Mirando al Mundo

Con el alma serena, las heridas del corazón cicatrizan mejor.
Desde la tierra veías la luna y su luz, Luar, te llegaba y te inundaba. Pero no era suficiente.
Has cabalgado y llegado a ella. Paso a paso, subiendo por la escalera de estrellas, te ha recibido en su casa. Descansas en luna creciente, que te ayudará a reponer fuerzas. Y miras ahora hacia el mundo…, allá, a lo lejos.
Acaricias a tu lado la suave piel de tu guardián, lobo blanco, guía, faro y compañero.
Serena mirando al mundo, mientras el mundo te mira…
La envidia tendió su tela, como araña tejedora, y te envolvió apretándote la vida. Sangraba tu corazón mientras cada lágrima resbalaba por tu blanca tez y caía pesada sobre tus pies descalzos.
Sigue mirando al mundo, Lúa, sigue mirando serena. Allá abajo se quedan quienes su envidia tejieron para envolverte y herirte. Ahí arriba no podrán alcanzarte. Sigue serena…
Y cuando plena te encuentres, cabalgarás de nuevo entre los castros en la noche.
Sigue serena, mirando al mundo, Lúa. El mundo te espera.
Lúa.
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