Dejar de fumar según la genética
Según un estudio del Centro Médico de la Universidad Duke y del Instituto Nacional de Consumo de Drogas en Estados Unidos las personas que consiguen dejar de fumar con éxito son genéticamente diferentes a las que no pueden abandonar el hábito del consumo de nicotina. En la investigación sobre el genoma de los fumadores que llevaron a cabo detectaron que hay 221 variaciones de genes entre el primer grupo de fumadores -los que consiguen dejarlo- y el segundo grupo -los que fracasan en su intento-. El estudio se realizó a partir de 520.000 genes individuales tomados de muestras de sangre de fumadores y no fumadores.
Esto demuestra que dejar de fumar con éxito no es sólo una cuestión de fuerza de voluntad: la biología y la genética es un factor que también puede influir. La composición genética individual determinaría la posibilidad de conseguir que este vicio deje de serlo para muchas personas.
Del total de los 221 genes identificados, existen 187 cuya función ha sido determinada. Y otros 30 genes de los 221 son genes que también intervienen en la dependencia de otras drogas, no sólo de la nicotina. La identificación de estos genes explicarían por qué algunas personas son más susceptibles de engancharse a algunas drogas.
La importancia de este descubrimiento, que incide en la base biológica que tiene la adicción, reside en su aplicación práctica en la mejora de los tratamientos para dejar el tabaco según el paciente. Se abre una vía en la que los tratamientos se podrían adaptar a la composición genética en cada caso.
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