Su silueta...
Mis abuelos tenían una casita en el campo en el cual yo pasaba parte de mi infancia allí... año tras año, en cada verano, repetía la experiencia de estar allí. Mayoritariamente mis recuerdos de aquella estapa fueron las culpables de hacerme una persona rencorosa hacia las personas que me habían hecho daño a lo largo de mi vida y a la vez adoptar una sensibilidad desmesurada por las personas que me han querido. Pero a pesar de que mis recuerdos de aquella etapa fueran para olvidar, solo ha habido uno que por más que quiera, jamás olvidaré.
Al atardecer, cuando el sol se ponía tras una montaña majestuosa, yo acudía todos los días a mi cita con mi momento.
A una edad temprana comencé a refugiarme en mis pensamientos de los cuales, por aquel entonces, eran fantasiosos, creando castillos en las nubes e imaginando mi vida del modo que yo la quería vivir.... sin dejar de olvidar los momentos en que pasaba contemplando la apuesta de sol, sin pensamientos en mente, únicamente observando.
Comenzó la etapa del amor, de los enamoramientos tan intensos para un niño, de aquellos que jamás logras desprenderte y los vives como si fuera lo último que hiceras en tu vida y allí estaba yo, en mi cita de todos los días, observando ante mí el atardecer como si se tratara de un lienzo e imaginándome cómo sería él. Pasaba el tiempo construyendo en mi mente, quien sería, cómo lo amaría y cómo acabaría mi historia de aomr. En mi mente construía su silueta, sin ponerle un rostro definido... simplemente la presencia de un hombre... simplemente él.
Día tras día revivía mi historia fantástica en mi mente y a cada día que pasaba con más deseo deseaba de crecer, de ser mujer y sentir lo que sentía por aquel entonces. Era una niña, encerrada en un cuerpo de niña y deseando ser esa mujer para vivir mi historia hasta que crecí y me hice esa mujer que soy hoy en día.
Al transcurso de mi juventud, comenzó el momento de hacerme a mí misma y era el momento de elegirle.
Nunca se entendió porqué era una persona que no aceptaba las citas, ni el ligoteo de por aquella época o las oportunidades que se me iban cruzando por mi camino. ¿Por qué no lo hice? ¿Porque si no me quiero yo, quien me iba a querer y respetar? Así pues, me hice a mí misma como una mujer dura, pero también interesante para el sector masculino. He sido considerado una mujer fatal con la única variante de inaccesible.. menos para él.
Comenzó nuestro juego de seducción y el mío en particular. Como a toda mujer me encanta recibir halagos y hermosos adjetivos hacia mi persona, así que negar a recibirlos sería de masoquistas por lo que mi seducción comenzaba en sacar partido a mis atributos y ala vez de dejar claro que había una distancia entre nosotros y jamás tendría un royo de una noche conmigo... pero mi resistencia se puso en mi contra y en condiciones normales, ese juego hubiera acabado en el momento de que yo lo quisiera sin dar opción a nada más, pero ese juego acabó de otro modo. Por lo general no doy un margen de tiempo tan corto cmo se lo di a él, pero fracasé (bendito fracaso). A las 3 semanas éramos pareja y a los 3 meses pareja oficial en nuestras respectivas familias.
Una de las veces en que nos vimos, él se alejaba de mí, yo con mi grupo de amigas y él con el suyo y mientras caminábamos y hablaba con mis amigas de "ellos", él hizo un simple gesto que hizo romper cada uno de mis esquemas. Su silueta... aprecié su silueta y caí... No podía decir que mis insinuaciones fueran de amor, sino más bien de "este chico me hace gracia... me atrae... me gusta", pero de enamoramiento platónico, sería estúpida afirmarlo... pero su silueta pudo con todos mis principios.
Al apreciarle atentamente, viendo su entorno, su silueta caí en la cuenta de que era lo que yo buscaba desde niña. Sin pensarlo, le dije a una amiga "quiero estar con él" y así... sin más... me enamoré.