pandora va al dentista
Tenía hora y me armé de valor para acudir a la cita, pánico, es que me dan pánico las sesiones de dentista y esta iba a ser eterna. LA MUELA DEL JUICIO (ese que dice mi madre que todavía no tengo) En fin tenía que hacerlo pues dos semanas de antibióticos habían hecho remitir la infección y era el momento.
Entré en la consulta, bonita, antigua, pero con todos los medios, sala de radiografías, pequeño quirófano, un montón de puertas con letreritos indicativos. Raquel y Olga son las ayudantes del doctor Serra, son enfermeras y llevan termómetro en el bolsillo y un par de aparatos más, que no se lo que son.
Me recibieron amablemente, me conocen y saben como lo llevo, así que me ofrecieron agua y una revista, aunque también conversación, muy interesante por cierto. Enseguida salió el doctor Serra, que me llevó a la sala del mega sofá, estuvo mirando las radiografías y me dijo que si, que hoy me iba a sacar la muela del juicio, pero tenía su complicación y como sabía como me afectaba iba a probar con una anestesia diferente. No me dormiría entera, si no que dormiría mucho la zona de la muela y el resto del cuerpo lo mantendría como adormilado, estaría consciente pero tendría la sensación de tener un sueño. La verdad es que me tranquilizó, siempre tengo miedo de darle una buena patada, si me hace mas daño de la cuenta.
La anestesia consistía en respirar por una mascarilla, y fui notando como mi cuerpo se aletargaba bajo su efecto, dejé de tener control sobre él, pero mi cerebro seguía funcionando medio aturdido, pero era consciente de lo que ocurría a mí alrededor. El doctor estuvo trabajando, le vi estirar de mi boca con lo que parecían unas tenazas, y pedir a Raquel que le pasara algodoncitos. A mi alrededor oía murmullos pero no identificaba las voces, me estaba poniendo muy nerviosa, no podía moverme pese a que intentaba levantar el brazo para pedir agua, mi garganta estaba reseca, el miedo aumentaba, la sensación de que nadie se preocupaba de mi me estaba agobiando, notaba al doctor trabajando y a las enfermeras que obedecían lo que el les dijera, gasas con sangre, herramientas de mil formas diferentes pasaban delante de mis ojos, no había dolor así que al menos la anestesia estaba funcionando bien, pero me sentía como si quisiera flotar, pero me tuvieran amarrada al sofá.
El doctor se levantó les dijo algo señalándome y se fue. Empezaron a limpiarme, me pusieron agua en la boca y la recogieron con el succionador de saliva, mi estado mejoró mucho, me volví a sentir mejor. Miré la luz sobre mi cabeza me quedé un instante mirando hasta que noté movimiento a mi derecha, mi vista se dirigió hacia allí y vi a Olga acariciar el trasero de Raquel, esta se giró y comenzó a besarla, sus manos también atraparon su trasero con fuerza, la arrastró a empujones hasta la esquina de la habitación justo delante de mi vista, yo no podía hacer nada, solo mirar, a ellas no les preocupaba que yo estuviera allí. Vi las unas manos quitándole la bata a Raquel bajándosela hasta la cintura echó la cabeza hacia atrás y distinguí la boca de Olga comerse sus pechos. Giraron bruscamente y fue Raquel la que se quedó contra la pared, ahora podía ver sus enormes pechos frente a mí mientras que ella también desnudaba a Olga y se la comía a besos, sus manos y lenguas viajaban por el cuerpo de la otra como si se acabara el tiempo, con una urgencia y un deseo que me conmocionaron. Hubo un momento en el que la pasión aflojó, se giraron, fue como si buscaran un sitio mejor, su mirada se cruzó con la mía, y después entre ellas se sonrieron y dijeron algo que no entendí. Siguieron besándose y lamiéndose mientras se movían, y se acercaban a donde yo estaba tumbada, una de ellas se apoyó sobre mi cuerpo, se cruzó por encima tumbando su espalda sobre mis muslos, la otra continuó relamiendo su cuello, sus pechos, su vientres dirigiéndose a su entrepierna decidida a explorarla.
