Cuando nuestro querido Takuma me dio la oportunidad de abrir un nuevo hilo me surgió la inquietante duda de qué decir. La rabiosa actualidad está ahí. Para cuando este artículo se publique habremos visto los entrenos de Montmeló y tendremos una idea mejor de lo que nos depara esta temporada. Pero no es de eso de lo que yo quiero hablaros.
Todavía sobrecogido por el impresionante hilo abierto por Retama, mi intención es otra. ¿Qué tiene la Fórmula Uno que tanto nos apasiona y nos seduce?
Las cosas importantes de la vida pasan en fracciones de segundo. Desde que somos concebidos (en un instante en que se juntan el óvulo y el espermatozoide), hasta el momento de abandonar este mundo (que es otro breve instante), todo lo que realmente importa, pasa en milésimas de segundo: un escalofrío, una emoción, una sonrisa, una caricia, una mirada cómplice... Y si hay un deporte donde una milésima de segundo cobre valor, ése es la Fórmula Uno, sin duda. No hace falta poner ejemplos, cada uno de vosotros recuerda con pasión las carreras y sabe de instantes en que se ganó o se perdió todo. Desde lo más sublime hasta lo más doloroso. Todo.
Cuando hablo con gente que no sigue nuestro deporte y me dice lo aburrido que es ver a un coche dar vueltas a una pista, pienso en que eso es exactamente lo que a mi me apasiona. Salir de un punto para volver al mismo sitio, como la circunferencia, sin principio ni final. El alfa y el omega. El ciclo de la vida. Porque a poco que uno se fije, entre vuelta y vuelta pasan cosas. Miles de cosas: algunas casi imperceptibles, otras increíblemente llamativas. Tampoco hace falta dar ejemplos.
Ya tengo edad para volver la vista atrás, y me doy cuenta de que aunque he visto muchas carreras, los recuerdos se vuelven borrosos, difuminados, intangibles. Pequeños instantes de épica, que se han guardado en los recovecos de mi memoria, desechando lo que no importaba. La Fórmula Uno vive de la épica, al igual que otros muchos deportes. Y el presente de hoy será épica que contar a nuestros hijos, sobrinos, nietos... en el futuro. Cada uno de nosotros la contará diferente, según su propia vivencia y percepción. Pero lo realmente importante es que no caiga en el olvido. Que recordemos esos coches, esas escuderías, esos pilotos que nos hicieron vibrar. Y que lo hagamos con pasión. Con mucha pasión.
Termino ya. Hace pocos días, cuando ya sabía que debía escribir este hilo, hablaba con un amigo que no tiene ni idea de Fórmula Uno. Me decía que no entiende un deporte donde no ve la cara del deportista. Durante la conversación surgió la figura de Eric Clapton, aficionado a la Fórmula Uno, y para mi sorpresa, él sabía el porqué de su afición: se la había contagiado el Beatle, George Harrison, grandísimo aficionado y amigo de pilotos legendarios. Fue aleccionador ver que un completo desconocedor de este mundo me podía enseñar cosas que yo ni sospechaba. Me habló de una canción que compuso Harrison dedicada a este deporte: “Faster”. La he buscado en internet y he encontrado la letra. Mi torpeza y mi falta de tiempo han impedido que encontrara la música. Os dejo el estribillo en inglés:
Faster than a bullet from a gun
He is faster than everyone
Quicker than the blinking of an eye
Like a flash you could miss him going by
No one knows quite how he does it but it's true they say
He's the master of going faster.
P.D.: A mi amigo fui incapaz de decirle lo que os he contado a vosotros. Con él no encontré las palabras. Pero esa conversación, la semana de incertidumbre que llevamos en el blog, nuestra casa, y que espero que se dé por cerrada con este nuevo hilo (aun quedan muchas vueltas para acabar la carrera y aunque hayamos salido retrasados, seguro que entráis, entramos todos, en los puntos), y acontecimientos personales, supongo que me han traído las ideas que no encontraba.
Un abrazo, en especial a quienes más lo necesitan, vuestro amigo,
25/04/2008 Goyo-Interlagos.