¿Cuándo comenzó la cuenta atrás?
Pues no lo sé, la verdad... Ahora me da la sensación de que la verdadera cuenta atrás ha comenzado en este nuevo año, que sin lugar a duda puede ser el más importante de mi vida aunque también lo debe de ser el año en que decida tener un hijo.
Contratemos a la organizadora hace 1 año y 9 meses... al año y medio contratemos el espacio en donde se celebrará nuestro enlace y a partir de ahí hubo un parón aunque muchas de las cosas ya las tenemos muy pensadas y decididas. Estuvimos mirando el tema de los anillos y después de ir a joyero tras joyero, ya tenemos la joyería donde harán nuestros anillos, aunque aún faltan unos meses para decidir qué queremos.
A mí aún me quedan los complementos del vestido, zapatos, ropa interior y lo que llevaré en el pelo, pero bueno... también tengo más o menos la idea de dónde iré a comprarlo.
La noche de bodas también la tenemos decidida y será en el hotel La Florida de Barcelona, que aunque nos salga por un riñón la noche, vale la pena (una vez en la vida todo es posible).
Las invitaciones ya están diseñadas, lo único que falta es la impresión, que es lo próximo que vamos a hacer. Los recordatorios de los invitados también los tenemos contratados y bueno, poca cosa más falta.
La anécdota curiosa de este enlace ha sido mi largo pelo. Llevo mucho tiempo cuidándome el pelo, cortándome solo las puntas y dándole el mayor cariño para que ese día esté precioso y radiante, pero ese cuidado extremo me hizo pasar un mal momento. Acudí a la peluquería para cortarme las puntas y teñirme. Al día siguiente comenzó mi calvario puesto que la cabeza me picaba una barbaridad, hasta tal punto que pensé que fue una reacción alérgica al tinte (yo ya me hacía ideas suicidas de que nunca más me iba a teñir, que iría con canas por la vida... en fin mis paranoyas típicas del pan de cada día). Fué pasando el tiempo (1 mes) y yo seguía aún con picores y cada vez peor... tenía el cuello lleno granitos y los ganglios comenzaron a inflamarse, así que ya estaba dispuesta a ir al médico para hacerme una prueba de alergia, pero hubo una sorpresa. Estaba yo peinándome el pelo cuando en mi obsesiva manera de arrascarme la cabeza, "cojo" algo.. pensé que era una costrita de las heridas que yo misma me había hecho... y al mirarlo bien, veo que bualá... señoras y señores se presenta el temido enemigo del ser humano, los piojos.
Allí tenía un exuberante y bien alimentado piojo sobre el mueble del baño... panza arriba y pataleando. No daba crédito a lo que veía... tenía piojos, gracias a la peluquera que se le ocurrió despiojar a su hijo en la peluquería (ahora le pagará el tratamiento del pelo y el recogido su puta madre porque yo no pienso ir más), total... llega la poderosa de mi madre a poner remedio... me baño la cabeza con puro vinagre (llorar era poco de lo que escocía la cabeza, hay que tener en cuenta que tenía heridas de tanto arrascarme). Me pongo boca abajo y comienza a sacudir el pelo... y allí estaban ellos... si no había 50 piojos caiendo de mi pelo.. todos panza arriba, bien gordos y alimentados de mí..
Comenzaron a invadirme de nuevo mis ideas suicidas, ya me imaginaba en la boda con el pelo rapado.. toda traumatizada perdía.. pero mi larga melena se ha salvado. Entre el vinagre a mansalva y el té de arbol hemos aniquilado a todo el ejércigo de piojos sin tener que cortar ni un solo pelo.
Se puede decir que es una anécdota aunque si no nos hubieramos dado cuenta hubiera podido ser una tragedia.
Conclusión, no iré más a esa peluquería y para mi boda quiero por mi santo chichi a una peluquera y esteticien en mi casa, peinándome y maquillándome. Prefiero andarme con caprichos que acabar rapada al cero.