AHH como hemos cambiado...
AH! Como hemos cambiado…
Si si, ya se que es la letra de una canción de presuntos, pero me han dejado usarla para dar título a mi post y es que no encontraba nada que pudiera ir mejor para reflejar la esencia del post de hoy (con el “ah” y suspiro incluido…)
Ayer salí un poquito antes del trabajo para elegir la cocina de mi nuevo hogar (como puedes ver yo también tengo cocina en home Divina, así que dont worry que se acaba superando…), y bueno a lo que iba… Resulta que había quedado con mi madre a comer algo antes de patearnos la ciudad en Castellana 8 y había un grupito de chicas de no más de 15-16 años tomándose algo. La edad la di por supuesta porque iban uniformadas de colegio no porque lo aparentaran.
Bueno, pues las “chavalitas” tenían una conversación que a mi madre y a mi nos puso los pelitos de punta y no tuvimos más remedio que aparcar la nuestra (sobre muebles, lámparas, sanitarios y banalidades de esas) y agudizar nuestro sentido auditivo para captar lo que hablaban ellas.
Chica1: pues el hijo puta el Mario ese pa mi que se ha enrollao con sara. La van a dar por culo, eh! Te juro que este finde me enrollo con el pa joderla na más.
Chica2: ya tía pero ya sabes como las gasta la Sara, que te mete dos hostias y punto, tia. Aunque luego la cojo y la mato, no se la “chupó” ella al Cristian a la salida del Makumba… pues eso que se joda…
Chica1: pues eso tia, que yo estoy dispuesta a chuparsela también y tó…
(una llamada de teléfono corta la conversación)
Chica3: bueno venga dejar de hablar de “pollas” que tenemos que llamar a mi hermano pa que le diga a su colega cuanto vamos a “pillar”. Yo creo que con 200€ pa todas vamos sobrás y yo a mis viejos nos puedo pedirles más pasta que me montan la de Dios.
Chica1: yo creo que si, que eso está bien. Este año mi cumple va a ser sonao, a ver si consigo que mis viejos me dejen hasta las siete por lo menos, espero que se tiren el pisto que estoy hasta la polla de llegar a casa to los findes a las cinco. (a las cinco con quince jodidos años y la niñata quejándose…)
(de nuevo otra llamada)
Chica3: (al teléfono) “que si mama coño que ya voy. Pues ná, aquí con la Raquel y la María esperando el bus. Venga adiós”
Bueno tías veámonos que mi vieja me mata, tó el día controlándome con todo joder…
Pagan y se van…
Mi madre la pobrecita haciéndose cruces, y yo completamente anonadada.
No os dais cuenta vosotras como hemos cambiado la juventud en todo? En formas de vestir, de hablar, de tratar a nuestros padres…
Yo con la edad de esas crías no tenía la más remota idea de lo que era un “hombre” en el sentido más sexual de la palabra, solo sabía que un “chico” era aquello que jugaba al fútbol en el recreo. Lo más sexual que te hacían era intentar levantarte la falda o querer jugar contigo a “beso, atrevimiento o verdad”. Ahora es tontería intentar levantar las faldas a nadie porque ya se las ve todo lo que hay que ver…
Eso de ir súper maquilladas a clase era impensable, como mucho enganchabas las pinturas de mamá y cuando estabas en casa te ponías como un arlequín.
Lo de las drogas era un tema tabú, como mucho muchísimo la más “chula” se fumaba algún cigarro de forma esporádica.
Salir hasta las siete de la mañana? Ni lo preguntabas en casa porque dabas por hecho que la respuesta iba a ser negativa. Hasta las once y dando gracias al cielo.
Y yo me pregunto a que se debe este cambio en tan poco espacio de tiempo? ¿vivimos en una sociedad súper contaminada?
Donde ha quedado eso con lo que nos divertíamos antes?
Nos hemos criado con Barrio Sésamo, aprendimos a contar gracias a Súper Coco y el Monstruo de las Galletas (hoy día seguro que en vez de galletas contaría gramos de coca)
. Estábamos deseando que llegara el buen tiempo para bajar al parque a jugar a la goma y la comba ( ¿Quién no ha jugado a eso de “a lo loco a lo loco, una vieja se ha caído de la moto…”?). Nos volvíamos locas viendo a Juana Jasuki
(o como se escriba) jugar al volley y viendo si se hacían novios ella y Sergio de una santísima vez. Íbamos a clases de sevillanas,
ballet o gimnasia rítmica, no de botellón.
Teníamos respeto hacia nuestros profesores y por las “autoridades de todo tipo”, no como ahora que a los profesores se les tortura hasta que caen en depresión…
Nuestros padres eran “papa y mamá” no “viejo y vieja”.
Nuestra bebida la coca-cola no el whisky. 
Nuestro vestuario del fin de semana eran los levi´s con camisitas de niña o falditas y te sentías la más guapa de tu barrio, ahora no… solo hace falta darte una vuelta por los sitios de moda de Madrid entre los jóvenes y ver como visten esas criaturas. Por un momento no sabes si estás en Torre Europa o en ese lugar al lado del zoo que no recuerdo como se llama…
Con nuestros primeros “novietes” nos ibamos al parque a darnos algún besillo, eso si cuando llevabas ya cinco meses… lo de chupar miembros lo dejaríamos para después del matrimonio como poco…
En mi opinión la tele hace mucho en la educación de los chicos, bastante más que los padres. Solo hay que enchufarla a cualquier hora y ver la cantidad de basura que emiten, que si los realitys donde no se les ve nada mas que vagueando, discutiendo y haciendo “edredoning”,
que si polígrafos donde solo preguntan “es verdad que el siete de julio en el hotel Sto. Mauro de Madrid tuviste una relación sexual con Antonio David Flores?”, que si juegos donde te puedes hacer millonario sin necesidad de ser un lince y para no volver a pegar palo el resto de tu vida…
Joder (perdón) si se están criando viendo esto como se les puede exigir que sean personas de provecho, que se forjen un futuro, que tengan ilusión por algo mas en la vida que no sea cogerse un pedo monumental el próximo finde??????
No se, pienso que hay tiempo para todo y cada edad es para hacer una cosa, no podemos pretender querer subir las escaleras de cinco en cinco peldaños porque en alguno se esos seguro que te caes. No queramos hacer con quince años, lo que deberíamos hacer con 20, creo que no es bueno.

Yo no me he criado así y creo que soy de lo mas normalito, no soy un bicho raro… he salido, he disfrutado, me he emborrachado (jamás he probado las drogas), me he puesto faldas de vértigo y tops casi indecentes, he estado con chicos y he hecho lo que tenía que hacer con cada uno… y no por eso tengo la sensación de no haber disfrutado la vida (y lo que me queda), solo que cada paso que he dado lo hecho en el momento oportuno y mi escalera la he subido peldaño a peldaño.
No me queda nada más que decir, solo que “ahhhy como hemos cambiado….”
Besitos a todas y que tengáis un buen día.