mentiras de pandora
Ella estaba en paro desde hacía varios meses, desde que se separó de su marido. Aquel hombre la había derrotado, la había abandonado con su bebé, alegando que el amor había terminado, ella tendría que, a partir de ahora, recomponer su vida, y ayudar a su hijo a crecer. Todavía recordaba las palabras que el le dijo: - He conocido a otra mujer, no es por tu culpa, pero creo que no te amo, el momento en el que te acercas a mí para besarme se ha convertido en una pesadilla de la que no puedo escapar, no te quiero, no sé como comenzó lo nuestro, pero no puedo seguir, ni por ti, ni por nuestro hijo, te dejo por mi.
Como si de un puñal se tratase, recordaba las hirientes palabras, como si de una ráfaga de aire que te deja helado el corazón se tratara, recordaba el portazo que el le propinó a la puerta de su casa y a su corazón. Creyó morir, pero lo superó, reunió las fuerzas por ella y por su hijo, entendió el engaño al que la había sometido, no es cierto que se acabara el amor, él nunca la amó, quiso hacerle creer que la amaba, pero no fue cierto, la engañó, el siempre supo que no la amaba, pero esta bien que alguien te espere en casa cuando regresas del trabajo, alguien que se preocupe por ti…..quiso parecer feliz dándole un hijo, pero no fue cierto, tuvo un hijo del que jamás quiso volver a saber, del que jamás se volvió a preocupar.
Ella en el fondo le comprendió, entendía que no quisiera estar con ella si no la amaba, ella no lo hubiera hecho, lo que mas daño le hacía era ver como sus años habían pasado, como ella había amado con locura a alguien que no la correspondió, se sintió engañada, frustrada, maldiciendo el día en que le conoció y él le juró amor eterno. Era eso lo que la hundió, porqué él le prometió una cosa sabiendo que no podía cumplirla…….pero ella le creyó.
Él volvió a ser feliz con otra mujer, ella continuó sola, riendo con su hijo, a veces llorando sola, pero su vida fue pacífica, llena de cariño, llena de ternura, hasta que su hijo se casó y ella se quedó completamente vacía. Entonces le recordó, recordó cuando el amor entre los dos ella había creído fuerte, cuando hablaban del mañana, en cuando fueran ancianos y pasearan por el puerto cogidos de la mano, envueltos en un tupido abrigo, con el calor del amor en el corazón, entonces ella lloró, y volvió a llorar sola, pero prometió que sería la última vez, jamás volvería a llorar……sola.
A la mañana siguiente los pescadores del puerto encontraron un abrigo flotando en el agua, al levantarlo encontraron el cuerpo sin vida de una mujer que tenía el rostro demacrado, como si estuviera llorando, a los pescadores les invadió la tristeza y lloraron con ella.
un beso desde mi caja.
pandora.