Privación del sueño

La privación crónica del sueño tiene graves consecuencias a largo plazo. Lo han afirmado especialistas de la Universidad del Noroeste, Estados Unidos, a partir de una investigación realizada con animales. En el experimento privaban del sueño a estos animales manteniéndolos despiertos 20 horas por día durante cinco días, finalmente éstos perdían la capacidad de compensar el sueño perdido. Las consecuncias finales de esta inactivación de esta posibilidad son tanto físicas como mentales.
Otra de las conclusiones extraídas del estudio es que el cuerpo responde de manera diferente cuando la pérdida de sueño es crónica a cuando es una pérdida aguda. Cuando esporádica y circunstancialmente una noche no dormimos por la circunstancia que sea, la noche siguiente recuperaremos ese sueño durmiendo más tiempo y/o más profundamente. Se mantiene asi el equilibrio homeostático entre la vigilia y el sueño.
Cuando la pérdida del sueño -aunque sea sólo parcial- es crónica y se produce durante días, meses o años, la respuesta de compensar esa pérdida de sueño se va anulando hasta casi desaparecer. En el experimento los científicos se sorprendieron de que tras ofrecer a los animales, sometidos anteriormente a "vigilia obligatoria", tres días completos para dormir todo lo que quisieran aquellos no recuperaron nada del sueño perdido durante el período de cinco días de privación de sueño.
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