¿Hasta donde llega la verdad?, ¿Dónde empieza realmente la mentira?, ¿Quién lo sabe?, ¿Quién nos lo puede decir exactamente?, ¿Se conocen los límites estrictos de separación entre ellas?, ¿La longitud del margen si es que lo hay?... Hasta qué punto determinado.., el número (x) de milímetros de distancia máxima permitida... No creo que nadie pueda afirmar saberlo con seguridad ni que nadie pueda dar una definición general exacta y satisfactoria.
Lo que cualquier persona sí que puede reconocer y sí que sabe diferenciar perfectamente, es la diferencia entre una verdad y una mentira. Cierto, casi todo el mundo incluso los niños pequeños son capaces de diferenciar una cosa de la otra. Aunque también es cierto que no todo el mundo está capacitado igualmente para poder apreciar esa diferencia en casos determinados, o en según que situaciones particulares se encuentren, dependiendo ello de diferentes causas como pueden ser: la edad, la preparación, condiciones ambientales, condicionamiento externo, estado emocional, etc. Pero ese es un tema diferente del que estamos hablando y un tema que no nos ocupa ahora en absoluto. Ahora estamos hablando de límites... y ese sí que es un tema complicado.
Dejando aparte por un momento todas estas polémicas definiciones de conceptos genéricos, lo que si que se observa es la general predisposición que algunas personas tienen para erigirse con entusiasmo en implacables jueces de los demás. Y la severidad de sus juicios suele ser siempre incontestable, aunque desgraciadamente toda la base de que disponen para dictar sus sentencias personales, suele ser por regla general una simple apreciación personal suya, su imaginación, sus instintos primarios hacia la imagen que proyecta el otro individuo, o sus ocultos prejuicios o incluso su oculta insatisfacción para con ellos mismos.
Y para enredar un poco más el tema, ya de por sí complicado, debemos recordar también la diferencia que hay, y que todos conocemos, entre un nick y la persona que está detrás de ese nick. Cierto también es, que en un nick que sea utilizado de forma habitual por su utilizante, quedarán reflejadas muchas de las señas de identidad de esa persona, y cuanto más lo utilice y cuanto mayor sea la duración temporal y la asiduidad de sus mensajes, mayor cantidad de detalles, de reflejos, de características propias y emociones personales quedarán vinculadas e impregnadas desde la persona a su nick. No estoy diciendo nada nuevo. Es algo obvio y conocido por todos.
Pero, también en éste caso del nick y de su usuario, se pueden plantear igualmente todas esas preguntas que nos hacíamos al principio, para intentar saber hasta dónde llega uno y dónde empieza el otro. En cuánto están incondicionalmente unidos y reflejados ambos entre si, y en qué punto comienzan las diferencias sensibles entre ambos. En definitiva, queremos saber cuanto hay de realidad y cuanto de ficción entre lo que estamos leyendo de ese nick en sus post y el (la) que ha estado pulsando las teclas de su ordenador para escribirlo. Necesitamos saber. Es una curiosidad normal.
Y es que todos tenemos una característica común… bueno, podemos dejarlo si queréis en un “casi todos” por si hubiera algún caso extraño. Pero lo que es cierto es que esa característica nos empuja a dibujarnos mentalmente caras y personajes que de forma involuntaria les ponemos a esas identidades cuando se prolonga una relación de distancia cualquiera. Son imágenes cerebrales poco definidas y difusas basadas en nuestras propias experiencias visuales, pero que acuden a nuestros pensamientos cuando nos centramos en uno u otro individuo. Cuanto más sabemos de esa persona está claro que más detalles imaginarios le añadimos en cuanto a sus rasgos, sus gustos, sus reacciones o incluso de su personalidad, llegamos hasta a tomarle verdadero afecto a esa persona a la que no conocemos, o nos sentimos más o menos empatizados con ella, o simplemente le mostramos nuestro sentimientos de odio o de desprecio, etc., según los casos. Normalmente si alguna vez podemos llegar a conocerlas en persona, nos solemos llevar muy grandes sorpresas de todo tipo, tanto agradables, como no agradables, con las diferencias que existen entre lo que nosotros nos esperábamos y la realidad tangible. Si no os lo creéis, solo tenéis que preguntarle a algún amigo vuestro que sea radio aficionado, y pensad que la voz ofrece muchos más matices personales que la anodina letra impresa. También es verdad que se han incluso llegado a realizar muchas uniones muy satisfactorias de parejas vía internet, pero también es cierto que otras muchas no han alcanzado un final feliz debido precisamente a esas repentinas sorpresas insospechadas (..el dichoso cristal).
