"En estos últimos años hemos visto un baile de pilotos punteros entre los principales equipos de la F1. Raikonen dejó McLaren, Alonso a McLaren y vuelta a Renault y ahora todo el mundo está pidiendo a voz en grito que Alonso vaya a Ferrari junto con Raikonen.Tengo muy claro que Ferrari es el equipo más mediático, y Alonso también es el piloto más mediático, si miráis las ventas de merchandising, a nivel de escuderías es Ferrari y a nivel de pilotos es Alonso el top one. Creo que económicamente sería un puntazo que los dos coincidieran, pero ?Pero creo que no es el momento de hablar de cambio de equipos (escudería solo hay una) ni de cambio de pilotos, sino de trabajar y progresar con lo que cada uno tiene. Ferrari ha comenzado con titubeos y Alonso con un coche menor, y eso ha disparado la rumorología en la prensa acerca de un posible acuerdo para el año que viene. Ferrari tiene una temporada con muchos números para repetir el titulo y Alonso tiene una temporada de transición y de trabajo para conseguir un coche competitivo en vistas al 2009. Solo en el caso de que los dos no consiguieran sus objetivos, se darían las circunstancias adecuadas para la unión de los dos mediáticos. En este caso no habría temas económicos complicados ya que en el tema deportivo estarían muy cercanos. Pero después están las preferencias personales, el cansancio, la búsqueda de nuevos objetivos que pueden alterar el razonamiento.Yo no veo a Alonso siendo el segundo piloto de la escudería, ni siquiera lo veo luchando por ser el primero o el segundo piloto. Alonso, lo mismo que Raikonen lo que quieren es ganar, y cuando han ganado quieren volver a ganar, y ganar de nuevo hasta que se acabe su ciclo deportivo. No son pilotos acomodaticios, no son personas que se conformen con un buen puesto en el mundial, ellos solo conciben la victoria como final de un mundial, y esto es lo que los hace especiales, no quieren competir, quieren ganar.Hay una cosa en la que los dos pilotos han coincidido, los dos han pasado por McLaren y los dos han salido escocidos y con muy mala prensa, Raikonen salió con fama de huraño, festero y rompecoches, Alonso con fama de malperdedor y antipático. Creo que el tiempo está dejando a los dos en su sitio. Raikonen no es una persona expresiva, pero el año pasado le vi sonreír en muchos podios y en muchas ruedas de prensa. No tiene una sonrisa latina, abierta, pero si es una sonrisa en la que le brillan los ojos. Quiere su triunfo para el y para los suyos y solo nos regala esa media sonrisa de monalisa, pero quien ha visto a Raikonen en su etapa anterior y lo ve en esta etapa nota que algo ha cambiado en la vida de Raikonen.De Alonso poco queda por decir que no hayamos dicho ya. El año pasado solo sonreía cuando le entrevistaban los medios deportivos españoles y no era una sonrisa de felicidad. No parecía el Alonso que todos conocíamos, el Alonso que hacia los pajaritos cuando ganaba, que gritaba como un fan de futbol cuando ganaba una carrera, toma, toma, toma !!. Era una persona que parecía con problemas, pero no podía hablar de ellos. Cuando ganaba una carrera con Renault Alonso se echaba encima de los mecánicos, compartía con ellos el premio de la carrera, estaban encantados con él y él con ellos. El año pasado Alonso no pudo compartir el premio con su equipo, no le dejaban, no pudo echarse encima de los mecánicos, no le apoyaban, no podía sonreír, solo tenía un amigo en esa casa, y ese amigo no podía devolverle la sonrisa que el ambiente le había quitado.Este año es otra cosa, Alonso está en su casa, es feliz aunque no gane, necesitaba ese plus de felicidad para poder aspirar a ser de nuevo campeón, el año que viene o el otro, pero se le ve suelto, ameno y dicharachero, cosa que no lo era el año pasado. Los contrarios a Alonso dirán que es un tema de marketing, que está aleccionado por la gente que le lleva, pero Alonso sigue poniendo el azul Asturias en su casco, y eso no es por agradar, eso es porque el es así, y la gente que le sigue quiere ver a un Alonso asturiano y que sabe devolver el apoyo que le dan los aficionados con esos pequeños detalles.Los dos son deportistas de elite, preparados para cualquier esfuerzo físico, para soportar la tensión de una carrera y de un mundial. Pero no son dioses, son personas con una vida privada y una vida profesional como cualquiera de nosotros, con defectos y virtudes y que siempre están sometidos a la mirada de la prensa y por lo tanto de todos nosotros. Pero recordemos que son como nosotros, ni tan buenos como dioses ni tan malos como diablos, solo son dos campeones del mundo de F1."Tadeo, 05/04/2008