Los cocodrilos se quedan ciegos por peleas

Según una investigación de la Universidad Nacional de Costa Rica y National Geographic Society, los cocodrilos del río Tárcoles de aquel país se están quedando ciegos por sus violentas peleas. Al menos cuatro de cada 15 cocodrilos machos están perdiendo actualmente la vista en uno o sus dos ojos como consecuencia de violentas peleas donde dos machos o más se muerden la cabeza y la cola –con su afilados dientes– con el objetivo de cortejar a una misma hembra para aparearse con ella. Esta rivalidad se debe fundamentalmente al desequilibrio entre la población de machos y la de hembras.

Los científicos iniciaron esta investigación en el 2004 para determinar las razones de esta tendencia. Realizaron captura de animales para medir su tamaño y la salud de su hábitat. La conclusión del estudio es que durante las violentas peleas que mantienen, los animales se golpean y se muerden agresivamente hasta que alguno se retira y huye o muere. Como consecuencia de los golpes en las concavidades que protegen los ojos, quedan ciegos o tuertos. Por fuera, el ojo solo queda blancuzco pero por dentro está el verdadero daño: la pupila se revienta y luego el ojo se pudre por dentro, especialmente el ojo izquierdo.

Según Juan Bolaños, científico de la Universidad Nacional y miembro de la Asociación de Especialistas en Cocodrilos de Costa Rica, en la naturaleza todo tiene un punto de equilibrio y cuando este se rompe comienzan los problemas. Los científicos aseguran que hay unos 150 cocodrilos en el Tárcoles y que solo 40 de ellos están en etapa reproductiva. Son estos animales –de unos tres metros de largo– los que se ven afectados por la ceguera como producto de los enfrentamientos.

Se considera que los cocodrilos se están quedando ciegos por un claro desbalance en la cantidad de hembras y machos en el Tárcoles lo que da como resultado un violento cortejo. Se estima que una población de cocodrilos es saludable si hay al menos dos hembras disponibles por cada macho, pero en el Tárcoles esta proporción ‘saludable’ está completamente invertida: solo hay una hembra por cada dos cocodrilos machos. Esta escasez fomenta la rivalidad animal cada vez que es época de apareamiento, de diciembre a abril. La época seca es idónea para reproducirse porque es cuando el nivel del agua baja y deja al descubierto zonas arenosas para aparearse.

Otra de las razones que provoca los enfrentamientos es la pérdida del hábitat natural de estos animales. Aunque el río Tárcoles es un buen albergue para ellos, en los últimos años la erosión de las riberas y la filtración de tóxicos han hecho que esta especie –que antes estaba distribuida a lo largo de todo el cauce– ahora solo ocupe un espacio muy pequeño –el menos contaminado–, donde conviven todos los individuos.

Publicado 18 junio 08 11:08 por Viracocha

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