Llega por fin la F1 al norte de ese precioso país que es Italia, en donde la competición se encuentra como en su propia salsa debido a la extraordinaria y muy especial afición italiana, y donde finalizará el rodar de los coches por los circuitos europeos, pues a partir de aquí se entrará ya definitivamente en la recta final de la temporada 2008.
Y lo hace llegando al mítico circuito de Monza repleto de historia y protagonista tanto de inolvidables y épicas hazañas de la competición automovilística, como de tristes amarguras o desgracias que han quedado para siempre escritas y guardadas entre sus propios rasgos de identidad y en ese documento oficial histórico, escrito con esas líneas en forma de innumerables grietas y baches que pueblan su vetusto asfalto.
La anterior carrera de Bélgica fué un anticipo de lo que podríamos considerar como un revulsivo hacia la prácticamente forma aburrida en la que se vienen desarrollando las carreras últimamente. Si allí vimos un final de carrera inolvidable y con todos los ingredientes para crear afición, polémicas incluídas, Monza nos ofreció en su Sesión de Clasificación más de lo mismo, gracias también a la colaboración de la propia naturaleza en forma de lluvia... y copiosa. Tanto es así que, aparte de la configuración de la Parrilla de Salida para la Carrera que quedó al final y que puede ser muy interesante y producir algunas sorpresas a más de uno, lo que hay que destacar sin duda fué la tensión, las dudas, los nervios que se apreciaban en unos u otros pilotos y responsables de los equipos, que se transmitían a través de las pantallas hasta los propios espectadores.
Esa incertidumbre, la lucha por la centésima, la estrategia y el riesgo bien visible y no oculto como ultimamente notábamos es lo que produce la general adición al mundillo, en lugar de la soseria de un previsible resultado final tras la tercera vuelta de carrera. Esperemos que los máximos responsables tomen nota de ésto y se den cuenta de que para mantener la afición, o para extenderla, éste es el camino correcto a seguir, dandole emoción a nuestro deporte, en lugar del de los cotilleos, las declaraciones más o menos virulentas de algunos personajes o algunas de aquellas absurdas resoluciones con rasero de medir distinto para según de quien se tratase, que se tomaron por parte de algún comisario en anteriores campañas, deformando en los despachos lo que ocurrió en la pista.
Respecto a la Carrera, tal y como están las cosas, y si la meteo continúa caprichosa ..., todo puede suceder.
Retama.