conseguimos retirar la vista un segundo de aquel monumento.
Igual que perras en celo nos insinuábamos y recontoneábamos delante de él para llamar su atención, por si por un milagro del cielo cambiaba por un día su condición sexual y nos llevaba a la cama para tener sexo desenfrenado y poder gozar de ese hombre por un ratito que estaba hecho, seguro segurísmo, para ofrecer placer.

Mientras me humedecía yo solita como consecuencia de esos pensamientos impuros y gracias a una imaginación que me hace ver todo como si de una realidad se tratara, mi primo me dio un golpecito en el brazo y me dijo en voz baja: “Pau, cielo, se te ve mucho el plumero, se más discreta que al final vas a cortar, aún más si cabe, al pobrecito”
Es ese momento todos los pensamientos multiorgásmicos desaparecieron como por arte de magia.

Durante la cena mi pobre tío no dejaba de insistir que Cris era un “cliente” de Carlitos. O era ciego, o tonto o no quería ver la realidad.

Fuimos a por los postres y Carlitos vino conmigo:

C: Pau, Cris es mi pareja…

Yo: Ah si?? Pues chico ni me lo había imaginado…

C: jajaja, no seas puta… Tienes que echarme una mano, hoy os voy a anunciar a todos mi condición…

Yo: pero Carlitos corazón, todos lo sabemos, hasta la abuela dice que eres de la acera de enfrente…

C: ya pero mi padre no… Y por eso prefería que se enterara con todos vosotros, me da pánico su reacción

Yo: Carlos deja de pensar en tu padre y piensa en ti. Si tu eres feliz, todos felices. A nadie tiene que importarle si te gusta más la carne o el pescado.

C: pufff, por favor Pau, échame una mano y si ves que se pone la cosa fea, pues no se lanzas tú un bombazo como que estás embarazada o algo así…

Yo: jajajaja, anda tira que todo va a ir bien… (no iba a ir bien, iba a ir fatal, mi tío odiaba a los gays… y más si el gay era su hijo…)

Llegó el postre… y el notición…

Carlitos soltó la bomba con más miedo que vergüenza.
Se hizo el silencio y todos los ojos miramos a la reacción de mi tío, que no fue otra que la que nos imaginábamos…

Corrió como un loco la silla, se levantó violentamente y empezó a hablar tan alto y rápido que parecía que estaba predicando en hebreo…
Si dirigió a la puerta de la calle, la cena acababa de terminar para él… pero no salió de la casa sin berrear antes un “NO QUIERO VOLVER A VER QUE PONES LOS PIES EN MI CASA, MARICÓN DE MIERDA. ESTA NO ES LA EDUCACIÓN QUE YO TE HE DADO… Y A ESA PUTA INFLADA DE GIMNASIO NO QUIERO VOLVERLA A VER EN MI VIDA”

Carlitos y Cris siguen junto y felices para mi desgracia… ¡si, envidio a mi primo!!!! ¡me jode que se meta todos los días en la cama con ese pedazo de tio, con ese cuerpo, esa boca que pide besos largos y humedorros a voces, con ese culo redondo y duro como como… puffff otro calentón!!!

Mi pobre tío aún no se ha recuperado del susto, un militar ultraderechista de esos de la mano en alto, cedió con que mi primo le saliera progre, pero lo de homosexual son ya palabras mayores…

Es una pena que aún quede gente con tantos prejuicios en pleno siglo XXI y que no aceptemos a las personas tal y como son.

Pues yo adoro a mi primo, es divino y le quiero con locura, bueno a él y a Cris…

Muchos besitos a tod@s!!!






ASI GANA EL MADRID!!

La semana pasada fue una semana de locos.
Dos potenciales clientes nos visitarían para una presentación y si conseguíamos hacerles pasar por el aro supondría la consagración de Gabriel (o el Grabi como dice Trini) como una especie de gurú de los negocios.

La semana transcurrió plagada de voces, gritos, chillidos y todo tipo de sonidos estridentes y estresantes por parte de mi idolatrado jefe.
Todo estaba mal planteado, mal redactado, mal decorado, mal mal mal y mal hecho en general, para Gabriel algo está mal cuando solamente roza la perfección.

