Ayer estuve hablando con unos amigos de Madrid.
Según ellos, lo saben de buena tinta, el próximo viernes se acabará la Universalidad
en la Sanidad española. Y posiblemente en ese mismo día también la Educación.
Aunque si no es en esta semana, será a siguiente, porque el Consejo de Ministro
piensa también quitar esa universalidad a la educación.
Ellos, mis amigos, piensan que no será tan malo. Según
comentan, se ha hecho mucho despilfarro y de alguna manera hay que compensar
estos desmanes y que mejor que quitar derechos a los ciudadanos de este país. Les
comento que son muchos los que han manejado el dinero público mal, y lo más
normal, es que esos ladrones de guante blanco sean los que devuelvan lo que se
han llevado. Después si aún sigue faltando dinero, pues impuestos, apretarse
más el cinturón, etc., pero ellos me dicen que no solo son unos pocos los que
han hecho estas triquiñuelas. Y no todos son gente de puestos altos. Hay
personas que trabajando en centros públicos (escuelas, hospitales, limpieza,
etc.) que se han llevado materiales, pagados por todos los ciudadanos de este
país, a sus domicilios y ellos también son defraudadores o como yo les llamo,
ladrones de guante blanco.
Es verdad que se debe de mirar todo lo que haya sido
mal gestionado. Pero los dos pilares fundamentales del Estado de Bienestar:
Educación y Sanidad, deberían de ser intocables. Que al final gane el
neoliberalismo y tengamos que perder todo por lo que se ha luchado, es
deprimente. Puede que muchos, como mis amigos, piensen que su dinero, el de sus
impuestos, es gastado de mala manera y sin las debidas condiciones. En cierto
punto es verdad, pero ese gasto no es tanto en educación como sanidad.
Si se mira el
dinero gastado en subvenciones a ganaderos que han vendido sus animales y, ya
no tienen ganadería, siguen cobrando durante unos cinco años unas cantidades
que dan hipo. Subvenciones por no cultivar; subvenciones por cultivos que no
sirven de nada, algunos de estos cultivos los dejan de la mano, sin prestarles
la más mínima atención, pero ellos cobran. Subvenciones a empresas por darles
unos cursos a personas durante unas semanas, para luego no contratarlas,
diciendo que no tienen el perfil. Subvenciones para montar empresas ficticias
de amigos del partido. Subvenciones para asociaciones, que aún mucho que se
mire, deja mucho que desear, y más en estos momentos de poca entrada de
capital. Subvenciones a personas que sacan a sus mayores de las residencias,
para poder cobrar las ayudas a la dependencia, cuando antes, los habían
abandonado, sin visitarlos ni una sola vez en meses. Y así podríamos estar
durante horas escribiendo en todo lo que se gasta sin miramientos. Y esto sin
contar el gasto en cocaína, putas, viajes de lujo…
La Educación y la Sanidad, son primordiales, no es
cosa de juego, ni de permitir que por la ineficacia, la desidia e inoperancia
de unos gobiernos, que han vivido por encima de las posibilidades. Han gastado
alegremente; se han pagado sueldos como si el dinero lloviera del cielo. Ahora
nos lo quieran quitar o hacer que los que en este momento están en clara
discriminación con los demás, sean apartados de la sociedad, como si fueran
despojos.
Al paso que vamos, si las cosas no empiezan a ir
mejorando, se podría temer que “si eres un parado de larga duración o no muy
productivo, te encierren en algún lugar oscuro, para que te pudras”.
Si este próximo viernes es el final de la
universalidad de los dos pilares del estado de bienestar, o si dentro de poco
lo sean ¿seguiremos aguantando a estos politiquillos de tres al cuarto?
¿Saldrán a pasear tranquilamente los ex ministros de ZP, con él a la cabeza,
sin temor a ser abucheado por la inoperancia de su segundo mandato? Y lo que es
más importante ¿Dónde se meterán los ministros de este gobierno de Rajoy, con
él a la cabeza ?