¿Y vosotros de qué presumíais?
Blogs, foros, la vida del día a día, en un sin fin de situaciones estais vosotros, los que presumíais de obtener una educación brillante, sin trabajas, sin ninguna tara... todo perfecto.
¿El resto de personas debemos de sentir algo? ¿O quizás lástima? ¿Quizás tristeza de ver que a nuestro alrededor la infelicidad apodera al ser humano y no consigue desprenderse de ella? ¿Las personas debemos de ser juzgadas por nuestros estudios, nuestra formación profesional y por nuestra gran suerte de haber sido otorgados con el privilegio de adquirirla? ¿O debemos de juzgar a las personas por lo que son, quienes son y lo que representan?
Vamos caminando por un sendero lleno de dementes con el afán de seguir formando parte de los roles que han impuesto la sociedad. Seguimos unas modas, unos prejuicios, unas opiniones simplemente porque debe de ser así o simplemente nos conformamos de que debe de ser así.
Nos aterra la idea de no formar parte de ese círculo, de ser nosotros mismos y evitamos por todos los medios sacar a la luz nuestro verdadero yo, nuestro verdadero ser y somos simplemente un reflejo de lo que el mundo quiere ver. Buscamos el reconocimiento de los demás, pero jamás el nuestro propio. No nos replanteamos si un ascenso nos mejora como personas, sinó que miramos qué opinan los demás, si realmente hemos despertado la envidia que pretendíamos y de si seremos admirados por los demás excluyendo a las personas que verdaderamente nos importa ya que ellos tal y como somos nos admiran sin la necesidad de llevar una etiqueta.
Nos encontramos con gente que delante de nuestras narices menos precian a otros, se ríen de ellos y las humilla sin compasión, simplemente por el hecho de subir su ego, su orgullo y de quererse un poco más ya que el mundo no quiere a dichas personas.
En mi vida me he encontrado un sin fin de personas maravillosas, en el cual cada una de ellas valen un templo y muchas de ellas han vivido una dura vida en la cual no han tenido la misma suerte que cada uno de vosotros.
Uno de mi grandes orgullos y de los que más he sufrido su perdida fue mi abuelo. Un hombre que dibujaba la felicidad a través de sus ojos. Un hombre que se desvivía por las personas que le importaban. Un hombre que fue el motor de una familia y su ida provocó que la máquina dejase de funcionar. Él era así con la única diferencia del resto de los mortales es que su bondad no era comparable con la educación que jamás llegó a tener. Se avergonzaba de lo que los demás disfrutaban de él... se avergonzaba de no saber escribir ni leer.
¿Deberíamos de haberle juzgado por su educación o por lo que aportó en la vida? ¿Yo me quedo con ésta última.
Ahora bien, hablamos de tiempos difíciles para mi abuelo, en el cual, parte de su generación vivió los tiempos de Franco de esa forma, pero también debemos de juzgar en los tiempos actuales de alguien que dejó sus estudios para luchar por seguir hacia delante, por alimentarse y alimentar a sus hermanos? Un chico de 26 años que no conoce las reglas de la ortografía y sí las reglas de la vida donde abandonó su eduación con tan solo 14 años para sacar adelante a sus hermanos y a su madre en la cual lentamente se desvanecía en su lecho de muerte.
¿También debemos de juzgarle porque escriba "ola" en un foro, blog o en una carta? ¿O debemos de juzgarle por luchar y después de su gran batalla haya conseguido dibujar una sonrisa en sus labios? Sin duda alguna, vuelvo a quedarme con ésta última.
¿Y vosotros de qué presumíais? De saber las reglas básicas de la Real Academia Española, de ser para el mundo uno más sin ánimo de admirar, ser simplemente alguien más que no tiene una meta marcada ni un sueño por realizar. Uno más que no luchar por nada ni por nadie, sinó por lo que dirán los demás, lo que pensarán los demás. Uno más que se levanta cada día con el único objetivo de elevar su orgullo a través de las verguenzas de los demás.
¿Qué más da si no somos nada ni nadie especial para nosotros mismos si solo nos hace felices ser igual que los demás?
Así pues... ¿y vosotros de qué presumíais?