la ducha de pandora
Por las tardes me gusta salir con mis amigos a jugar en el campo, en verano solemos ir al la era del José, que tiene una higuera que da una sombrita…..jugamos a tirarle piedras a una lata vieja, o ellos hacen planes para cuando seamos más mayores. Yo no tengo planes, me gusta el pueblo, trabajaré en el campo, me gustan los amaneceres sobre el tractor de mi padre, y me gusta el sol sobre el trigo dorado, me gusta el frescor del agua del botijo, y también la lluvia cayendo sobre el cobertizo del grano, formando canalones que parecen ríos sobre la tierra seca, limpiando todo lo que encuentra, devolviendo la pureza al aire que me encanta respirar, por ese olor, por esa frescura que solo se encuentra aquí, por eso me gusta vivir aquí, crecer aquí, mirando a la Juanita refrescarse en la alberca al atardecer en el verano………..
.la Juanita no sabe que la miro................. cuando el sol empieza a caer se acerca a la alberca, sumerge su mano en el agua como para comprobar que el agua es fresca, siempre lo está, viene directa del canal del río. Su abuelo ha montado un artilugio al lado, es como una ducha, pero con el mismo agua de la alberca, es como muy de la selva, rodeado de arbustos, que todavía no han crecido suficiente para tapar por completo al que pretende refrescarse en aquel agua, a ella parece no importarle pues tampoco puede intuir que alguien la mire, se cree a salvo de la mirada de algún curioso que intenta robarle una mirada a sus ojos, una mirada a su cuerpo. Se desnuda despacio, dejando la ropa doblada formando una pila, sus pies desnudos se sumergen primero en la alberca, como para refrescarse los tobillos y que los últimos rayos del sol, calienten su cuerpo moreno y aterciopelado, a continuación se sumerge en la alberca, y nada durante un ratito, como para hacer ejercicio, no le hace falta, está fuerte, sus brazos delgados están musculados, también ayuda a sus padres en las tareas del campo, su tez morena acostumbrada a jornadas bajo el sol, sus muslos fuertes preparados para largas andadas sobre los caminos hacia las huertas, para regresar cargados sus brazos con verduras y hortalizas recogidas con sus manos, y sus senos….. preparados para hacerme perder la cabeza e inclinarme un poco mas sobre el muro que nos separa, esos pechos que me hacen olvidar la razón, que hacen que mi cuerpo despierte a sensaciones inexplicables, a sueños inimaginables hasta ahora, cuando la veo desnudarse, mi corazón palpita veloz, tanto, que a veces pienso que quizá ella lo escucha, el calor del pecho sube hasta mi rostro quemándomelo, parezco enfermo, una enfermedad de la que no me quiero curar, de la que disfruto cada instante, una fiebre que dura incluso cuando ella ya se ha ido…….
Después de nadar, la Juanita gusta refrescarse en el invento de su padre, con la pastilla de jabón en la mano se frota todo el cuerpo despacio, haciendo rodar la pastilla por cada recodo de su forma, insistiendo en sus partes más íntimas, como acariciándose, lo hace muchas veces, hasta que se abandona, suelta la pastilla del jabón y solo utiliza las manos, sus dedos recorren su pubis de forma vigorosa, mi vista no alcanza al detalle, pero veo como responde el cuerpo a sus manos, como sus pechos ya de por si erguidos, se endurecen y redondean, mientras el agua sigue corriendo por su piel, mezclándose con el jabón, entre tanto una mano está perdida en su interior, la otra se acaricia, ahora está totalmente ida, no me vería aunque me plantara delante, mi cuerpo está excitado, es visible mi calentura, no puedo ni moverme, no pestañeo, solo la miro, mi mano se desliza por mi entrepierna y se mete en mis pantalones, moviendo el miembro con fogosidad, mientras la suya hace lo propio bajo la ducha. Su cabeza cae hacia atrás con un gemido, tres gorriones salen despedidos del arbusto ante la sorpresa, ellos también miraban, pero no sentían……..su mano se vuelve más rápida, al igual que la mia, su movimiento suave hasta ahora, se torna violento, su otra mano aprieta con fuerza un pecho, su cabeza se inclina hacia delante mientras su lengua sale de su boca e intenta morder el pezón oscuro, su saliva se escurre por su cuerpo incorporándose al agua fresca del canal del río que sigue haciendo riachuelos en su cuerpo, su lengua traza círculos alrededor de la punta de su pezón, su mano se revuelve, suelta el pecho y baila sobre la piel, no tiene destino, no encuentra donde detenerse, su cuerpo la necesita por todas partes, se agarra el vientre mientras se perciben las convulsiones de su cuerpo, mientras chilla de placer al obtener lo que la mano en su pubis le está proporcionado, mi mano hace lo propio y se mueve rápida, con fuerza sobre mi miembro como la piedra y como el fuego, haciéndolo estallar mientras ella tiembla bajo el agua, mientras regresa la calma a su cuerpo…..y el mío va recuperándose poco a poco. Aunque ha dejado de tocarse, no puedo dejar de observarla, es preciosa, su cuerpo maduro desprende sensualidad, fogosidad, pasión, calienta el ambiente aunque el sol se haya escondido y el viento esté refrescando el aire que me hace falta para recuperar el ritmo del corazón, ese corazón que todavía golpea con fuerza mi pecho, que se sube a mi garganta y me ahoga. Se seca despacio, mimándose, con una sonrisa, sorprendida de lo que ha hecho, pero sintiéndose feliz por dentro, yo también sonrío, sigo sonriendo hasta llegar a casa y mi madre me pregunta que he estado haciendo, el rubor vuelve a mis mejillas, contesto que nada,- por ahí dando vueltas- mi madre me toca la frente, cree que tengo fiebre -seguro que vas a dar un estirón- me dice, me siento a la mesa a cenar, tengo mucho apetito, la sonrisa regresa a mis labios………mi madre me mira extrañada......
un beso desde mi caja.
pandora.