algo mas que un cuento de castanyada
Hace muchos años, había una família muy pobre que vivía en bosque, no tenían nada para pasar el crudo invierno que se avecinaba, pero aún así eran felices por poder estar todos juntos. Los niños jugaban a la gallinita ciega, mientras que su madre remendaba los pocos trapos que tenían para ponerse.
Su marido con una mirada llena de amor observaba la escena desde un rincón del pequeño jardín que tenían delante de su casita de piedra, estaba triste no sabía como solucionar sus problemas, la vendimia había sido escasa y las ganancias de las uvas se habían ido en abono para el pequeño huerto que tenían en la parte trasera, lástima que los topos y los conejos hubieran acabado con las verduras que había sembrado, ahora ya no les quedaba nada para poner en la olla.
Lon niños veían la preocupación en los rostros amables de sus padres, y empezaban a intuir lo que estaba pasando, por eso pidieron permiso para poder ir al río solos para dar un paseo y poder hablar tranquilos.
_Tú sabes lo que les ocurre a nuestros padres? - preguntó Joan a su hermano mayor Victor.
_Creo que sí- contestó este- están muy preocupados porque no tenemos dinero ni comida para pasar el invierno. Tenemos que ayudarles.
- Por supuesto- dijo Joan- ¿Pero cómo lo haremos? yo soy demasiado pequeño para trabajar aunque podría echarle una mano al panadero del pueblo, el otro día dijo que estaba muy cansado de cargar con la harina.
-Eso estaría bien, pero no creo que sea suficiente, mientras que tú ayudas al panadero, yo me iré a cazar así tendremos carne para poner en el fuego.
Y así lo hicieron, jóvenes y cargados de voluntad consiguieron pan y dos conejos para la cena. Cuando llegaron a casa con la recompensa a su trabajo, sus padres lloraban de alegría, por la detrminación que habían tenido, en vez de lamentarse de la situación encontraron una solución.
Pero al día siguiente cuando Victor se fué de caza, la suerte no le sonrrió como el día anterior, esperaba y esperaba en el bosque con la esperanza de oir algún ruido que delatara un conejo, una perdiz, lo que fuera que pudieran cenar aquella noche, pero no oía nada, así que como niño que era, se entretuvo buscando almendras y castañas, al menos eso si que llevaría a casa, no sería una gran cena pero algo era.
Ese día Joan tampoco trajo pan, el panadero había vendido todo lo que habia horneado durante el día en su horno, pero a cambio de la ayuda le entregó a Joan un saquito de azúcar y además otro de harina, Joan no sabía que podría hacer con ello, así que cuando pasaba por delante del mercado se acercó a la vendedora y le dijo si le podía cambiar el saquito de azúcar por algo para poder cenar, a la señora del mercado le hacía falta azúcar, así que le cogió dos puñaditos de azúcar y le entregó un boniato y dos huevos que era lo que tenía en el momento, satisfecha porque el trueque había sido justo, conocía a la família de Joan y sabía que era buena gente.
Así cuando Joan llegó a casa le entrego a su madre 400 gr. de azúcar que le había quedado en el saco, 75 gr. de harina que traía en el otro saquito, que le había dado el panadero, y los dos huevos y el boniato que pesaba casi un cuarto que le había dado la vendedora, era todo lo que tenían para la cena, pero entonces llegó Victor, había recogido un montón de castañas y también más de medio kg de almendras que había pelado en el bosque.
Sus padres se pusieron muy contentos porque con aquello podrían intentar hacer algo muy bueno, así que a su madre se le ocurrió cocer los boniatos para que quedaran blandos y poder hacer un estupendo puré con ellos y amasar en el mismo puré todos los demás ingredientes bien molidos hasta que quedara todo bien unido, después el padre preparó un fuego en el horno de leña que tenían fuera de la casa y cuando estubo bien caliente, todos juntos empezaron a hacer bolitas y rebozarlas con lo que tenían en la pobre despensa, piñones, café, membrillos etc... (cosas del campo ya sabeís) y las metieron en el horno durante unos quince minutos, además también asaron las castañas que había recogido Victor aquel día, y creo que desde entonces en mi pueblo se comen panallets y castañas asadas el 31 de Octubre.
Decirme si salen buenos o no vale!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!