la venganza es rubia parte II
Durante un tiempo era incapaz de pensar, solo quería evitar encontrarme con Noemí y A., ya que después de esa cornamenta pública sólo quería que me tragara la tierra.
Los primeros días, veía en las caras de todos la burla, incluso en la de mis amigas, me obsesioné con el tema, estar en boca de la gente por algo así me atormentaba.
Hoy día miro atrás y pienso en lo absurdas que son las preocupaciones adolescentes, pero para mi entonces era todo un mundo…
A. no paraba de llamarme a casa y yo seguía sin querer ponerme, en el colegio evitaba verle, llegaba pegada a clase y me iba corriendo en cuanto salíamos, en los recreos me refugiaba en cualquier lado por temor a verles juntos…
Un día a la salida del colegio, me pilló por banda Doña Amargadita para echarme una tremenda bronca por un trabajo presentado fuera de plazo… me entretuvo más de la cuenta y nada más poner los pies en la valla del colegio los vi a los dos juntos… no estaban haciendo nada, solo hablando, pero la cabeza empezó a darme vueltas. Me invadió la rabia, pero pase por su lado con la cabeza bien alta e intentando disimular que me importaba bien poquito verles juntos.
La sonrisa de Noemí hizo que me entraran unas ganas horrorosas de tirarme a su cuello, arañarla la cara como una gata, patearla y arrancarla de un estirajón su preciosa melena negra, pero yo muy digna pasé y saludé con un “hola chicos” que sonó más falso que el alma de Judas.
Al pasar por su lado, A, me cogió del brazo:
A: Pau, por favor puedo hablar contigo…
Yo: no cielo, tengo mucha prisa, quizá otro día…
A: por favor, pero que te pasa, porque no me coges el teléfono? 
Yo: ahh es que me has llamado, nadie me ha dicho nada…
Noemí viendo el panorama, intervino:
N: A, venga vámonos, déjala no ves que no quiere hablar contigo??
No pude contenerme, así que tiré mi dignidad a un contenedor, saqué los dientes y no me quedo más remedio que saltar un “te quieres callar, guarra” a lo que A siguió con un “eso digo yo”. La sonrisa acababa de cambiar de dueño… ahora era mía…
Ante tanta insistencia, nos fuimos a hablar a un lugar tranquilo. Me dijo que no entendía que me pasaba con él. Le conté todo lo sucedido, lo que había visto en esas fotos sacadas en su casa y lo que me había contado Noemí.
A me negó todo, ella había estado en su casa, pero sin que nadie la invitara se presentó allí.
A: Me dijo que sus padres estaban haciéndose una casa nueva y que como les había hablado de mi casa que si podía fotografiarla para enseñársela y “tomar prestados” algunos detalles. Luego se fue y no pasó nada más. La semana pasada me dijo que me evitabas porque no sabías como dejarme y que era público el que tú y yo ya no estábamos juntos… Me sorprendió mucho, pero tú no me dejaste más remedio que creerlo…
No sabía si creerle, mil dudas abordaban mi cabeza, pero lo que si estaba claro es que esa tía me odiaba desde el primer día y hubiese hecho cualquier cosa para fastidiarme. Además él me gustaba y mucho.
Si quería una segunda oportunidad debería pasar una prueba de fuego. Le dije que me dejara un tiempo para ver que venganza inventaba para hacerla el mayor daño posible.
El final de curso se acercaba y aún no se me había ocurrido nada ingenioso para machacarla como a una cucaracha.
Una mañana Doña Amargadita fue viniendo clase por clase para darnos la fabulosa noticia de su jubilación!!!!! Nadie reprimió su alegría.
El director reunió a todos los delegados de clase para hacer una despedida a la Doña como se merecía. Como A era el delegado de su clase me lo comentó. Me saturé la cabeza con ideas maquiavélicas hasta que di con el plan…
Sólo necesitaba dos cosas: a A y hacer pensar a todo el mundo que nos habíamos dejado para dar realidad al asunto.
Cuando a A le comenté mi plan se negó en rotundo, era una barbaridad, pero quería que se acordara de mi por el resto de su vida. Conseguí convencerle a fuerza de chantaje emocional tirando a sexual…
Para la despedida de la Doña se iba a hacer una presentación con su vida, su paso por el centro con fotos… Todo ello en plan graciosillo, como en plan revista.
Los profesores recaudaron fotos antiguas de ella de joven, de sus comienzos, de antiguos alumnos… El montaje lo harían los de último curso y la pincelada final la pondría mi A.
Por todos era sabido la ligereza de cascos de Noemí, así que A no tardó en hacerse con ella, que ella pensara que se había vuelto loco de amor de repente, pero había un detalle que iba a ser lo más complejo, conseguir que Noemí posara para él… si si fotos de estas “íntimas”.
Lo que se pensaba complejo fue un camino de rosas, Noemí no dudó en posar, exhibirse y recontonearse para él… el trabajo duro estaba hecho…
Llegó el día de la despedida, una gran parafernalia en el gimnasio del colegio congregó a padres, alumnos, ex alumnos, miembros del AMPA, profesores y órgano de dirección. Todo era poco para despedir a la Doña y rendir homenaje a sus años de labor en el colegio. Sobre esto versaba la multitud de discursos que ofreció la multitud de gente que quería dedicar unas palabritas a la víbora de Margarita.
El punto álgido de la noche llegaría con la presentación que sus queridos alumnos habían hecho para ella…
Unos minutos antes me entró el acojone mental…
A: Pau, yo creo que esto va a ser pasarse mucho…
Yo: ya lo se, pero ya es tarde… joder tio, no me dejes sola eh! Por favor te lo pido…
A: joder Pau, esto es una putada muy gorda.
Pensé en retirarme cuando aparece Noemí y da un beso a A y le dice “vamos cariño llegó tu turno” con una sonrisa victoriosa mirándome a mi…
“si A vete que llegó tu turno…”- dije frotándome las manos.
La presentación emocionó a todos, estaba encantando… algunos profesores no soltaban el kleenex y la víbora irradiaba felicidad.
El final de la presentación era unas diapositivas con las amistades de la Doña y por supuesto no podía faltar una foto de su gran amiga y protegida Noemí “que sin querer se colaron allí”. Era una foto en braguitas con unas poses dignas de reina del porno...

Hubo risas, llantos, miradas de odio, insultos, consuelo y desconsuelo, pero ante todo revuelo. Revuelo y venganza.
No me siento orgullosa de lo que hice, hoy día no lo habría hecho. Jamás he visto a nadie llorar así ni a unos padres tan sumamente exaltados. Estuvo meses sin salir de casa, mitad castigo, mitad vergüenza.
P.D.: No fuimos malos malísimos del todo. Había fotos peores que nos daba vergüenza ajena poner.
Lo que si repito, es que si pudiese volver atrás en el tiempo no lo habría hecho jamás.
Un beso a todos y no me tacheis de mala persona...
Muuuuuaaaak!