Por supuesto que nosotros mismos siempre nos consideramos mas o menos perfectos para nosotros mismos, aunque no lo confesemos abiertamente y nos solemos juzgar con mayor benevolencia que a los demás, de eso no tenemos ninguna duda. Sin embargo solemos exigir de los demás que sus actos se deben ajustar a nuestros propios deseos y a nuestras opiniones. Aunque afortunadamente también es cierto que no todo el mundo piensa de una forma tan estricta, ni lleva la aplicación de todo esto hasta el extremo, y realmente solo se trata de que es algo que ocurre con mayor virulencia en ciertos casos aislados. Siempre, y digo siempre, todos nos olvidamos de algo importante.
Un nick es un disfraz, es un velo de protección que nos ponemos entre nosotros y la mirada de los demás cuando decidimos participar por primera vez en un blog extraño cualquiera, en el que no sabemos quien puede llegar a leer lo que ponemos: un vecino, unos padres, el marido, la mujer, los amigos, la querida... ¡Yo qué sé!. Cada uno sabrá sus motivos, pero lo cierto es que no se si habrá alguno que sí lo haga, pero sin duda que serán muy pocos los que entren en internet en cualquier blog llevando su propio d.n.i. en la boca. No conozco ningún caso.
Por suerte para los que entran en un blog siempre disponen de algún comodín que les facilita mucho las cosas. En cualquier momento pueden optar por dejar libremente de participar y desaparecer tranquilamente, o también pueden elegir otro nick diferente y volver a empezar utilizando otra identidad distinta… Es fácil. Todos pueden hacerlo, todos tienen siempre a su disposición cualquiera de esas posibilidades, excepto el creador del blog que obviamente no puede hacerlo.
Hay una cosa que debería matizar ahora. Se trata de que alguien, por sus posibilidades, por su forma de ser, por sus necesidades o sus actividades personales, por su ocupación, o por la circunstancia que sea, no pueda llegar a colmar todas las expectativas que otro u otros esperan de él, tanto si es ocasionalmente, como de forma continuada. Para mí esto no es ningún problema. Cada uno sabe mejor que nadie de su situación personal en un momento determinado y de sus circunstancias que, por desgracia, pocas veces uno mismo puede elegir, y debe obrar en consecuencia siempre que intente evitar en lo posible el máximo de perjuicios para los demás. Así lo veo.
Muy distinto a esto es que, a veces la vida nos pone en situaciones muy difíciles y casi sin salida, (muchos sabréis de lo que estoy hablando) y te ves obligado a tomar una decisión de entre muy pocas opciones que tengas a tu disposición que sean medianamente factibles, y de las que no te gusta realmente ninguna de ellas. Tienes que afrontar el compromiso y decidirte por una aunque no te guste, y lógicamente escogerás la que consideres la menos mala de todas. A ti no te gusta, a otros tampoco les gustará, eso ya lo sabes… pero las circunstancias te obligan y no tienes más remedio que tragar, apechugar, y tirar p’alante. La vida a veces es así. Tampoco descubro nada nuevo.