Yo intentaba moverme pero no podía, notaba su calor y su excitación sobre mí, pero no podía hacer nada, intenté hacer algún sonido para que se dieran cuenta de que las estaba viendo, pero no salió nada de mi garganta. Raquel era la que estaba tumbada se incorporó un poco mientras Olga seguía bajando y me miró, creo que intuyó que las veía pero lejos de parar, una sonrisa maliciosa se dibujo en su rostro, a la vez que sus manos se deslizaron por mi blusa, desabotonando uno por uno los botones pequeños que tenía, Olga seguía saboreando a Raquel y miró lo que estaba haciendo, rápidamente se levantó y empezó a ayudar a Raquel.
Dios mío!!!!! ¿que estaban haciendo,????? mi cuerpo seguía sin poder moverse, pero por dentro notaba el calor de la excitación. Raquel se incorporó y se puso al otro lado del mega sofá en el que me hallaba, cada una por su lado fue explorando mi piel con su lengua, vagando por las sendas de mi cuerpo, que parecía sin vida, sin embargo, tan vivo por dentro. Fueron bajando sus bocas y las dos a la vez retiraron mis braguitas y rozaron mi sexo con sus lenguas calientes, húmedas, sedientas, a veces se entretenían en besarse, a veces se introducían las dos a la vez en mis orificios ocasionándome un placer sublime, sin límites, sus manos se deslizaban entre ellas, manoseándose en lo más intimo, se restregaban entre ellas y sobre mi, hasta que noté el placer en sus rostros, su llegada al cenit del orgasmo, sus convulsiones descontroladas y entonces mi cuerpo notó un estremecimiento, un vaivén incontrolable, se miraron entre ellas sonriendo, se volvieron a besar y se acariciaron y me acariciaron a mi también, con suavidad, se ayudaron a vestirse mutuamente, también me adecentaron a mi, con una ternura extrema, con una delicadeza que yo nunca había experimentado.
Pasado un tiempo regresó el doctor, que habló con ellas, movieron la cabeza en señal de aprobación y le pasaron una jeringuilla y un frasquito, me pinchó en el brazo, pero a penas lo noté, pasaron unos segundos y mis músculos empezaron a reaccionar a los impulsos de mi cerebro, podía moverme mi cabeza salía de un pozo, y volvía a ver con claridad, me sentía aturdida, y un poco mareada, me dejaron reposando en la sala hasta que noté que podía incorporarme, no entendía lo que había sucedido, no podía decir si había sucedido o lo había soñado. Salí de la sala y me tropecé con Olga, me cogió por el brazo y me llevó al sofá de la sala de espera, me dijo que no debería haberme levantado todavía, vino también Raquel, que me trajo un baso de agua, se sentaron a mi lado hasta que llegó el doctor, no vi nada extraño en su comportamiento, lo tomé por un sueño. El doctor me explicó que no había podido acabar dado que había habido una complicación, la muela se había partido y un trozo se había quedado dentro, tendría que haber otra segunda intervención, pero sería pasado un par de semanas. Insistí en marcharme a casa, pese que me aconsejaron descansar mas tiempo, vista mi terquedad me pidieron un taxi, dadas las circunstancias no estaba en condiciones de conducir, una vez en casa intenté poner en orden lo sucedido, no pude, seguro que lo había imaginado, la anestesia ya se sabe, tiene múltiples efectos, seguro que mi sueño había sido eso.
Fui a mi dormitorio dispuesta a meterme en la cama hasta el día siguiente, y al desnudarme para ponerme el pijama una cosa cayó al suelo, me agaché a recogerlo y encontré un termómetro entre mis braguitas ¿cómo había llegado hasta allí? ¿Solo fue un sueño ó fue algo más……..????? que pasaría dentro de dos semanas, empezaba a impacientarme la idea........
un beso desde mi caja.
pandora.