Por Garzón, lo que sea.
Leo con estupor y desagrado como hay tantas personas
luchando por el juez Garzón. ¿Qué ha sido y será un emblema? Vale. ¿Qué está a
favor de los indefensos? Vale. Pero al igual que otros ciudadanos de este país,
debe de ser juzgado. Y aquí no vale, al igual que se le pide a otros ciudadanos
que están pasando por este trámite o han pasado, que piensen que van a ser
juzgados incorrectamente.
Si al juez Garzón le juzgan mal, o él teme ser juzgado mal
por sus compañeros ¿qué pueden pensar unos ciudadanos, que no son del gremio,
en sus casos, concretamente?
Vemos un día sí y al otro también, como hay sentencias que
nos rechinan los dientes. Y escuchamos a altos cargos de la justicia, que
debemos de ser más cautos con las palabras que salen de nuestra boca, ya que la
justicia debe de ser justa, aunque a muchos de nosotros, esa justicia es poca o
nada justa con las víctimas.
Se nos pide que no hagamos en “caliente” nada. Se nos pide
un poco de “sentido común”. En definitiva, que seamos tolerantes a estas
sentencias que nos agreden en lo más hondo de nuestro ser.
Y ahora veo, como anteriormente he dicho, con estupor, como
se unen un grupo de personas a defender a capa y espada al juez Garzón. Antes de
que se celebre ese juicio, ya ellos están maniobrando en contra de la legalidad
y lo que es más fuerte, la igualdad de justicia a todos los ciudadanos.
Si el juez Garzón y sus seguidores tienen miedo o sienten
temor a la poca justicia que pudiera tener su caso ¿qué piensan que puede
pensar un ciudadano de este país, si tuviera que sentarse en el banquillo?
Lo más justo y normal, es que esperen a ver si es culpable o
no. Si la sentencia no la ven justa, pues a los tribunales superiores, y así
hasta llegar a donde haga falta. Él, el juez Garzón, tiene su futuro abierto a
miles de posibilidades, otros ciudadanos de este país, por desgracia, no. Han recibido
un golpe fuerte gracias a unos delincuentes, y la justicia, justa al parecer,
les han hundido más aún en la miseria, y ven como esos delincuentes o son
liberados de toda culpa o son castigados con penas mínimas.
El juez Garzón y su sequito, deberían de ver también estos
casos. Pero lamentablemente solo nos duele lo nuestro, lo de los demás, nos
resbala.