Divorciarse perjudica seriamente el medio ambiente
Quién lo diría ¿verdad? Que ahora divorciarse también es nocivo para el medio ambiente. Así lo ha determinado un estudio llevado a cabo en Estados Unidos según el cual el impacto que tiene para nuestro entorno natural que las parejas decidan separarse no es precisamente positivo.
Después de su investigación expertos de la Universidad de Michigan han concluído que: "El divorcio generalmente provoca el traslado de uno de los ex cónyuges y la creación de un nuevo hogar, por lo que hay un aumento de los terrenos y materiales dedicados a la vivienda".
Es decir, con los divorcios se duplican los hogares, al tiempo que también se produce un aumento en el gasto energético. Los datos indican, además, que tanto en EE.UU. como en China los divorcios están en alza. En la primera potencia mundial la proporción de hogares compuestos por divorciados se elevó de un 5% en 1970 a un 15% en el año 2000. Tendencia que no repercute, por tanto, positivamente en nuestro medio ambiente.
El gasto en los hogares de divorcios resulta ser menos eficiente que en los hogares de casados. Concretamente, y según datos de 2005, los hogares divorciados estadounidenses gastaron un 56% más de electricidad y agua por persona que los hogares de casados. Los recursos energéticos por persona también son mayores: utilizaron un 61% más que cuando permanecían casados.
En lo referente ha residuos el estudio dice que "debido a un mayor consumo por persona, una persona en un hogar de divorciado también puede generar más residuos (sólidos, líquidos y gaseosos, como los gases de efecto invernadero) que contribuyen a las transformaciones del medio ambiente mundial, como el cambio climático y la
pérdida de la biodiversidad".
Publicado en Anales de la Academia Nacional de las Ciencias estadounidense (PNAS), esta investigación ha sido realizada a partir de una encuesta a 3.283 hogares en Estados Unidos entre 2001 y 2005.