Desde mis entrañas
Tengo una suegra, de esas que hacen daño, de las que muchas conocemos y pocas hablamos.
Realmente explicaría toda la historia pero es muy ridícula y acabas por entender que la única manera de que todos esten bien es haciendo tripas corazón y hacer lo que te piden, que en mi caso es ser como era antes, o sea simpatica con ellos. He de reconocer que cuando pasó lo que pasó no he sido simpatica, pero es que el hecho de verlos ya me pone enferma. Pero lo que se espera de mi es que vuelva a ser simpatica porque si no la unión familiar quedará rota y además será por mi culpa, hasta mi marido sabe que es así. No sé si podré con ello, solo de pensarlo tengo ganas de vomitar.
Notificación de comentarios
Si quieres recibir un email cuando se actualice este artículo, por favor, regístrate aquí
Suscribir a los comentarios de este artículo