Obesidad contagiosa
Según un estudio llevado a cabo por Nicholas Christakis y James Fowler, de la escuela de Medicina de la Universidad e Harvard y de la Universidad de San Diego, respectivamente, la obesidad puede llegar a ser una "enfermedad contagiosa". La investigación ha sido realizada con una muestra de 12.067 personas de las que se han recogido datos durante 32 años con evaluaciones médicas periódicas. El estudio forma parte de otro más amplio que gira alrededor del principal órgano cardiaco, el corazón.
A través de esta investigación, que ha conseguido cartografiar una red social densamente interconectada, se ha concluido que cuando una persona es obesa, las personas con las que mantienen relaciones tiene un 57% más de posibilidades de convertirse igualmente en obesas. Si esa relación es de amistad, las probabilidades aumentan hasta alcanzar un 171%. En este caso el efecto es mayor que en el supuesto de compartir los mismos genes o el mismo hogar.
Se advierte la existencia frecuente de agrupaciones de individuos delgados y, diferenciadamente, de individuos más gruesos. Se deduce tras el estudio que ello no se debe simplemente a razones selectivas a la hora de establecer lazos relacionales, sino más bien que se trata de una causa-efecto más directa. La conclusión simple que podemos extrar de todo esto es que "los amigos nos engordan".
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