Miedo.... Placer.... Lujuria...
Lo que puede ser insignificante para unos, para otros pueden llegar a ser una experiencia majestuosa de recordar, llena de mil y una sensaicones de las cuales no sabes qué palabras utilizar para describir lo vivido y lo sentido.
Nosotros sabíamos que nuestra relación era abierta en muchos aspectos, pero faltaba el empujón de hacer nuestras fantasías algo real. Roces en una playa abarrotada de gente, insinuaciones tomando unas cervezas, agarrarle el miembro delante de la gente mientras observan las perversidades de una pareja... en conclusión, esas cosas que hacemos todos pero que no apreciamos de nuestro entorno.
A noche me apetecía encender la mecha y darle un poco de fuego a nuestra relación, así pues, le toqué la moral con mis peticiones y le di a entender que el sexo que practicábamos era demasiado "Light"... que buscaba algo más fuerte que una simple cachetada en la nalga, que lo que yo necesitaba era sexo de verdad, de aquel que de un polvo te emborrachas y padeces la resaca durante días, de aquel que cierras los ojos y se te eriza el vello al recordarlo, en el cual, reclamas más y más.
Así pues, conseguí mi propósito, le toqué su orgullo masculino y se presentó al día siguiente tal y como deseaba; deseando el sexo como una necesidad primordial, deseando sentir, disfrutar, jugar con nosotros.... en definitiva, deseando follar.
Nada más verle entrar por la puerta, sabía que iba a ser un dia memorable... de esos de los que sabes que en mis noches de lujuria íntima tendría en mente para sucumbir en un orgasmo. No puedo negar lo innegable y decir que no estaba caliente sería mentirme a mí misma, así pues, únicamente con su entrada, empezó mi llama a resurgir.
Mientras transcurría la comida, no había nada "morboso" en la situación, pero en mi interior sabía que él estaba jodido por la conversación de la pasada noche, por recriminarle algo que me pertenecía y por pedirle algo que él deseaba darme... así que sabiendo su actitud, más ardía en mi interior las ganas de sentirle dentro de mí. Mi juego comenzó en la hora de vestirme para ir a dar nuestro paseo de los festivos... y mis propósitos de desnudarme ante él, "inventándome" que tenía que cambiar mi ropa interior mientras únicamente llevaba puestas mis botas de tacón de aguja, era sin dudar alguna, para provocarle esa excitación que sintió.. Una mujer ingenua, desnuda ante él... mostrándole todos sus atributos más íntimos y con la inocencia de una niña, sin duda alguna daría sus frutos.
Así que el fruto se saboreó en el coche, de camino a nuestra sesión de cine.... Estaba salvaje, estaba excitado, así que no podía evitar manosearme y pedrime que me tocara mientras el mundo era ajeno a lo que sucedía en el interior del coche. Así que dediqué unos minutos a tocarme para él, acariciando mi sexo, lamiendo su dedo, saboreándolo y chupándolo hasta el fondo de mi garganta. Sentía como en mi interior crecían las ganas de sentirle dentro de mí, pero tenía que esperar... Hasta la noche no llegaría la recompensa.
Llegamos al cine y me propone algo.. hacer una escapada a los lavabos.. tener un poquito de juego... calentarnos más de lo que estábamos y concluir la fiesta en nuestro rincón particular.
Siempre me he negado a esas cosas... me excita la idea de hacerlo en un lavabo público, en un probador de una tienda, en una playa llena de gente... una fantasía muy asidua en mi cabeza pero siempre siendo alejada de la realidad, puesto que mi pudor y mi miedo siempre se había apoderado de mi consciencia, pero hoy no sentía eso, hoy quería probar, sentir y experimentar. Así que acepté su propuesta y antes de entrar en el cine, hicimos nuestra escapada.
Entramos en un lavabo...., nadie nos habia visto entrar... y estábamos los dos dentro de él, calientes, excitados.... Deja ante mí su majestuoso miembro, al aire... ante mis ojos, además de apreciar ante él su miedo pero a la vez su excitación.
Me arrodillo ante él y me la meto en la boca, hasta donde mi garganta se ha entrenado para albergarla, así que comienzo a lamerla, sentirla, pasando con mi lengua todo su tronco, sus testículos.... siento mi boca llena, pero él da una embestida y entra más, tocando el fondo de mi garganta haciendo que esa sensación desencadene más deseo en mí, más lujuria.... Sus embestidas son placer, puro placer.
Me levanto (nunca una mamada había sido tan corta) y me pongo de cara a la pared mientras él baja mis pantalones, mi tanga y sube mi abrigo hacia mi cintura... Me la clava, resbalando con las paredes de mi sexo lleno de humedad... estaba excitada, caliente y él del mismo modo. Miedo de ser descubierto, sucios por ser unos pervertidos en un lavabo público...
Lo siento dentro de mí... entrando y saliendo sin parar... mordiéndome los labios para no gemir, gritar de placer... y estalla dentro de mí, llenándome entera, sintiendo sus flujos calientes... y provocando mi éxtasis junto a él.
Lujuria, desenfreno, deseo, morbo, complicidad.... sexo de verdad.