Gritos
Si acaso algo de ternura era lo que necesitaba, lo había estado demandando durante mucho tiempo, aunque la impresión era como la de gritar en el valle de los muertos, allí nadie escuchaba, si acaso el negro cuervo prestaba humilde atención, sabiendo que algún día esos gritos se transformarían en carnaza para su buche. Mientras esto pensaba, afuera en el mundo conocido comenzaba a llover y sus lamentos eran arrastrados por la suave corriente de un primer reguero, conduciéndole calle abajo hasta filtrarse por la rejilla de cualquier alcantarilla, muriendo ellos ahogados entre las inmundicias del día a día.
Besos¡¡
http://youtu.be/LYPTEtiHJUQ
Notificación de comentarios
Si quieres recibir un email cuando se actualice este artículo, por favor, regístrate aquí
Suscribir a los comentarios de este artículo