Buitres en Carranza: amenaza para los ganaderos

Hace unos siete meses que
se cerró el comedero artificial de Ordunte, donde los buitres leonados de Carranza acudían para alimentarse desde su apertura en 1987, constituyendo una medida para su conservación. Desde su reciente cierre, los
ganaderos de la zona no paran de sufrir ataques. El último se ha saldado con
seis ovejas muertas. No sólo la Asociación de Ganaderos de Carranza se queja de las consecuencias en forma de pérdidas económicas que están padeciendo por su clausura.
Ecologistas y ornitólogos también reclaman a la Diputación de Vizcaya que se reabra el muladar.
La decisión de cerrar el comedero fue tomada en un intento de que no siguiera creciendo en la zona la concentración de ejemplares de esta especie considerada de interés especial en Euskadi (en Vizcaya existen 60 parejas reproductoras de buitre leonado). Sin embargo, asociaciones como Karrantza Naturala e Izate consideran que ha sido
imprudente quitarles la comida, solicitando un estudio en profundidad para evaluar la repercusión y consecuencias que podría tener esta nueva medida. Las consecuencias para los ganaderos ya están aquí.
De esta forma, los buitres han pasado a convertirse la mayor fuente de problemas para las explotaciones ganaderas de los alrededores. El pasado miércoles, la pedanía de Manzaneda de la Sierra era el objetivo de los buitres hambrientos. Una bandada de estos animales carroñeros atacó a una oveja y su cría recién parida por la noche, para a la mañana siguiente repetir la operación sobre al menos, cuatro reses más dentro de una cuadra, según comunicabao, Jesús Pérez, propietario del ganado. Evidentemente, los buitres no se resignan a seguir "la dieta" a la que la Diputación les está obligando desde el cierre del comedero. Y buscan el alimento que necesitan de otra manera.
Evidentemente, como señalan portavoces de la Asociación de Ganaderos de Carranza "la solución no es matarlos, pero tenemos que buscar una salida porque hay demasiados buitres y están descontrolados; atacan también a animales vivos". De ahí su preocupación. Si bien es cierto que el buitre no es un depredador, sólo ataca a animales enfermos o que están pariendo, según los expertos. La situación, por tanto, empeora en primavera, época de parto de los terneros.
Quizá la solución pase por medidas para un crecimiento de la población de buitres controlado, que no sea artificial. La Diputación por su parte ha señalado que el cierre de la buitrera es provisional y que tomará una decisión definitiva en agosto. Esperamos que para entonces no sea demasiado tarde para el ganado de la zona.