París es una fiesta de coches
Alucinante el ambiente en París a esta hora de la mañana (11:13). Acabamos de aterrizar en un vuelo lleno de ojeras -salida a las 7:50, en Barajas a las 6:30, toque de diana a las 5:00 de la madrugada- que nos ha traído a toda velocidad ganado 35 minutos al horario. Menos mal, porque del aeropuerto de Orly hasta la Porte de Versailles, donde se encuentra este Salón del Áutomóvil, han sido casi 50 minutos de un atasco interminable.... pero aquí estamos. ¿Qué hay de nuevo por aquí?
Pues hay cientos y cientos de periodistas arremolinándose en la entrada, donde dan las acreditaciones de prensa. Hay decenas de chicas vestidas con chalecos reflectantes que dan información y responden a las montones de preguntas que tienen los periodistas, no sobre coches, sino sobre dónde dejar las maletas, los abrigos y anoraks -hace un calor increíble para un mes de casi-octubre en París, dónde se consigue la carpeta general de información, dónde están los servicios, dónde...
La moqueta, a ratos roja, a ratos azul, es atavesada por todo tipo de fenotipos humanos: teutones, escandinavos, greco-italianos, ibéricos.... Mucho traje en los periodistas, mucho chaleco de bolsilos entre los fotógrafos, hay cámaras de televisión y acabo de ver una mamá con un carrito de bebé ocupado por un tierno infante. La afición empieza cada vez antes.
Hemos recabado nuevos datos sobre Chevrolet, sobre Subaru, Opel... Nos están contando las cosillas que aún no sabíamos de Citroén y Peugeot -hoy de luto en la prensa por la presunta pérdida de 2.000 puestos de trabajo entre Vigo y Villaverde-. Aquí, en París, se montan mentideros sobre los asuntos no sólo internacionales, sino especialmente de las noticias -buenas o malas- que se cuecen en cada país.
En fin, acabamos de aterrizar. En breve, seguiremos informando...