El día antes de la presentación nos mandó un e-mail con el dress-code personalizado que deberíamos llevar para el día siguiente… muy fuerte… me quedé haciendo cruces cuando vi que a mi me tocaba llevar un traje de pantalón y chaqueta azul marino con camisa rosa…
Entre con más miedo que vergüenza a su despacho para decirle que estaba loco si pensaba que al día siguiente iría vestida como la versión femenina de Eduardo Zaplana. No pareció importarle lo más mínimo lo que le estaba diciendo ya que ni se dignó a levantar la cabeza de su ordenador.
Insistí una y otra vez hasta conseguir que sus ojazos (preciosos por cierto) se clavaran en mi y me soltara un “mira Pau, ven vestida como te de la real gana, no se ni para que me molesto en decirte las cosas ya que tu por norma general me llevas la contraria en todooooo ( y alargó ese todo hasta el infinito)

YO: Pero no es por llevarte la contraria, es que no tengo traje chaqueta, los odio, me recuerdan a los uniformes y yo había pensado en…
GABRIEL: Ponte lo que te de la gana te he dicho. Y ahora déjame trabajar, si a ti lo de mañana no te importa nada, a mi si. Solo reza todo lo que sepas para que salga todo pluscuamperfecto mañana, si no tendré que tomar medidas muy drásticas con determinadas personas…
YO: pero… pero Gabriel (medidas drásticas??? Joder mañana estoy en la calle… Que salga todo pluscuamperfecto??? Madre mía… era mi final)
GABRIEL: Pau solo una cosa… intenta ponerte…, como diría yo… decente…

Salí del despacho con el alma en los pies… “No me merezco que me trate así, lo he dado todo por esta empresa desde que llevo aquí y nunca he recibido una palmadita, solo gritos y malos modos. Además que quería decir con eso de intenta venir decente? Será hijo …. Pero si me ha insinuado que visto como una golfa… Dios dios dios estoy perdida… estoy de los nervios… estoy histérica… Necesito una copa”

Había pensado en irme directa a casa a repasar la presentación de mañana, pero decidí llamar a mi amiga Iratxe para irnos a cenar y a tomar una copa rápida… La copa rápida se convirtió en una noche de borrachera… Acabamos en la terraza Ananda con dos cutres de G.H. y un extriunfito sin pizca de futuro, bebiendo y bailando como poseidas por el mismísimo demonio… ¡¡¡¡¡Mierda, demonio… Gabriel, la presentación es mañana a las 12:00 y son más de las cuatro…!!!!!!!

Cogí un taxi, el coche lo recogería al día siguiente, para irme a casa.

El odioso “pipipipí-pipipipí-pipipipí” de mi despertador a las siete de la mañana me demostró que tenía una resaca de miedo.
Ducha. Café muy cargado. Neobrufen en pastilla y en sobre. Y una manzanilla para que me asentara el estómago tras las posibles arcadas que me causara el café.

Cuando me miré al espejo no lancé un grito por compasión a los santos de mis vecinos, que no tenían la culpa del color verde pradera de mis ojeras. Me vestí como pude y me preparé mis taconazos en una bolsita. Había decidido dejar el tema maquillaje y pelos a las chicas de la empresa (si hicieron maravillas con Terelu como no las van a hacer conmigo?).
Recordé que tenía que recoger el coche, así que taxi a Atocha (en hora punta es delicioso viajar por Madrid) y por fin rumbo a la oficina…

Ensayamos, repetimos, volvimos a repetir y requeteensayamos hasta que a Gabriel le pareció “Pluscuamperfecto”.
A las doce en punto una manada de Mercedes oscuros plagaron la puerta de entrada y una manada de cincuentones con traje oscuro plagaron el hall. La Trini no daba crédito.
Por arriba todos gritando, corriendo como locos sin saber bien donde. Estaba claro que Gabriel nos había contagiado a todos el nerviosismo.

La reunión transcurrió con calma. Gabriel con una sonrisa que no le cabía en la cara me hizo un gesto de OK que me dio confianza para soltar todo mi rollo.
Las expectativas eran positivas. En una semana nos contestaban si se quedaban o no con nosotros.
La empresa volvió a la calma.

