EL CUERPO DE MI DESEO parte III
Aquel café, tenía sabor amargo, la amargura de la despedida ninguno sabíamos que decir, yo quise
decir ……. El quiso decir……..pero ninguno de los dos hablamos solo nos miramos, miradas cargadas de deseo, miradas cargadas perdidas en un restaurante.
La cuenta llegó y la magia se rompió, sonreímos, el me invitaba a la cena, no me dejó pagar, como si estuviera acordado yo no protesté, no tenía razón para hacerlo, nos levantamos de la mesa y nos dirigimos a la salida.
Me acompañó a mi coche, los dos de pie junto al vehículo, que tensión, yo no me atrevía, el tampoco, pensé que era demasiado, pensé que lo mejor sería tirarme en sus brazos y besarle, el no lo haría, nos estábamos despidiendo, pero sin sonrisas, solo educadamente, mi cabeza no daba para más, solo ser cordial, no podía dejar de mirar sus labios, pero el no se acercaba, mi boca entreabierta esperaba la suya, que no llegaba, al final ya no podía sostener mas la situación, y saqué las llaves del coche y tendí la mano hacia la puerta con un adiós en mis labios, un adiós triste, amargo, desesperado.
Cuando me di la vuelta para subir, algo tiró fuerte de mi brazo girando mi cuerpo y unos labios aterrizaron en los míos, sin permiso, con urgencia, fogosos, magníficos, el beso fue correspondido con la misma intensidad que estaba siendo recibido, me faltaba aire, pero se lo tomé prestado a él, nos fundimos en aquel beso amándonos con ganas, con pasión, sin conocimiento, cuando ya no podíamos continuar se separó de mí solo unos centímetros, sus labios se movían delante de los míos, y susurraron palabras de pasión, cerré la puerta de mi coche y dejé que me llevara al suyo, embriagada por las palabras que salían de aquellos labios, mi deseo crecía y mis palabras se ahogaban en la garganta, quería gritar su nombre, pero no podía, no sabía donde iba, pero no tenía miedo.
En su automóvil, no dijimos mucho, que era? Vergüenza? No, parecía como si nuestras mentes se hubieran conectado y los dos pensáramos lo mismo, quisiéramos lo mismo, anhelábamos amarnos, deseábamos el cuerpo del otro desnudo sobre el nuestro, indagar en su ser igual que quería que el indagara en el mío.

Llegamos a un barrio lleno de casitas bajas, de esas de una sola planta pero con un gran estudio en la plata de arriba, aparcó el coche delante de una muy bonita, se bajo y fue a mi puerta para abrírmela y ayudarme a bajar.
Es mi casa- dijo cogiéndome la mano con fuerza. Yo también le apreté la suya, necesitaba apoyarme, estaba embriagada de deseo, recordé como me lo había imaginado como amante……. rudo?
Entramos?- susurró con un hilo de voz.
Si- contesté.
Cuando entramos me pareció una casa bonita, con bastante gusto, me sentí cómoda en aquella casa nada mas entrar, encendió las luces de la entrada y del salón y debió de ver mi cara de curiosidad porque me preguntó si quería ver toda la casa, le contesté que en otro momento, me hizo pasar al salón y de allí subimos unas escaleras que comunicaban con el estudio, era un lugar encantador, techos de madera con vigas recicladas, alfombras de estilo inglés, cortinas de encaje y lo que más me gusto una gran chimenea de mármol en la pared mas larga, con unos troncos casi a punto de apagarse, rodeándola estaban los sofás con mantas en los reposa-brazos. Se acercó a la chimenea atizó el fuego y puso dos troncos mas en su interior, el fuego dio una luz preciosa al conjunto, me senté en el sofá y el me preguntó que si quería una copa, le dije que si y desapareció detrás de un mueble de la habitación para regresar con dos copas y una botella de cava, un cava que no tenia base para apoyar la botella, explicó que era una idea de los fabricantes para asegurar que así el cava siempre estuviera en la cubitera y mantuviera el frío, yo le oía pero no le escuchaba, se acerco y me ofreció la copa, se sentó a mi lado y conversamos, me habló de el, de lo que sentía hacia mi, de que no quería que fuera una aventurilla de una noche, que el pretendía tener una relación, pero que si yo no quería lo entendía, no tenía que pasar nada entre nosotros si yo no lo deseaba, en aquel momento yo le dije que si que le deseaba, se acercó y me besó.

Sus labios abrieron los míos, despacio, sin prisa, tomando mi rostro en sus manos, me fue soltando lentamente y sus labios se deslizaron por mi garganta, seguía sin prisa, ¡era yo la que tenía urgencia! sus manos empezaron a recorrer mi cuerpo intentando descubrir como tocar mi piel, me desabrochó la blusa con cuidado, botón a botón, mi respiración se volvió mas agitada, la suya no, seguía calmada, con las dos manos tiró los hombros de la camisa hacia atrás y desabrochó el sujetador, con sus labios exploró mis pechos, mientras lo hacía me miró, sus ojos dejaban ver el ansia que tenía dentro, pero no se dejó llevar, continuó despacio recorriendo mi cuerpo y desnudándome hasta que yo gemí, fue entonces cuando el se introdujo dentro de mi y nos fundimos en uno solo, cuando con un ritmo tranquilo, como quien pasea despacio, como quien nada en el mar sin prisa, bailamos juntos este baile de pasión, estuvimos tendidos allí, bailando, en el sofá, hasta que me sentí llena de él, y mi pasión se convirtió en grito, entonces me abrazó fuerte, lleno de calor y me dijo : te amo.
Desde entonces su casa es mi casa, su vida es mi vida, y mi corazón es suyo, igual que mi amor.
Fin.