bañándose con.........pandora.
……….en el momento en el que se ha ido a tumbar sobre su toalla, se me ha caído el libro, mi coartada se ha desvanecido y se me ha quedado mirando, que ojos!!!! Me ha sonreído, ahora es como si fuéramos vecinos de playa no¿? Mis defensas se han esfumado como por arte de magia, no puedo seguir fingiendo que leo, ni que estoy dormida, mi calentura es tal, que necesito mucho más que el agua de mi mochila, decido darme un baño, me levanto dignamente, y me dirijo a la orilla para sumergir mi cuerpo, en un agua refrescante que ahogue mi calor…….
Empiezo a mojarme lentamente, el agua no está demasiado fría, pero para mi temperatura, es como si estuviera helada, el frío va aplacando mi calor, el agua me llega por los muslos y va subiendo, al llegar a mi sexo húmedo, me estremezco de placer, mi humedad se une a la del agua salada y corre entre mis labios acariciándome por dentro, continúo andando hasta que el agua me llega a los pechos, mis pezones sienten el frío de agua y tornan duros como rocas, decido zambullirme y nadar hacia el horizonte, solo lo suficiente como para alejarme de la concurrida playa.
Mi sexo sigue palpitando a pesar del frío y del esfuerzo del ejercicio, paro a descansar, me dejo mecer por las suaves olas y extiendo los brazos en cruz. No veo lo que hay a mí alrededor, siento por mi cuerpo el roce de los pececillos como caricias que me recorren por todas partes, mi excitación continúa latiendo entre mis muslos. Los pececillos pierden el miedo al verme inerte sobre el agua, mi olor a hembra en celo debe atraerles sin duda, cierro los ojos y me dejo llevar por los sentidos.
Distingo perfectamente cuando solo me acarician y cuando empiezan a besarme, es como una pequeña descarga que hace que me estremezca de placer, percibo las hojas de las largas poseidoneas como recorren mi cuerpo, como se deslizan por mi espalda ofreciendo una masaje con infinitas manos, me abandono al placer que me otorgan, disfruto de cada detalle, imaginando que es el hombre del diario el que me los proporciona.
Desabrocho mi bikini y acaricio mis pechos, ahora son los peces más grandes los que se acercan e intentan manosearme, palparme, su roce y sus descargas son cada vez más frecuentes más rápidas, noto como mi sexo se contrae y se dilata necesitando mi mano, pide a gritos que algo entre con fuerza en él, mis manos emulan un miembro masculino y hacen que las sensaciones se multipliquen, algo las aparta, y empuja en mi interior con fuerza, en ese momento noto como el placer llega a mi garganta como se me sale por la boca un gemido agudo, se me olvida que estoy en el mar, me dejo llevar por el orgasmo que embarga mi cuerpo, y sin apenas darme cuenta.
Es como un remolino que me empuja a hundirme en la profundidad del mar, dejo que el agua salada me entre en los pulmones haciendo que aquel orgasmo se convierta en algo extremo, algo excepcional que solo ocurre una vez........... en una vida……..una vez............en la mía…….se acaba……pero.........mereció la pena……