Gabriel me llamó a su despacho:
G: oye Pau, primero darte la enhorabuena por haber estado tan bien (era la primera vez que reconocía un trabajo bien hecho… por fin una palmadita en la espalda…) y …. (titubeó) pedirte perdón por lo de ayer. Si te ofendí que sepas que no era mi intención, fui presa de mis nervios que acabaron traicionándome.

YO: Ahhh! No no pasa nada, no me ofendiste… (no que va… solo me faltó llorar… sobre todo con aquello de ir “decente”). Bueno ahora a esperar respuesta…

G: Tengo un presentimiento y creo que todo va a ir sobre ruedas. Y antes de que se me olvide… toma esto…

YO: pero que es esto? Yo no puedo aceptar regalos, he hecho mi trabajo y ya está…
G: A ver mira lo que es… Son dos entradas para el Bernabeu para el domingo, yo no voy a ir, está claro (es del Barcelona) y he pensado que como a ti te gusta tanto el fútbol pues que invites a quien quieras para que te acompañe.
YO: Muchas gracias Gabriel, pero es que tengo abono y voy a ir, así que dáselas a alguien que también quiera ir… (mi padre nos hizo a mi hermano y a mi socios desde pequeñitos).

G: Pau, pero es un palco, no es una entrada normal…

Me quedé sin palabras y no pude más que aceptar. Era casi imposible conseguir un palco, mi padre llevaba mucho tiempo detrás de uno y no lo conseguía.

La presentación que hicimos tenía que ver con el Real Madrid y con su nuevo sponsor BWIN y si ganábamos la liga pues los jugadores lucirían la nueva camiseta. Gabriel tenía sus contactos y el mismísimo Ramón Calderón le había facilitado esa entradas, como muestra de agradecimiento como “empresa colaboradora” con la entidad.
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Nada más volver a mi sitio cogí el teléfono y llamé a mi padre para hacerle morderse las uñas de envidia. Luego a mi hermano y a otros cuantos madridistas que sabía que hubiesen matado por estar en mi pellejo.

Me pensé mucho a quien invitar y me habría llevado a mi padre o a mi hermano, pero debía un favor a Iratxe y no podía privarla de ver al Beckham de sus amores en su último partido en la capital.

El resto ya lo sabéis, partido de infarto, el Madrid jugó mas mal que bien y Reyes (un chico que a mi no acababa de convencerme) subió al Madrid al cielo.
La celebración me puso los pelillos de punto, sobre todo el momento que el Bernabeu se quedó a oscuras y todos los aficionados cantaban el himno (pero el antiguo, eso si…).

Sobre las nueve, hora de comienzo del partido, empezaron a servir unos entrantes. En cada asiento teníamos una invitación a nombre de la empresa que representábamos invitándonos a una cena tras el final del partido.
Se sirvió en uno de los laterales del terreno de juego, amenizada por una banda de jazz (apropiada para la cantidad de cincuentones, pero para los que aún no hemos cumplido los treinta…).
Con el pitido final se hizo la euforia en el campo, unos abrazados a otros, los móviles sin parar de sonar, vamos una locura…
Dio comienzo el espectáculo con integrantes del circo del sol, según me he enterado después.

Lo mejor vendría después… Tras acabar el espectáculo nos llevaron a una de las salas del restaurante del estadio para dar paso a la cena. Una cena informal amenizada por un grupo de música en directo. La comida escasa pero de calidad.
Iratxe no me soltó la mano ni un segundo, estaba más emocionada que una niña de cinco años que ha visto a los Reyes Magos por primera vez, y yo la verdad es que también…
Pantallas en directo nos ofrecían lo que estaba ocurriendo en Cibeles.

Volvieron los jugadores al estadio… y …. Tuve la grañidísima suerte de felicitar a alguno en persona!!!!! Ahyyyy que me moría!!!
Saludamos a Beckham, a S.Ramos, a Iker, a V.Nistelroy y a Raúl (Raúl ha sido amigo mío toda la vida, pero cuando la fama llama a tu puerta sueles olvidar a gente en el camino)
Tengo que decir que para llevar años sin vernos se comportó como el Raúl que había sido siempre. (Algún día os contaré como conocí a Raúl y como empezamos a ser amigos)

Lo pasamos genial, estuvimos hasta las tantas de la madrugada, menos mal que no me llevé el coche si no otra noche que pasa a la intemperie el pobrecito…

El lunes me lo tomé libre, todo el día metida en casa haciéndome una cura de hígado y de sueño.

