El parabrisas inteligente

En el estand de Renault uno se encuentra de repente con esta especie de simulador de puesto de conducción de tonalidades azules y diseño futurista. Su lema: “la tecnología del mañana para mayor tranquilidad”. Es inevitable quedarse mirando y preguntarse “pero esto ¿qué es?”, momento en el que aparece un joven y te pregunta: “¿quiere que le explique cómo funciona?”. Pues ahí va la explicación.
Es un estudio cuya aplicación práctica va más allá de 2010, pero que, al paso con que avanza la tecnología, puede estar listo antes. Se trata de un sistema que agrupa informaciones del navegador, del propio vehículo y de los vehículos que comparten la vía con él y, por decirlo así, es un mediador entre el conductor y todo lo que ocurre fuera de su coche y las comunicaciones que proporciona al automovilista aparecen reflejadas en el parabrisas y –atención- sólo cuando son precisas.
Si uno llega, por ejemplo, a un cruce regulado con semáforo y lo hace a demasiada velocidad, verá en el parabrisas la velocidad a la que va y un pequeño aviso de que ralentice. Si no lo hace, el sistema interpreta que el peligro es más próximo y emite una pequeña alarma sonora, que se hace más fuerte y rápida si el conductor no ralentiza. Otro ejemplo: Circulamos por un área urbana y entramos en una zona escolar: el sistema nos mostrará en el parabrisas la señal de “peligro:niños”. Si un niño que juega al fútbol se lanza hacia la calzada en busca de un balón perdido, el sistema lo detectará y nos mostrará una señal de STOP acompañada del sonido de alarma. De este modo nos permite ralentizar y parar si es necesario. Igual ocurre si circulamos en un área de curvas, comienza a llover y no nos percatamos de que perdemos adherencia, asumiendo un riesgo que nos puede llevar a un accidente: el sistema nos avisará con estos pequeños mensajes y señales sonoras.
Importante es añadir que este “parabrisas inteligente” avisa, pero no actúa sobre la conducción, dejando que sea el piloto quien tome sus propias decisiones.
Un paso más allá, incorporará informaciones de coche a coche. Así, si un vehículo que circula por el km 53 de una vía y encuentra un accidente y la consiguiente retención podrá avisar a los coches que circulan por esa misma vía para que tomen precauciones, tomen un camino alternativo, etc. Interesante ¿verdad? Creemos que sí, pero es que ya hay gente pensando que es redundante llevar en el navegador el mapa de toda Europa cuando se está circulando, pongamos por caso, de Zamora a León y por eso, cada vez más, se piensa en aplicar no la información embarcada (como si nos lleváramos toda una biblioteca virtual en el coche), sino la información proporcionada por conexión (a redes de información turística, hotelera, de seguridad, meteorológica…). ¿El futuro? Quizás no tanto, no hay más que pensar en Google Earth…