Antibióticos que curan... ¡y matan!
Desde que en 1928 se descubrieron los antibióticos por Alexander Fleming éstos han supuesto un adelanto para la Medicina y para la curación de las enfermedade de origen bacteriano inigualable. Sin embargo, estos medicamentos tienen también su cara más negativa. Su uso puede significar, al mismo tiempo, el origen de otros tantos males.
Las bacterias, como cualquier otro ser vivo, tienen un espíritu de supervivencia que, ante determinadas agresiones externas como pueden ser los antibióticos les hace reaccionar y convertirse en más resistentes.
El consumo indiscriminado de estas sustancias, los antibióticos, hace que el ser humano las aporte al medio en forma de excreciones prácticamente en estado puro, ya que su paso por el tracto intenstinal apenas modifica sus principios activos. Según el tipo de antibióticos, en algunos de ellos la modificación es del 50% como máximo, mientras que en otros no llega al 10%, lo que significa que el 90% de sus principios se mantienen intactos. Según datos ofrecidos recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cantidad de antibióticos que se producen al año en todo el mundo es sorprendente: asciende a unos 28 millones de kilos, concentrándose el 50% de su consumo mundial en la Unión Europea y en EE.UU. Estas cifras se traducen en que al día se aportan al medio unos 7.700 kilos de este medicamento, tanto el destinado al consumo humano (52%) como el destinado al consumo animal (48%). Estos vertidos indiscriminados de antibióticos a nuestro medio ambiente pueden provocar que se acaben conviertiendo en un 'arma de destrucción masiva'.
Ejemplifica lo anteriormente señalado un estudio publicado por el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a partir del trabajo realizado sobre las colonias de buitres (negros, leonados y alimoches) de la sierra de Madrid y Segovia. Se encontró que estos animales contenían altas tasas de antibióticos en sangre, que pueden llegar hasta ahí por alimentarse de ganado muerto. Según Guillermo Blanco, experto del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos y coautor del estudio, esto 'puede ser una de las causas fundamentales para explicar el declive de estas especies'. Otro de los peligros de los antibióticos es que estén contenidos en toneladas y toneladas de residuos contaminantes que acaban filtrándose en el subsuelo, se fijan al sustrato y llegan a los acuíferos.
En un principio, los antibióticos se degradan por su contacto con el medio ambiente, sin embargo, no sucede igual con los antibióticos sintéticos. Éstos últimos, además de ser los que se más se consumen actualmente, son más complicados de eliminar y son mucho más persistentes. Esto hace que puedan acabar formando parte de la cadena alimentaria del ser humano, con el consiguiente peligro para la salud que esto supone.