Muchos besos a todas!!!!
Muuuakk!

P.D1.: No ví ni a la posh, ni a Tom, ni a Katie. No se si no estuvieron en la cena o entraron por diferente lado que los jugadores.

P.D2.: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡HAAAAALAAAAAA MAAAADRID!!!! enhorabuena campeones!!!!!!





retales de una vida

Nunca os habéis puesto a pensar la cantidad de gente que cuenta en su familia con un tía rica??
Todas estas ricachonas suelen tener el aspecto de una dulce y adorable viejecita, del estilo de la abuelita de Piolín o la abuelita ciega de Pedro el de Heidi…. pero cuidado!! Este aspecto está enmascarado. Realmente suelen ser vanidosas, roñosas y unos cardos borriqueros.

Suelen vivir en todo el centro de Madrid en antiguos edificios preciosos de grandes ventanales y ascensor de esos de antes. Pisos grandes y luminosos que hoy por hoy no bajarían de los cien milloncejos de las antiguas, pero para ellas que mas da un kilo arriba que uno abajo, no? Ya no están en edad de cuidar la línea…
Suelen vivir solas, por el simple hecho de que no hay quien las aguante, pero suelen recibir falsas visitas y llamadas de sobrinos que las recuerdan que son ellos los que más las quieren en el mundo mundial (no sea que a la buena de la tía se la olvidé y ponga el testamento a nombre de la prima “fulanita” que vive en Galicia y nunca jamás la llama….)

Pues yo tengo una tía rica!!!!

Mi adorada tía Amanda (si, ya se que no es el típico nombre para una tía de unos 80 años), bueno mejor dicho tía de mi padre, tiene eso, unos 80 años y hasta hace muy poquito ha vivido con la abuela bis a su cargo.

Mi abuelita murió con 102 años, una salud de hierro y la cabeza en su sitio, hablando hasta el último día y regañando a todas sus biznietas por llevar falda corta, llamándonos casquibanas y recordándonos que jamás de los jamases encontraríamos un hombre que nos respetara. Se quejaba de casi todo, de los precios de las cosas, de la juventud, de la televisión, del porque de las lavadoras, lavaplatos y microondas.

Era adorable eso si, con su moñito blanco y vestida de negro desde que murió su marido. Golosa como nadie, nos daba un par de pesetas para que la compráramos “pitusines de esos” o helados, cuando a lo mejor costaban 100 pesetas, a escondidas de la tía Amanda que si la pillaba comiendo dulce le liaba la de San Quintín. No debía comerlo y eso lo sabíamos porque solía tener el azúcar un poco alta, pero pensaba que con 100 años y la vida que había llevado se merecía un pitusín y todo lo del mundo.

Se casó con muy joven con un señoriíto andalú, con mucha planta y muchas tierras.
Tenía una impresionante finca en Sevilla con reses bravas y caballos.
Pues el sevillano tan guapo tan rico y tan todo dio a la pobrecita abuela una vida de lo peor. La abuela no era la esposa, era la criada y “una cosa que servía para hacer hijos”.
Mi tía Amanda nació de ese matrimonio. Tras tres abortos nació ella y con ella vino la frustración de Manuel (así se llamaba el marido de la abuelita) que sólo quería tener varones que trabajaran en el campo. Antes de cumplir los 5 añitos la mandó a un internado de monjas en Sevilla donde se fraguó el carácter agrio de la tía Amanda.

Cuando cumplió diez años, Manuel sacó a la Tía Amanda del internado, regresándola al campo donde ya con esa edad podría trabajar de sol a sol. Durante esos cinco años la abuela estuvo siendo su fiel sierva sin quejarse una vez, ya que había que contentar al marido fuere como fuere, pero con la llegada de Amanda de nuevo, mi abuela no podía soportar el que trabajara como una mula de carga.

Despidió a la gente del servicio que tenía, ya que no le iban a hacer falta contando con dos mujeres en la casa.

