La ponzoña
Mujeres vestidas de negro, cabellos recogidos en una grasienta coleta y tapados con una pañoleta, caminando en silencio en busca de un ideal que las convenciera de su triste existencia, eran tiempos de hambre y sed, tiempos de rencor, en donde los vencedores dictaban sus normas, bravucones jovenzuelos danzaban cual Ángeles malditos por las pequeñas plazas de este descascarillado país, invitando a aquellos que habían perdido la ilusión de un mundo mejor a purgarse con aceites para así limpiar sus culpas. El horizonte se mostraba tan distante como antes de la cruel revuelta, la fe y la ilusión daban paso a la desesperanza y el odio. Todo había acabado astillado sobre el altar del ganador.
Volveríamos a encerrarnos en nuestros cuartuchos oscuros, esperando algún día la gloriosa hora de la revancha, nos cargaríamos de envidias, disfrutaríamos de tardes en lugares húmedos y lóbregos, oliendo a humos de brasero de picón, degustando vasos de achicoria ennegrecida, sabiendo que lo mismo nunca volveremos a tener…… tenerte tan cerca, ahora nuestros excesos habían llenado su vanidad y nos regalaban con una llegada de tasas e impuestos para salvarnos de la quiebra.
Mientras tanto mis momentos de acidez habían dado paso a una podrida madurez, no añoraba aquello que nunca ocurrió, si acaso mi añoranza estaba diluida en cien litros de un liquido violento, viscoso que se me asemejaba al que produce un gastado corazón.
Besos¡¡
http://youtu.be/SdE5F6UlpAM