Un robot en la guardería
Científicos de la Universidad de California llevaron un humanoide a una guardería, lo mantuvieron con niños durante 45 sesiones a lo largo de cinco meses, para comprobar que los niños son capaces de interactuar con él como si de un humano se tratara. Un comportamiento social normal que no es sólo producto de la novedad, sino que los niños lo mantiene a lo largo del tiempo.
Expertos del Instituto de Computación Neuronal de la Universidad de San Diego, en California, decidieron llevar a cabo este curioso experimento para comprobar cuál sería el comportamiento humano de unos niños ante la presencia de un robot. El resultado ha sido publicado en la revista Proceedings National Academy of Science. Los niños, que presentaban edades comprendidas entre los 18 meses y los 2 años, ante la presencia del robot QRIO -desarrollado por el japonés Fumihide Tanaka- tuvieron una reacción de lo más natural: se comportaban con él como si de un igual se tratase.
De este modo, en las grabaciones que se realizaban a través de las cámaras que se habían colocodo en el aula, se puede ver como los pequeños juegan con el humanoide, mantienen contacto físico (le tocan la cabeza, por ejemplo) e incluso se preocupan por él y le cuidan cuando este presentaba síntomas de cansancio.
Lo relevante de este experimento respecto a otros que se habían llevado a cabo anteriormente con robots y niños es que, en este caso, se ha conseguido captar su atención y despertar su interés durante más de diez horas (éste era el máximo de tiempo que permanecían niños con robots que contaban historias). En el caso de QRIO, además, un controlador humano podía modificar el comportamiento de la máquina: cambios de dirección y movimientos, gesticulación, etc.
En un primer momento, el humanoide era tratado por los niños como si fuese un muñeco, no lo reconocían como un igual. Sin embargo, tras las primeras 27 sesiones, la tendencia cambió y el modo de interactuar con el robot respondía al reconocimiento de éste como uno más entre ellos.