Llegaron las discusiones, las voces y hasta los golpes, pero mi abuela tenía un carácter que más bien parecía de esta época y no aguanto mucho esa situación.

Un buen día cogió a su hija y pusieron rumbo a Madrid.

La abuela se había encargado de ir guardando dinero, yo creo que se imaginaba algo así, por si algún día era de utilidad.
Compraron un piso en Madrid y mi tía se puso a estudiar, pocas eran las mujeres que en esa época estudiaban, mientras mi abuela puso en un local de abajo una tienda de retales.

Manuel ni se molestó en venir a buscar a su mujer e hija, ahí demostraba el profundo amor que sentía por ambas, hasta que un día recibió la abuela una llamada. Era él, estaba profundamente enfermo y mi abuela sin pensarlo dos veces se embarcó de nuevo a Sevilla a cuidar de él.

A los pocos meses murió y aunque mi abuela jamás lo ha reconocido, ese día se quitó un lastre de encima. Estuvo con él hasta el último día sin separarse un segundo de su lecho de muerte, al fin y al cabo no le quedaba nadie en el mundo y mi abuela y su grandísimo corazón no podían soportar el pensar que pudiera morir solo.

Tras arreglar todo volvió a Madrid, aunque lo que la esperaba no era nada halagüeño.
Por un error judicial pasó un mes en la cárcel por un delito que había cometido otra persona. Todo se subsanó, ya que se pudo demostrar que todo ocurrió cuando la abuela se encontraba en Sevilla cuidando a Manuel. Por fin había algo que poder agradecerle…
Tuvieron que buscar uno de los entonces mejores abogados de la capital, cuanto costara no era problema ya que Manuel había dejado bastante dinero tras su muerte.


Así conoció al que sería mi bisabuelo, un abogado que la sacó de ese infierno. Fue su salvador.
Poco tardaron en casarse y tener dos hijos más, mi abuelo y mi tía Carmen. Esta última se casó con un alemán y vive allí desde hace 30 años.

Como ya he dicho antes mi tía Amanda siguió estudiando con mucho esfuerzo y tesón y mas de una vez con lágrimas en los ojos por culpa de la gente que la tachaba de “fresca” por el mero hecho de no estar casada y cuidando una casa e hijos.

Hoy por hoy mi tía puede ponerse el mundo por montera y reírse de todos los que entonces lo hicieron de ella, aunque dudo mucho que sigan vivos…
Empezó con un pequeño taller de ropa interior en la Plaza Mayor, amplió a tres tiendas y así poco a poco hasta llegar a tiendas de toda España.

Hoy día tiene su propia estructura logística y sus productos llegan a medio mundo.

Mi tía Amanda es un ejemplo de mujer, de cómo superó un montón de obstáculos en la vida para llegar hasta donde hoy ha llegado.
Solo cuando cumplió los 70 años nombró a sus sobrinos administradores de la empresa para que empezaran a tomar decisiones, pero hoy, con 81 años cumplidos sigue dando órdenes y yendo al taller a poner firme a todo el mundo.

Genio y figura, hasta la sepultura….

Aun recuerdo como me gustaba que la abuela nos contara todas estas cosas e historias de su vida. Desde luego era una mujer de los pies a la cabeza, valiente, guapísima, inteligente y con un corazón que no la cabía en el pecho.

Este es un homenaje a ti abuelita, por esas tardes de invierno que hemos pasado sentadas en la chimenea hablando de tu vida, dándome consejos, regañándome cuando era necesario y regalándome tu cariño y tu dulzura siempre.
Quiero que sepas, donde quiera que estés, que estoy muy orgullosa de ti, que eres un ejemplo a seguir y que jamás podré olvidarte.

 

Muchos besitos a todos y pasar un feliz fin de semana.