También hay otra cosa que no voy a matizar yo personalmente en éste momento, pero que cada uno de vosotros lo puede hacer libremente como siempre. Se trata de la sensación de protagonismo que tienen el riesgo de experimentar las personas que crean un blog y que ejercen el cargo de administradores, debido a las felicitaciones, los comentarios agradecidos, e incluso a las adulaciones que se les hacen llegar por parte de los demás participantes. Corren el peligro de olvidar que su puesto es simplemente el de estar al servicio de los demás para atenderlos lo mejor que se pueda o que se sepa. Es algo que tengo ya demasiado visto en diferentes casos (y no hablo solo de blogs) y que ahora no voy a enumerar, pero está muy claro que el peligro existe. Cuidado con eso. Por mi parte y conociendo de antemano ese tema siempre intenté que a mí no me ocurriera, y por eso os he insistido tantas veces y hasta la saciedad en lo de que era la casa de todos vosotros y no la mía, y que vosotros erais en realidad los auténticos dueños. También recordaréis que me molestó la inserción que pusisteis en el título del blog durante mi ausencia con la frase “Casa de Retama” (seguro que con la mejor intención) y que la quité de inmediato a mi vuelta precisamente por ese motivo. No soy quién para juzgar si lo he logrado o no en mi caso, pero sin duda que habrán opiniones para todos los gustos. Estáis advertidos, que es lo que yo quería hacer. También, y a sabiendas, me dejo muchas cosas en el tintero que podría contaros, pero no es ni el momento ni la ocasión apropiada para ello, ahora de lo que se trata es de algo muy distinto.
Porque hay otra cosa quizá mucho más importante que todo lo anterior. Se llama conciencia, y es algo que algunos no conocen ni les importa conocer, pero que otros sí que tienen y les hace pensar. Es la encargada de transmitir determinadas sensaciones a su propietario. Mientras todo va bien y mientras las cosas son agradables es como si no existiese, pero cualquier día, los que sí la tienen, pueden sentir que se les conecta en alguna parte un relé neuronal, que hace que se encienda algún piloto de advertencia y que produce que se extienda una sensación extraña por su cuerpo. Es el aviso de que no todo va bien, de que quizá involuntariamente y sin haberlo deseado para nada le hayan podido hacer algún daño sin darse cuenta a alguien, y quizá, precisamente a alguien que aprecian. Y la sensación no para. Y el piloto permanece testarudo encendido. Puede llegar a ser una situación desagradable para su poseedor, y entonces se debe plantear adoptar una solución que desconecte ese relé, que apague el maldito piloto y que todo vuelva a un estado de normalidad. Creo que me explico.
Pues bien, desde hace algún tiempo tengo en mi interior esa sensación de que os hablo. Siento que ese relé está conectado y puedo darme cuenta perfectamente de que el piloto está parpadeando molesto en mi interior, y por eso le quiero pedir perdón a cualquier persona, a cualquier AMIGO y a cualquier AMIGA, a quien involuntariamente y sin desearlo les haya podido hacer algún daño, o les haya podido ofender, o se hayan sentido heridos por mi culpa en sus sentimientos. No son disculpas de ninguna manera, en absoluto, porque no hay disculpa posible cuando se trata de los sentimientos de una persona. Solo puedo decir sinceramente que lo siento y que espero que me sepa perdonar el que se sienta ofendido.
Con un fuerte abrazo y un montón de besos de vuestro:
Retama.
P.D. 1.- Quiero darle públicamente las gracias y mi reconocimiento a una querida persona que ha sabido llevar con tanta delicadeza y con decisiones tan correctas el difícil encargo que le confié.
P.D. 2.- Ni se me ha pasado por el pensamiento eliminar este blog en ningún momento. Por mi parte aquí va a permanecer bien visible para todo aquél que quiera leerlo, ya que considero que están incluidas en él muchas cosas que son muy especiales para todos nosotros.
P.D. 3.- Amiga mía, en efecto que tienes toda la razón, corazón. “Nos vamos de vacaciones” era exactamente como tú bien dices una despedida en toda regla… ¡Enfín…!.
P.D. 4.- Quiero agradecerles a todos los que me han ofrecido su sincera amistad, porque con eso me han llenado muchísimo más, que lo poco que realmente me podría merecer por el hecho de simplemente estar por aquí pasándomelo extraordinariamente bien de charla con mis amigos. También para algunos que realmente han intentado comprenderme. Gracias.
P.D. 5.- También quiero desearle de corazón todo lo mejor del mundo al nuevo blog en el que ahora estáis. Mi deseo es que allí encontréis toda la felicidad que os merecéis. Os quiero.