Resuelto el misterio de la desaparición de abejas
Hace aproximadamente un mes hablamos del extraño caso de la desaparición de abejas sin causa aparente, primero en Estados Unidos y posteriormente en el resto del mundo. Toda una tragedia para la naturaleza, pues las abejas cumplen una función esencial en el ciclo de la vida.
Después de barajar cientos de hipótesis, finalmente han sido científicos españoles del Centro Regional Apícola de Marchamalo (Guadalajara) los que han resuelto el misterio; al parecer, la desaparición de las abejas se produce por la actuación del parásito asiático “Nosema ceranae”, el cual, además de ser el causante de la despoblación, también influye en el descenso de la producción de las colmenas.
Este parásito (conocido en nuestro país desde hace años, pero del que no se había confirmado que fuera el responsable de esta desaparición a escala mundial), causa la enfermedad denominada Nosemosis: ataca el aparato digestivo de las abejas obreras, de los zánganos y de la abeja reina, destruyendo las células epiteliales encargadas asimilación, de tal manera que no se aprovecha convenientemente el alimento ingerido.
Además, los científicos han encontrado también una explicación para el hecho de que no se hayan encontrado los cadáveres de las abejas; al parecer, las abejas infectadas, cuando se sienten débiles, se alejan de la colmena, siguiendo un mecanismo de defensa. Mueren lejos y los reptiles y otros insectos devoran sus restos.
Para prevenir la aparición del parásito, se recomienda evitar el exceso de humedad dentro de la colmena, invernar con buena reserva de miel y polen, tener colmenas con buena población y parejas durante todo el año, realizar cambio de reina cada dos años y llevar a cabo una vez al año (otoño o primavera) un muestreo de abejas del colmenar para su análisis en laboratorio.