Para todo lo demas mastercard


Este es un homenaje a las tarjetas, ya pueden ser de crédito, débito o “tarjeta a secas”.
Hoy por hoy sin mis tarjetas no soy nadie, parece que me falta algo, es como ir desnuda. Me he acostumbrado tanto a ellas que apenas llevo dinero en el bolsillo, solo lo justo para un café o un paquete de tabaco, para todo lo demás MASTERCARD.
Las uso para todo, si me voy a depilar pago con tarjeta, si me voy de compras de primera necesidad (ropa… por supuesto) pago con tarjeta, si voy a comprar víveres y similares pues también con tarjeta. Creo que a parte de por la comodidad de no llevar dinero lo hago por el post-remordimiento de conciencia, parece que al pagar con “dinero de plástico” no duele tanto.
A veces incluso he llegado a pensar que lo mismo se les olvida pasarme por el banco el importe de ese bolso carísimo y oye pues sería todo un detallazo, pero nada… todos los meses sin faltar a su cita me manda mi banco el extracto detallándome cada jodío movimiento y el remordimiento que no tuve a primeros de mes lo tengo a finales…
Pero no escarmiento

Tal es mi amor hacia las tarjetas que llevo una infinidad, que no hacen otra cosa nada más que molestar y que cada cierto tiempo tenga que cambiar de monedero a uno más grande porque ya ni cierra el pobrecito…
La mayoría ni las uso (y ni siquiera me acuerdo de que las tengo y a veces me he vuelto a hacer una que tenía ya hacía meses…) y es que es imposible acordarme de todas;
- club vipsme ha caducado un millón de veces y me la he vuelto a hacer otro millón de veces. La primera vez que me la hice fue hace ya unos añitos al comprarme unas chuminadas monísimas de Jordi Labanda.


- Club bodybell: esta si la uso bastante por los descuentos que te hacen en las próximas compras, el problema es que o los descuentos se me caducan o directamente lo pierdo entre los papelotes del monedero… A parte de la cantidad de regalitos que te hacen súper chulos por ser socia. El último fue un maletín muy bonito con el dibujo de un tren antiguo, que ahora que lo pienso no se por donde lo tengo… Hay veces que me hace más ilusión todas las muestrecitas, neceseres, paraguas, relojes horteras… que me regalan que lo que me he comprado…
- Club Cortefiel: Rara es la vez que voy a Cortefiel, suelo ir para apañar a mi padre con jerseys y camisas de PdH en reyes y cumpleaños, así que creo que lo piso un par de veces al año, pero ahí estoy yo con mi tarjeta ocupando sitio.
- Inditex: aún no se para que vale, porque creo que ni hacen descuentos ni arreglos gratis ni acumulas puntos ni nada de nada, pero oye nunca se sabe…
- Solred: la que más uso. Encima llevo dos, la de la empresa en la que trabajo y la de la empresa de mi padre.
- Mutua madrileña: esta la saco a la par que la de Solred. Con nosecuantos puntos un depósito gratis, no está mal…
- El Corte Inglés: esta me gusta bastante, entre otras cosas porque está asociada a la de mi madre y cualquier cargo se lo pasan a ella. Es de las tarjetas no me duele sacar y que no me crea ningún tipo de remordimiento…
- La tarjeta de crédito.


- La tarjeta de débito
.
- La de los turys: jamás la he usado y lleva años en mi vida, es hora de tirarla o usarla.
- Una tarjeta de la agencia de viajes de mi amiga Ainhoa. Siempre viajo con ella y acumulas puntos que luego canjeas con noches de hotel gratis, alquiler de coches, entradas a conciertos…
- La tarjetita de la seguridad social.
- La del videoclub de debajo de mi casa: esta solo la uso en invierno y épocas anímico-depresivas. Aquellas en las que todas mis amigas tienen novio (y las poquitas que no lo tienen es por razones físicas y psíquicas obvias) y pienso en lo cruel que es la vida conmigo, entonces esa noche tiro de tarjeta, de bolsón de palomitas, helado de vainilla con nueces de macadamia, brugal-cola y me cojo un empacho, una borrachera y un panzón a llorar con Noviembre Dulce de espanto.

- Caprabo Acasa: con ella hago mis compras por Internet cuando estoy perezosa o cuando son pedidos grandes que me los dejan en la cocina de mi casa y me ahorro el subir cargada.

Seguro que se me ha escapado alguna por ahí… ahhh si si la tarjeta de la empresa, es una tarjeta de crédito con la que puedes comprar en determinados comercios asociados (luego te lo restan de la nómina por supuesto) y a la vez es la tarjeta con la que fichas, vamos un primor de tarjetita…






























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